Jeremy Allen White: De cocinas caóticas a la pasarela de Louis Vuitton como embajador

El chico que decía no gustarle la moda ahora representa a una de las casas más emblemáticas del lujo.

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GETTY IMAGES

Jeremy Allen White es el nuevo rostro de Louis Vuitton. Sí, el mismo tipo que hasta hace poco sudaba entre sartenes y gritos en The Bear, se ha convertido en uno de los hombres más cool del momento. Pero no estamos hablando de un giro forzado hacia el mundo de la moda. Lo de Jeremy es otra cosa: una evolución silenciosa, una mezcla de estilo utilitario y elegancia con filo, como un cuchillo bien afilado en la cocina de Carmy Berzatto.

Porque si algo tiene Jeremy, es autenticidad. No se vistió de gala de la noche a la mañana. Su guardarropa sigue oliendo a camiseta vieja, jeans gastados y sneakers curtidos. Pero ahora, todo eso tiene una narrativa. Bajo la batuta de su estilista Jamie Mizrahi, Jeremy ha aprendido a domar la sastrería sin perder el desparpajo. Puede llevar un traje de Louis Vuitton hecho a medida y, al mismo tiempo, parecer que acaba de salir de una banda indie en Brooklyn.

En la MET Gala 2025, se plantó con un traje tres piezas de Pharrell Williams como quien se pone una chamarra vieja. Ni sobreactuó, ni trató de vendernos nada. Y es precisamente eso lo que ha conquistado a Louis Vuitton: su actitud. “Tiene una confianza y autenticidad que no puedes fingir”, dijo Pharrell. Tiene razón. Jeremy no está posando, está viviendo.

Con esta alianza, el actor entra en una nueva etapa. Su cuarta temporada en The Bear está a la vuelta de la esquina (se estrena el 25 de junio), y ya lo vemos en otros terrenos: interpretará a Bruce Springsteen en Deliver Me from Nowhere y se viene fuerte con Enigma Variations, de Oliver Hermanus.

El chico que decía no gustarle la moda ahora representa una de las casas más emblemáticas del lujo. Y lo hace sin traicionarse, sin disfrazarse. Jeremy Allen White no es el típico embajador de marca: es el tipo que convierte una camiseta blanca en una declaración de estilo. Es rough, es real, y ahora también es Vuitton.

Por fin, un embajador que huele más a humo de cocina que a perfume de diseñador… y eso es justo lo que necesitábamos. Bienvenido al club, Jeremy. El lujo nunca había sido tan auténtico.

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