Hay ciudades que están diseñadas para recorrerse a pie, lo cual es una manera de entenderlas. Cada vez más destinos de todo el mundo rediseñan su estructura para que el peatón sea protagonista. Esto no es solo una cuestión estética o turística, también tiene que ver con salud, sostenibilidad y calidad de vida. Bajo ese criterio, la revista Time Out reunió la opinión de 24 mil personas para definir cuáles son las mejores ciudades del mundo para caminar en 2026 y el resultado es el siguiente.
Seúl, Corea del Sur
La ciudad asiática encabeza el ranking con un dato claro: el 93% de sus habitantes considera que es fácil caminarla. La seguridad, tanto de día como de noche, marca la diferencia. Barrios como Myeongdong, Insadong y Hongdae concentran comercio, cultura y vida nocturna a distancias cortas. El ejemplo más visible es Seoullo 7017, un antiguo paso vehicular convertido en jardín elevado. Es práctico, pero también cambia la forma en que se vive la ciudad.
Edimburgo, Escocia
Las subidas y calles empedradas no son un obstáculo. Aquí todo está cerca. En menos de quince minutos se puede pasar de Castillo de Edimburgo a la Ciudad Vieja o a Calton Hill. El recorrido clásico incluye subir a Arthur’s Seat. No es corto, pero la vista compensa el esfuerzo.
Nueva York, Estados Unidos
El diseño en cuadrícula de Manhattan facilita moverse sin perderse. Por su parte, la Quinta Avenida funciona como eje central, separando este y oeste, lo cual también facilita la ubicación de sus visitantes y residentes. Caminar en la Gran Manzana también significa cruzar el Puente de Brooklyn, el cual está diseñado para que el caminante tenga una grata experiencia, o perderse en barrios como Williamsburg. Todo fluye a pie en esta ciudad.
Copenhague, Dinamarca
La capital danesa es compacta, plana y cómoda. Aquí el peatón tiene prioridad real. Un ejemplo es Strøget, una de las calles peatonales más largas de Europa y que conecta zonas clave de la ciudad sin sufrir por el tráfico. En este destino, moverse caminando es lo más lógico y placentero para el visitante y sus residentes.
Oslo, Noruega
El cambio en la capital noruega fue radical. Con el programa Car-Free Livability, la ciudad redujo la presencia de autos y liberó espacios para las personas. Con ello, el centro prácticamente eliminó el tráfico. Hoy caminar es más cómodo, más limpio y más natural en este agradable destino europeo.
Estocolmo, Suecia
Construida sobre islas, la ciudad mantiene conexiones eficientes con puentes y senderos. La mayoría de la gente vive cerca de lo esencial (parques y áreas de esparcimiento), lo cual significa menos traslados largos y más trayectos a pie, todos los días.
París, Francia
En dos décadas, la ciudad redujo a la mitad el tráfico vehicular. Más de 300 calles se volvieron peatonales. El resultado es evidente: terrazas llenas, más espacio público y una ciudad que se disfruta caminando. Esto hace que la capital francesa sea uno de los destinos favoritos para aquellas personas que priorizan los paseos a pie.
Singapur, Singapur
Aquí el clima no detiene a nadie. Las “Five Foot Ways” —pasarelas cubiertas— permiten moverse protegido del sol o la lluvia. Estas vías forman parte del diseño tradicional de las casas comerciales locales. No es una innovación reciente, pero sigue funcionando como una solución efectiva.
Helsinki, Finlandia
En este destino todo está cerca. Parques, zonas culturales y servicios se conectan en trayectos cortos. Espacios como Kaivopuisto o la vía Baana (una antigua vía ferroviaria reconvertida en corredor exclusivo para peatones y ciclistas, que conecta el puerto occidental con la estación central) muestran cómo reutilizar la infraestructura urbana de manera eficiente. Caminar en la capital finesa es parte de la rutina de sus residentes.
Cracovia, Polonia
El casco antiguo y Kazimierz, un famoso barrio judío, están pensados para el goce de los peatones debido a sus calles estrechas, arquitectura intacta y ausencia de autos. La experiencia es clara: los peatones pueden recorrer la ciudad sin interrupciones y sin ruido. La ausencia de tráfico vehicular favorece la actividad turística y protege la fisonomía de la ciudad.
Caminar como forma de vivir la ciudad
Estas ciudades no solo son cómodas para el turista, sino que funcionan mejor para quienes viven ahí. Hay menos autos, más espacio público y distancias manejables que cambian la dinámica diaria. Al final, te das cuenta de que caminar no es un lujo, sino un indicador de qué tan bien está diseñada una ciudad.