Desde su estreno, La celda de los milagros se convirtió en una de esas películas que el público no solo ve, sino que comenta, recomienda y discute. La cinta, protagonizada por Omar Chaparro y dirigida por Ana Lorena Pérez Ríos, debutó directamente en el primer lugar del Top 10 de Netflix en México.
Después de ver su historia llena de emotividad y dramatismo, la gran pregunta que muchos espectadores se hacen es ¿lo que cuenta realmente ocurrió?
Una historia que nació lejos de México
Aunque La celda de los milagros está ambientada en un contexto mexicano, en realidad es una adaptación de Miracle in Cell No. 7, la exitosa película surcoreana dirigida por Lee Hwan-kyung en 2013. Aquella versión original fue un fenómeno internacional gracias a su mezcla de ternura, tragedia y denuncia social.
La trama es devastadora: un hombre con discapacidad cognitiva es acusado injustamente del asesinato de una niña y enviado a prisión, donde su única esperanza es volver a ver a su hija.
La versión de Netflix retoma esa misma premisa, pero la traslada a una realidad más cercana para el público latinoamericano.
En esta adaptación, Héctor es un vendedor ambulante que solo quiere comprarle unos tenis nuevos a su hija, Alma. Sin embargo, un accidente trágico termina con la muerte de la hija de un capitán del ejército, y Héctor se convierte en el chivo expiatorio perfecto. A partir de ese momento, su vida queda atrapada en un sistema que no busca la verdad, sino un culpable.
El caso real que lo cambió todo
Lo más impactante es que la película surcoreana —y por extensión esta versión mexicana— está inspirada en un caso real ocurrido en Corea del Sur en la década de los setenta.
El protagonista de esa historia fue Jung Won Seob, un hombre que fue acusado del asesinato de la hija de un alto mando policial. La presión por resolver el caso fue enorme, y las autoridades obtuvieron una confesión mediante coerción, manipulación y tortura. Jung fue condenado a cadena perpetua y pasó más de diez años en prisión antes de recuperar su libertad.
Durante años luchó por limpiar su nombre, enfrentándose a un sistema que se negaba a admitir su error. Finalmente, décadas después, el caso fue revisado y se confirmó lo que siempre sostuvo: las pruebas eran falsas y su confesión no fue voluntaria.
¿Por qué esta historia sigue tocando fibras sensibles?
La celda de los milagros no es una reconstrucción literal de ese caso, sino una reinterpretación emocional de una injusticia real. Lo que hace esta nueva versión es tomar ese mismo dolor y adaptarlo a un contexto a la mexicana, donde temas como el abuso de poder, la desigualdad y la fragilidad de los más vulnerables son una triste realidad.
También es parte de un fenómeno global: el éxito de Miracle in Cell No. 7 generó remakes en países como Turquía, Indonesia y Filipinas, cada uno con su propio contexto cultural, pero todos conservando el mismo corazón.
Uno de los mayores atractivos de esta versión es ver a Omar Chaparro en un registro completamente distinto al que lo hizo famoso. No hay comedia ni irreverencia, sino una interpretación contenida, vulnerable y profundamente humana.