El 8 de enero de 2016 no fue un día cualquiera. Ese día fue el cumpleaños 69 de David Bowie, pero también fue el nacimiento de un nuevo disco del cantante, Blackstar, que, a la vez, sería el último de su discografía. Dos días después, Bowie murió a causa de un cáncer de hígado. Nada fue una casualidad.
El disco pasó a la historia no solo por ser el último de Bowie o por su excelsa calidad lírica y musical, sino por lo que decía a escondidas. Simon Critchley, filósofo británico y autor del libro Bowie, fue de los primeros escuchas en descifrar que Blackstar ocultaba mensajes en sus letras crípticas que de alguna manera hablaban sobre el inminente deceso del cantante de 69 años.
“Lo cierto es que sonaba distinto, y (aunque está claro que es absurdo) sonaba como si Bowie me hablase directamente a mí. La voz de Bowie parecía haber sufrido un cambio de aspecto; sonaba misteriosa. Las letras que llevaba tres días escuchando de manera tan obsesiva tenían de repente un conjunto distinto de connotaciones... Él sabía que se estaba muriendo y nos lo decía.”
, escribe Simon Critchley en su libro, publicado unos meses después de la muerte de Bowie.
El músico se estaba despidiendo de este plano terrenal
Quizás el detalle más revelador del disco se puede apreciar en el sencillo “Lazarus”, que contó con un video lanzado el 7 de enero de 2016, tres días antes de la muerte de Bowie. El primer verso de la canción dice:
“Mira aquí, estoy en el cielo, tengo cicatrices que no se pueden ver”.
En el video, dirigido por Johan Renck, Bowie aparece en un lecho de muerte, con los ojos vendados, al tiempo que una presencia sobrenatural acecha bajo la cama.
Otra pista sobre la condición de Bowie y sus ideas sobre la mortalidad se puede extraer del título de la canción. Recordemos que en la Biblia, Jesús devuelve la vida a Lázaro tras cuatro días de muerte.
Muchos creen que Bowie sabía que su vida se acortaba cada vez más y que su muerte era inminente en un corto plazo. La letra de Lazarus y el video fueron señales que indicaban que el músico se estaba despidiendo de este plano terrenal.
Bowie dice adiós
Su amigo y productor del disco, Tony Visconti, reveló en una publicación de Facebook el verdadero significado de Blackstar.
“Su muerte no fue diferente a su vida, una obra de arte. Él hizo Blackstar para nosotros, su regalo de despedida. Supe durante un año que así sería. Sin embargo, no estaba preparado para ello”.
Todo quedó en secreto
Blackstar se grabó en secreto en los estudios Magic Shop de Nueva York y se les pidió a todos los artistas y productores que participaron en él que firmaran acuerdos de confidencialidad.
Muchos no sabían de la enfermedad de Bowie en ese momento, aunque algunos seguro se percataron del deterioro de su salud mientras luchaba contra el cáncer.
Existían teorías de que el título del álbum era un código que se refiere al diagnóstico de cáncer de Bowie. Aunque falleció de cáncer de hígado, en el mundo de la medicina a menudo se usa el término «estrella negra» para describir una lesión mamaria proliferativa que tiene justo esa forma.
¿El vinilo de Blackstar tenía secretos ocultos?
Poco después de la muerte de David Bowie, los fanáticos comenzaron a notar detalles ocultos sobre la funda interior de la edición de vinilo del álbum.
Algunos afirmaron que el álbum brillaba con un tono azul cuando estaba oculto bajo una luz negra, mientras que otros descubrieron que cuando se proyectaba luz en la parte posterior de la funda de vinilo, producía un grupo de estrellas amarillas.
#Blackstar アナログ盤のジャケを日光にかざすと光る、ていう例の仕掛けを映像解説。よほど強い光じゃないとこうならない、とのこと。https://t.co/5ylEhcwRec pic.twitter.com/lRW7pXEC9I
— Tats (@Buzz_The_Fuzz) January 7, 2026
No hay duda de que Blackstar fue el último gran regalo del músico a sus fans, y que sigue doliendo cada vez que lo escuchamos. ¡Larga vida a Bowie en donde que te encuentres, Major Tom!