El Día de la Tierra, que se celebra cada 22 de abril desde 1970, marca el nacimiento del movimiento ambiental moderno y un momento clave en el que el mundo comenzó a cuestionar el impacto de la contaminación en la salud y en los ecosistemas. Este día se ha convertido en una invitación global a actuar y repensar nuestra relación con el entorno. Por eso, aquí te dejamos tres destinos para inspirarte a explorar, y cuidar, nuestro planeta.
Amazonas
El Amazonas es uno de los últimos grandes parajes salvajes del mundo, un lugar donde la vida se mueve al ritmo del río. Y si bien está considerado el río más caudaloso del planeta, durante años se ha pensado que es ligeramente más corto que el Nilo africano; sin embargo, una expedición de científicos brasileños, publicada en Telegraph y National Geographic, sugiere que el Amazonas alcanza los 7,062 kilómetros, lo que lo haría 105 kilómetros más largo que el Nilo.
Este río cruza por Brasil, Colombia y Perú, país en donde puedes recorrerlo a través de cruceros de río como los de Delfin Amazon Cruises, una compañía que permite acceder a una versión íntima y cuidadosamente interpretada de la selva, donde el lujo no se mide en lo material, sino en la conexión. Como la primera empresa de este tipo en la región avalada por Relais & Châteaux, ofrece una experiencia que combina gastronomía con narrativa local y guías con un profundo conocimiento del territorio; particularmente de la Reserva Nacional Pacaya Samiria, la mayor selva inundable protegida del mundo.
Así, gracias a pláticas y excursiones podrás ver, y entender, especies como perezosos, monos aulladores, anacondas, distintas especies de ranas, aves o delfines de río, sino también la cultura viva del Amazonas.
Belice
Además de que más del 60% del país está cubierto de exuberantes bosques y el 37% se encuentra protegido, Belice se ha consolidado como un gran destino de buceo no solo por la famosa Barrera de Coral de Belice (la más grande del hemisferio norte), sino por el Gran Agujero Azul, un sumidero marino de proporciones casi perfectas: 300 metros de diámetro y más de 120 metros de profundidad, donde es posible observar formaciones únicas como estalactitas y especies poco comunes.
Pero más allá de sus íconos, el verdadero valor de Belice está en la experiencia bajo el agua. La visibilidad, que puede extenderse por decenas de metros, y la temperatura cálida durante todo el año crean condiciones ideales tanto para buzos principiantes como para avanzados. A esto se suma una vida marina que incluye corales, tiburones, tortugas y mantarrayas, así como la posibilidad de explorar sitios menos concurridos como la Reserva Marina Hol Chan o los alrededores de Ambergris Caye.
Es precisamente esta riqueza la que hace evidente la importancia de su conservación. En ese contexto, y en el marco del Earth Day, PADI lanzó el Global Shark & Ray Census y el curso de especialidad Shark & Ray Conservation, diseñados para que los buzos no solo observen, sino también contribuyan activamente a la protección de estas especies, de las cuales casi un tercio enfrenta riesgo de extinción.
A través de formación teórica y una inmersión enfocada en la recolección de datos, los participantes pueden aprender sobre su valor ecológico, las amenazas que enfrentan y las prácticas responsables de interacción. Además, pueden registrar avistamientos en plataformas globales, generando información clave para políticas de conservación y protección de hábitats.
Una forma de entender el buceo no solo como experiencia, sino como una herramienta de impacto.
Vancouver
Esta ciudad del noroeste del Pacífico es de esas donde la vida urbana y la sostenibilidad no solo conviven, sino que se potencian. No por nada ha sido reconocida como la ciudad más sostenible del mundo por Reinders Corporation y dentro del Green City Index, una medición que evalúa la calidad de sus espacios verdes, el uso de energías renovables, el transporte público o la facilidad para moverse en bicicleta.
Aquí, la experiencia no se limita a parques impresionantes como Stanley Park o sitios espectaculares como el Capilano Suspension Bridge Park, sino a una forma de habitar la ciudad que equilibra movilidad y respeto por el entorno. Esa visión se extiende también a la manera en que se entiende el turismo. A través de iniciativas impulsadas por Destination Vancouver, la ciudad trabaja en conjunto con comunidades, empresas y socios estratégicos para asegurar que cada visita contribuya tanto al bienestar del viajero como al de la propia ciudad. Con metas claras; como mantener las emisiones por debajo del 50% de los niveles de 2016 para 2030, así como alianzas con organizaciones culturales e indígenas, Vancouver se posiciona como un destino donde explorar implica no solo disfrutar, sino preservar.
En este contexto, recomendamos refugiarse en espacios como AZUR Legacy Collection Hotel, que permite experimentar esa dualidad entre sofisticación y conciencia local. Ubicado en el corazón del downtown, este hotel boutique (el único en el oeste de Canadá dentro de The Leading Hotels of the World) combina un diseño inspirado en el Art Deco de los años cuarenta con una curaduría de arte local y propuestas gastronómicas que dialogan con el entorno, como su restaurante Dahlia o el rooftop Lavantine.
Inspírate así para conocer Vancouver, especialmente ahora que se prepara para recibir la Copa Mundial de la FIFA 2026, integrando este evento a su visión de sostenibilidad y reafirmando su lugar como un destino donde el turismo se construye con conciencia.