Leer muchas veces es visto como un acto solitario, casi íntimo. Un libro, una silla cómoda, silencio. Pero ¿qué pasa cuando esa experiencia se comparte? La lectura cambia de dimensión. Crear un club de lectura con amigos puedes ser una forma distinta (y mucho más viva) de relacionarte con los libros y con la gente que te rodea. Aquí van siete razones claras y prácticas para dar ese paso y crear un círculo de lectura con tus cuates.
1. Lees más y mejor
Hablemos con honestidad: todos tenemos libros empezados que nunca terminamos. Un club de lectura introduce algo básico pero efectivo que es el compromiso, ya que saber que habrá una conversación esperando al final. Eso cambia la forma en que lees, pues prestas más atención, subrayas, tomas notas mentales. No lees el libro para “acabarlo”, sino para entenderlo y poder hablar de él.
2. Descubres libros que no elegirías solo
Cada lector tiene zonas de confort muy claras: siempre el mismo género, los mismos autores, los mismos temas. Pero un club de lectura rompe esa inercia cuando alguien propone una novela que jamás habrías comprado, otro sugiere un ensayo incómodo, alguien más apuesta por un clásico olvidado. La verdad es que no todo te va a gustar, pero eso es parte de la dinámica. En un club de lectura vas a ampliar el mapa lector, lo cual implica también leer cosas que te sacan de tu comodidad.
3. Aprendes a leer desde otras miradas
Un libro no es el mismo para todos. Un personaje que te parece detestable puede resultar fascinante para otro. Un final que te dejó frío puede haber golpeado fuerte a alguien más. Escuchar esas lecturas paralelas enriquece la experiencia del libro. No te dicen “lo que el libro significa”, te muestran lo que el libro provocó en otras personas. Eso afina tu mirada crítica.
4. Mejora tu capacidad de argumentar
Hablar de libros no es decir “me gustó” o “no me gustó”. Un buen club de lectura te obliga a explicar por qué, a sostener una opinión, a defenderla, a ceder cuando alguien te hace ver algo que no habías considerado. Sin darte cuenta, mejoras tu forma de expresarte, de escuchar y de debatir sin necesidad de levantar la voz ni ganar nada. Es por el simple gusto de hablar de libros.
5. Fortalece la amistad desde otro lugar
Reunirse para hablar de libros es distinto a verse para tomar algo o ver un partido. La conversación y las emociones van a otro nivel. Aquí aparecen temas personales, recuerdos, posturas éticas, miedos y obsesiones. Un club de lectura crea un espacio donde se puede hablar con calma, sin interrupciones, sin la urgencia de quedar bien. Eso, con el tiempo, fortalece los vínculos con tus amistades y aprendes a verlas desde otra perspectiva.
6. Te obliga a hacer una pausa en tu día a día
Este mundo está sobresaturado y sobrestimulado, y eso a veces nos lleva al caos mental. Pero un club de lectura introduce un ritmo distinto en tu vida. Leer un libro durante semanas y luego sentarte a comentarlo sin prisas es reconfortante. Te da tiempo de calidad, no solo con los demás, sino también contigo. Esto es una práctica que se ha perdido en un mundo que corre a exceso de velocidad las 24 horas del día.
7. No necesita ser perfecto para funcionar
Un club de lectura puede ser tan simple como cuatro amigos, un libro al mes y una mesa con sus bebidas y comida favoritas. No hace falta un método sofisticado ni reglas estrictas. Puede cambiar de sede, de frecuencia y de tono. Habrá sesiones brillantes y otras flojas. Lo importante es el deseo de volver a encontrarse alrededor de un libro.
El objetivo es mantener o recuperar el placer de leer primero solo y luego acompañado. Esto dejará que las historias circulen, se discutan y se contradigan.