El terror nacido en internet sigue conquistando Hollywood. Después de años dominando foros de internet y generando expectación gracias a una serie de videos en YouTube, los Backrooms finalmente dieron el salto a la pantalla grande con Backrooms: sin salida, la nueva apuesta de A24 dirigida por Kane Parsons. Y como suele ocurrir con cualquier película que aspira a convertirse en franquicia, muchos espectadores ya se hacen la misma pregunta antes de que aparezcan los créditos: ¿hay escena postcréditos?
El terror viral que llegó al cine
Gran parte de la expectativa alrededor de Backrooms: sin salida tiene que ver con su origen. La película está basada en la popular serie de videos creada por Kane Parsons, quien convirtió un concepto extraño y aparentemente simple en uno de los fenómenos más comentados del horror online.
Los Backrooms surgieron como una creepypasta de internet: espacios infinitos, vacíos y amarillentos que parecen oficinas abandonadas fuera de la realidad. Lugares donde el tiempo no funciona igual y donde cualquier pasillo puede convertirse en una trampa psicológica. En este caso, el miedo no depende de monstruos tradicionales ni de jumpscares constantes, sino de una sensación permanente de desorientación.
Ese tipo de horror liminal se ha vuelto especialmente popular en los últimos años. Películas y videojuegos comenzaron a explorar escenarios cotidianos que se sienten incorrectos, como si algo estuviera fuera de lugar aunque no puedas explicarlo del todo.
Kane Parsons, la nueva apuesta de A24
Otro detalle que llamó la atención es la edad de su director. Kane Parsons se convirtió en el cineasta más joven en dirigir un largometraje para A24. Apenas cumplirá 21 años en junio, algo que vuelve todavía más impresionante el salto de YouTube al cine de estudio.
Parsons representa una nueva generación de creadores que aprendieron narrativa visual directamente en internet. Su estilo rápido, incómodo y experimental fue precisamente lo que convirtió sus cortos en un fenómeno viral.
A24 vio rápido el potencial del proyecto. El estudio lleva años apostando por películas de terror diferentes, más atmosféricas y psicológicas, y Backrooms encaja perfectamente en esa línea.
Una historia sencilla con una atmósfera perturbadora
La premisa de la película es minimalista, pero efectiva: una extraña puerta aparece en el sótano de una tienda de muebles. A partir de ahí comienza el descenso hacia un espacio imposible donde la lógica deja de existir.
La clave de la experiencia no está tanto en la complejidad narrativa, sino en la sensación constante de incomodidad. Pasillos vacíos, luces fluorescentes, silencio y espacios interminables construyen un ambiente que juega directamente con la ansiedad moderna.
Ese enfoque conecta muy bien con el público que creció consumiendo creepypastas, videos de exploración urbana y horror analógico en YouTube. Más que explicar demasiado, Backrooms apuesta por dejar preguntas abiertas y permitir que la imaginación haga el resto.
¿Hay escena postcréditos?
La respuesta corta es no. Backrooms: sin salida no tiene ninguna escena adicional. Ni durante los créditos, ni al final. Todo lo que la película quiere contar ocurre antes de que las luces de la sala vuelvan a encenderse. Así que puedes levantarte de tu asiento sin miedo a perderte una revelación sorpresa o un adelanto oculto.
Eso sí, la ausencia de una escena postcréditos no significa que la historia termine aquí. Más bien parece una decisión creativa para mantener intacta la experiencia inquietante de la película, sin recurrir al típico guiño comercial que domina buena parte del cine contemporáneo.
¿Habrá secuela?
Aunque no exista una escena postcréditos, el universo de los Backrooms tiene potencial suficiente para expandirse. De hecho, parte de su atractivo siempre ha sido la idea de que existen niveles infinitos, criaturas desconocidas y reglas que cambian constantemente.
La película deja claro que todavía hay mucho terreno por explorar. Si funciona en taquilla, resulta fácil imaginar nuevas entregas, spin-offs o incluso series derivadas. El terror contemporáneo vive de construir universos y comunidades obsesionadas con descifrar teorías, y Backrooms tiene todos los elementos para convertirse en uno de esos casos.
Además, el fenómeno ya trascendió los videos originales. Existen videojuegos, teorías, cortometrajes y miles de publicaciones que siguen expandiendo el mito en internet. La película simplemente es el siguiente paso para una idea que lleva años creciendo dentro de la cultura digital.