Día de Twin Peaks: ¿por qué se celebra cada 24 de febrero?

¿Por qué hoy todos quieren una taza de café negro? El secreto detrás del Día de Twin Peaks.

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Hay algo extraño en el aire cada 24 de febrero. Tal vez es el aroma imaginario de un café “negro como medianoche en una noche sin luna”. O quizá es la sensación de que, en algún lugar, un hombre de traje oscuro está dictando sus pensamientos en una grabadora mientras observa los abetos. No es casualidad. Hoy es el Día de Twin Peaks, la fecha en que el agente Dale Cooper llegó al pueblo que cambiaría la historia de la televisión.
Creada por David Lynch y Mark Frost, y estrenada en 1990 por la cadena ABC, Twin Peaks no solo contó la historia del asesinato de Laura Palmer, lo que hizo fue algo mucho más radical: romper las reglas de lo que una serie podía ser.

El día en que todo comenzó

Dentro de la cronología de la serie, el 24 de febrero es el día en que el agente especial Dale Cooper llega al pueblo de Twin Peaks a las 11:30 de la mañana. Desde ese momento —registrado en su inseparable grabadora dirigida a Diane— comienza una investigación que, en apariencia, busca resolver un crimen, pero que en realidad abre la puerta a un universo donde los sueños, los dobles, el mal puro y el humor absurdo conviven sin pedir permiso.
Ese momento inicial se convirtió, con el paso del tiempo, en un ritual para los fans. Lo que empezó como un guiño entre iniciados creció hasta volverse una tradición global. Tanto, que en 2018 los pueblos de Snoqualmie y North Bend, en el estado de Washington —escenarios reales de la serie— declararon oficialmente el 24 de febrero como el Día de Twin Peaks.

El crimen que cambió la televisión para siempre

Antes de Twin Peaks, la televisión era un territorio bastante seguro. Incluso los dramas más oscuros seguían estructuras claras, resolvían sus misterios y trataban al espectador como alguien que necesitaba respuestas rápidas. Lynch y Frost hicieron exactamente lo contrario.
El asesinato de Laura Palmer era el punto de partida, pero no el destino. La serie se obsesionó más con el misterio que con la solución. Introdujo sueños crípticos, entidades sobrenaturales como Bob, dimensiones paralelas, símbolos inexplicables y escenas que parecían surgir directamente del subconsciente. Y lo más sorprendente fue que millones de personas la siguieron fielmente. Podemos decir que Twin Peaks convirtió lo extraño en algo mainstream.

Personajes que dejaron de ser personajes

Parte de su poder está en sus figuras inolvidables. En Twin Peaks desfila una galería de personas extrañas e inexplicables: la inquietante Mujer del Leño, el excéntrico doctor Jacoby, Audrey Horne y su baile hipnótico, o Shelly Johnson y su tristeza silenciosa.
Pero el centro absoluto era Cooper, interpretado por Kyle MacLachlan. Su mezcla de inocencia, obsesión, intuición sobrenatural y amor genuino por el café y el pie de cereza lo convirtió en uno de los personajes más únicos jamás creados. No era un detective tradicional. Era un soñador en un mundo que no obedecía las reglas.

La serie que inventó la televisión moderna

Sin Twin Peaks, probablemente no existirían series como The X-Files, Lost, True Detective o Dark. Twin Peaks demostró que la televisión podía ser autoral, ambigua, artística y profundamente inquietante.
También cambió la relación con los espectadores, los cuales analizaban pistas, teorías y símbolos mucho antes de que existieran las redes sociales. Fue una de las primeras series en crear un culto activo, obsesivo y participativo.
Hoy, eso es algo común; sin embargo, en 1990, no era algo usual.

El pueblo del que nunca nos fuimos

Twin Peaks tuvo tres temporadas, 29 episodios y una película, pero su impacto no se mide en números, sino en la forma en que se quedó viviendo en la cabeza de quienes entramos a ese mundo. Porque Twin Peaks no es solo un lugar, es una sensación, un momento en que entiendes que debajo de la superficie perfecta siempre hay algo oscuro esperando.
Por eso hoy, en algún lugar, alguien volverá a ver el primer episodio. Alguien preparará café. Alguien escuchará la música de Angelo Badalamenti y se preguntará: ¿quién mató a Laura Palmer?

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