El precio de productos básicos rara vez se mantiene al margen de los conflictos globales. Cuando el tablero geopolítico se mueve, la onda expansiva alcanza desde la energía hasta lo que compras en la farmacia. En 2026, uno de esos efectos secundarios empieza a sentirse en un producto cotidiano, pero clave para la salud sexual: los condones.
La empresa británica Reckitt Benckiser, matriz de Durex, ha advertido que sus costos están bajo presión. El detonante es el encarecimiento del petróleo tras el conflicto entre Irán y Estados Unidos.
Según sus estimaciones, un precio sostenido del crudo alrededor de 110 dólares por barril podría generar un impacto de hasta 150 millones de libras en sus costos anuales. Esa cifra no se queda en los reportes financieros; termina reflejándose en el precio final al consumidor.
El efecto dominó del petróleo
El problema no es solo el transporte. La industria del preservativo depende de varios derivados del petróleo. Desde el embalaje —plásticos y aluminio— hasta componentes químicos como el amoníaco que conserva el látex o los lubricantes a base de silicona.
Aquí entra en juego Karex, uno de los mayores fabricantes de condones a nivel mundial y proveedor de Durex. Su director, Goh Miah Kiat, ha sido claro: el incremento de costos en la cadena de suministro es significativo y ya se está trasladando a los precios.
¿De cuánto estamos hablando?
La cifra que circula es contundente: un aumento de hasta el 30 por ciento. No es un ajuste menor ni gradual. Se trata de uno de los incrementos más fuertes en este sector en años recientes.
La lógica de esto es que si suben las materias primas, sube la producción. Si sube la producción, el precio final también. Y cuando ese patrón se mantiene durante meses, se convierte en una nueva normalidad.
Más allá del bolsillo
El impacto no se limita al gasto. Un aumento en el precio de los condones puede influir en su accesibilidad, especialmente en mercados sensibles al costo. Esto abre una discusión directa sobre salud pública, prevención y hábitos de consumo.
Además, el contexto no ayuda. Reckitt ya venía de una caída cercana al 12 por ciento en sus ingresos trimestrales, mientras que la marca Durex ha enfrentado menor demanda en mercados clave como China debido a cambios fiscales, como la aplicación de IVA a los preservativos.
Lo que viene
Si los precios del petróleo se mantienen elevados, el escenario difícilmente cambiará en el corto plazo. El aumento no sería temporal, sino parte de un ajuste estructural en la industria. Lo que antes era un gasto casi imperceptible podría empezar a notarse más en la cartera.