Personas que se enamoran de ChatGPT: ¿mito o realidad?

¿Por qué nos seduce tanto la inteligencia artificial?

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¿Una persona puede desarrollar sentimientos por una IA, incluso sabiendo que se trata de un ser sin vida? Hay evidencias de que esto es cierto, aunque parezca la trama de una película de ciencia ficción. Ciertos estudios afirman que, en efecto, una persona puede crear vínculos románticos y emocionales con chatbots o herramientas como ChatGPT.
Pongamos como ejemplo un estudio publicado en 2026 donde se analizaron las respuestas de 7,027 personas de Estados Unidos, Alemania, China y Sudáfrica. Según los resultados, al menos una tercera parte de los usuarios reportó apego emocional hacia chatbots, además de considerarlos amigos o incluso extrañarlos.
Y es que hay que revisar la manera en que se da nuestra interacción con herramientas como ChatGPT, quizás la más común y popular de cuantas hay en el mundo real. Todo comienza con una conversación con la herramienta, esta te responde y la charla se va prolongando tanto como quieras. La herramienta te responde prácticamente lo que sea que le preguntes y es capaz de emitir una respuesta tras otra, como si estuvieras en una cita. Además la propia IA está entrenada para generar preguntas por cuenta propia en torno al tema que comenzaste.
Las personas se sienten escuchadas por un algoritmo que es capaz de emplear un lenguaje amistoso, cercano y cálido. Pasa el tiempo y las conversaciones se vuelven más cercanas.
Muchas personas alrededor del mundo están usando la IA para consultar temas extremadamente personales y recibir apoyo. En este punto, los expertos hablan del concepto de antropomorfización, es decir, se le atribuyen características humanas a cosas que no lo son.
Algunos de los participantes en el estudio internacional antes mencionado, dijeron sentir apoyo, experimentar menos soledad, poder hablar sin sentirse juzgado y percibir cierta privacidad durante las conversaciones con una IA.

Intimidad artificial

Este fenómeno ha recibido un nuevo nombre: intimidad artificial, lo cual se refiere a establecer una cercanía emocional con entidades digitales que imitan la empatía humana, tal y como lo hace ChatGPT y modelos similares.
Tras varias charlas, una IA recuerda detalles de tu vida, refleja tu estado de ánimo y valida tus sentimientos, y todo esto tu cerebro lo interpreta como empatía, un sentimiento que muchos seres humanos buscamos en los demás.
Medios de comunicación como The Guardian y TechRadar hablan de casos de usuarios que se decepcionan cuando un chatbot de IA cambia su tono o se actualiza para ser “menos afectuoso”.
Y hay más: incluso algunas personas les ponen nombres a las IA con las que platican, crean rituales diarios e incluso imaginan historias de vida juntos. Algunos incluso han celebrado “bodas” simbólicas con sus compañeros digitales.
Para estos usuarios, las emociones son reales, incluso si la relación existe solo a través del lenguaje.

¿Por qué nos seduce tanto la inteligencia artificial?

Hay varias razones psicológicas detrás de este fenómeno. Una de ellas es la soledad: cuando nos sentimos ignorados o rechazados, encontrar una IA que siempre responde, escucha sin juzgar y parece comprendernos puede resultar muy reconfortante. Es una especie de compañía emocional sin los riesgos del rechazo o la vulnerabilidad que implica una relación humana.
También influye nuestra forma de relacionarnos. Para quienes tienen dificultades con la intimidad o han vivido experiencias afectivas dolorosas, un chatbot puede convertirse en un refugio seguro. El problema aparece cuando esa comodidad genera dependencia y sustituye los vínculos reales.
Otro factor es el refuerzo positivo. Cada respuesta amable, recuerdo o comentario empático hace que queramos volver a interactuar. Poco a poco, asociamos la IA con una sensación de bienestar que puede convertir la curiosidad inicial en un hábito difícil de abandonar.

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