La historia del Omega en la Artemis II, el reloj que volvió a la Luna

Dentro de la nave Orion, los astronautas se encuentran acompañados por un reloj icónico con un fuerte pasado ligado a la exploración espacial.

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Después de más de medio siglo, la humanidad volvió a mirar de frente a la Luna con una misión tripulada. La NASA puso en marcha la Artemis II, llevando a bordo a cuatro astronautas —Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen— en un sobrevuelo histórico alrededor de nuestro satélite. No fue un alunizaje, pero sí un paso clave en el regreso humano al espacio profundo.
Los astronautas estuvieron acompañados no solo por la nave Orion y una playlist digna del momento, sino por un reloj icónico con un fuerte pasado ligado a la exploración espacial.

El heredero del Moonwatch

El nombre Omega Speedmaster no es casualidad. Este reloj se ganó el apodo de “Moonwatch” tras acompañar a los astronautas de la Apollo 11 en 1969, cuando el ser humano pisó la Luna por primera vez. Desde entonces, se convirtió en un estándar dentro de la agencia espacial estadounidense.
En la Artemis II, la tradición sigue intacta. Todos los tripulantes llevan modelos idénticos del Speedmaster, pero no cualquier versión. El protagonista es el Omega Speedmaster X-33, una evolución pensada específicamente para las exigencias del espacio.

Tecnología diseñada para sobrevivir fuera de la Tierra

A diferencia del Moonwatch clásico, el Speedmaster X-33 no es mecánico. Es un reloj de cuarzo, fabricado en titanio para reducir peso y aumentar resistencia. Fue desarrollado con la colaboración directa de astronautas, entre ellos Thomas Stafford, lo que explica su enfoque práctico.
Su diseño mezcla lo analógico con lo digital. Las manecillas tradicionales conviven con una pantalla digital de estilo retro, pensada para ofrecer funciones adicionales en condiciones extremas. Alarmas, cronógrafos avanzados y lecturas precisas en entornos donde un error de segundos puede ser crítico.
Lanzado en 1998 y actualizado en 2001, el X-33 dejó de producirse para el público en 2006. Sin embargo, la NASA sigue contando con su propio suministro, lo que dice mucho de su confiabilidad en misiones reales.

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CORTESÍA OMEGA

Tiempo, precisión y legado

En la Artemis II, cada instrumento cumple una función crítica, pero el reloj tiene algo distinto; es una herramienta y símbolo al mismo tiempo. Representa continuidad, experiencia acumulada y una forma muy concreta de enfrentar lo desconocido.
Mientras la nave rodea la Luna, esos relojes siguen marcando el tiempo como lo hicieron hace décadas. Sin ruido, sin protagonismo innecesario. Solo cumpliendo su trabajo, segundo a segundo.

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