Hubo un momento en el que parecía existir una competencia silenciosa entre las marcas de coches: ver quién podía eliminar más botones del interior.
Climatización, volumen, modos de manejo, asientos calefactables y prácticamente cualquier otra función comenzaron a mudarse a enormes pantallas táctiles. El resultado se veía limpio, futurista, estilo Blade Runner y perfecto para una fotografía del interior.
Hasta que intentabas bajar la temperatura mientras manejabas.
Entonces descubrías el pequeño problema de haber convertido algo que antes necesitaba un movimiento de la mano en una operación que podía requerir mirar una pantalla, encontrar un menú y acertar exactamente con el lugar indicado mientras el coche sigue avanzando.
En 2026, la industria parece haber comenzado a admitir algo que muchos conductores llevan años diciendo: quizá no todo necesitaba una pantalla.
Los botones están volviendo
Uno de los ejemplos más claros es Volkswagen.
El nuevo ID. Polo combina dos grandes pantallas digitales con algo que llama más la atención precisamente porque parecía destinado a desaparecer: controles físicos.
La climatización vuelve a contar con botones independientes y el volante recupera teclas convencionales. Volkswagen dice que este nuevo interior fue diseñado tomando en cuenta los comentarios de sus clientes y su propio jefe de diseño, Andreas Mindt, ha defendido que los botones físicos generan una sensación de estabilidad y confianza.
Y no parece tratarse solamente de nostalgia.
Euro NCAP, la organización europea que evalúa la seguridad de los coches, modificó sus protocolos en 2026 para prestar más atención a la forma en que interactuamos con el vehículo. Sus nuevas evaluaciones consideran la colocación, claridad y facilidad de uso de los controles esenciales e incluyen específicamente la disponibilidad de botones físicos para funciones utilizadas habitualmente.
No significa que Euro NCAP haya prohibido las pantallas ni que todos los coches estén obligados a regresar al tablero de 1998. Pero sí significa que un interior difícil de utilizar puede empezar a tener consecuencias en algo tan importante como su evaluación de seguridad.
El problema nunca fue la pantalla
Las pantallas son increíblemente útiles dentro de un coche.
Navegación, cámaras, música, configuración del vehículo y sistemas de asistencia son mucho mejores cuando existe una interfaz digital capaz de cambiar dependiendo de lo que estás haciendo.
El problema llegó cuando comenzamos a tratar todas las funciones de la misma manera.
Hay una diferencia enorme entre buscar una playlist mientras estás estacionado y querer encender las luces de emergencia, cambiar la temperatura o ajustar algo mientras conduces.
Un botón tiene una ventaja que parece insignificante hasta que manejas: lo puedes sentir.
Después de utilizar el mismo coche durante varios días, sabes aproximadamente dónde se encuentra el volumen o la temperatura. La memoria muscular hace el trabajo y tus ojos pueden seguir mirando hacia adelante.
Una pantalla plana no puede darte exactamente esa información.
Euro NCAP ya destacó, por ejemplo, al BMW iX3 bajo sus nuevas pruebas de 2026 por mantener controles físicos, botones y palancas, para funciones importantes mientras reserva la pantalla y los comandos de voz para comodidad.
Lo moderno podría ser tener menos tecnología donde no la necesitas
También hay una razón menos romántica detrás de las pantallas.
Un mismo panel digital puede reemplazar decenas de piezas diferentes y permite modificar funciones mediante software en vez de rediseñar físicamente un tablero. Durante años, eso hizo que los interiores minimalistas parecieran inevitablemente el futuro.
Pero la experiencia del usuario terminó alcanzando al diseño. Volkswagen ya confirmó que la nueva filosofía del ID. Eso no significa que despertaremos mañana y volveremos a encontrar tableros repletos de 40 botones. Probablemente ocurra algo bastante mejor: las pantallas se quedarán con las cosas que hacen bien y los botones recuperarán aquellas que nunca debieron perder.
Y hay algo irónico en todo esto.
Durante años nos vendieron el interior sin botones como una representación del futuro. Hoy, encontrar una perilla para subir el volumen empieza a sentirse como un lujo. A veces avanzar también significa aceptar que la solución que teníamos antes funcionaba bastante bien.