Para vivir una experiencia musical en medio del desierto al estilo Coachella, ya no es necesario viajar hasta California. En los últimos años, Los Cabos se ha transformado en un inesperado epicentro cultural donde conviven festivales, residencias artísticas, hoteles boutique y espacios creativos que han atraído tanto a músicos internacionales como Parcels o Erlend Øye, como a artistas mexicanos como Julieta Venegas o Silvana Estrada.
Durante el fin de semana del 7 al 9 de mayo, San José del Cabo volvió a convertirse en escenario de Viva El Gonzo 2026, un festival de música y arte que celebró su segunda edición apostando por una experiencia inmersiva en medio del paisaje natural de Baja California Sur.
Repartido entre tres escenarios: CRANIA, Main Stage y Round Rocks, el festival reunió propuestas que iban del indie rock y el funk a la electrónica y las jam bands. Artistas como Goose, My Morning Jacket, Cory Wong, LP Giobbi, LEISURE y los mexicanos Midnight Generation hicieron bailar a los asistentes desde las tres de la tarde hasta pasadas las tres de la mañana.
A diferencia de otros festivales masivos, Viva El Gonzo apuesta por una experiencia más íntima y comunitaria: hospedarse en hoteles boutique, moverse entre escenarios bajo las estrellas, pasar las mañanas en la playa y descubrir propuestas gastronómicas que reinterpretan sabores mexicanos.
El estudio escondido en Baja
Parte de esta transformación también puede verse en proyectos musicales independientes que han encontrado cabida en Los Cabos, como un estudio de grabación que funciona casi como un speakeasy, oculto en el sótano del hotel El Ganzo. Este nació como un espacio para que músicos locales pudieran crear, colaborar y experimentar, pero que con el tiempo se ha transformado en un refugio creativo para artistas de distintas partes del mundo.
“Antes Cabo era como un desierto cultural; no pasaba gran cosa. Entonces se empezó a imaginar una galería, un foro, un espacio donde pudiera existir una comunidad creativa”, nos contó Paco Rosas, director musical del proyecto.
Desde 2012, este lugar ha recibido a decenas de músicos internacionales y locales a través de residencias que combinan hospedaje, grabaciones y conciertos íntimos. De este modo, Underground Studio se ha convertido en parte del pulso creativo de Los Cabos; sus paredes, cubiertas de firmas y mensajes, cuentan una historia por donde han pasado artistas como Julieta Venegas, Natalia Lafourcade, RÜFÜS DU SOL, Khruangbin, Thievery Corporation, Polo & Pan, Parcels, Silvana Estrada, Hermanos Gutiérrez, Goose, Caloncho y Midnight Generation, entre otros.
Muchas de estas residencias terminan en sesiones grabadas en vivo que documentan el paso de los músicos por Baja California Sur, conocidas como Ganzo Sessions. Pero más allá del contenido musical, Rosas asegura que el verdadero valor está en las conexiones que se generan.
“Esa es la verdadera magia de este lugar: ser un puente. Una vez que los artistas vienen, quieren volver. Y lo hacemos de una manera muy íntima; para mí es algo romántico. Cada residencia se siente como un romance creativo de una semana. Todos nos enamoramos un poco”, explica. “Cuando hacemos residencias, el objetivo es simplemente salir tablas. Funciona como un intercambio: ellos tienen tiempo de estudio, los hospedamos, y al final, terminan formando parte de esta comunidad creativa”.
Un espacio fuera de lo común
A minutos de San José del Cabo, entre el desierto y el Mar de Cortés, CRANIA se ha convertido en uno de los proyectos culturales más peculiares y experimentales de Baja California Sur. Más que un venue o un espacio para eventos, este proyecto se define como un “living playground”: un lugar donde música, arte, wellness, arquitectura y comunidad conviven.
Inspirado parcialmente por la filosofía comunitaria de Burning Man, el espacio comenzó como una mezcla entre campamento, restaurante y punto de encuentro para artistas, músicos y viajeros. Con el tiempo ha evolucionado hacia una plataforma multidisciplinaria donde conviven residencias artísticas, fiestas electrónicas, talleres, instalaciones, cenas y experiencias inmersivas.
Parte de su identidad está ligada al propio paisaje de Baja. El proyecto incorpora estructuras industriales, grúas reutilizadas, espacios abiertos y construcciones integradas al entorno desértico. Lugares como CATE (su escenario principal), AIRDISCO o JUNKYARD funcionan como escenarios para conciertos como los que hubo en El Gonzo, pero también para encuentros culturales que atraen a visitantes de diversas nacionalidades.
Pero más allá de la música, CRANIA también busca abrir espacio para propuestas de bienestar y creación colectiva. En SHALA, por ejemplo, se realizan sesiones de breathwork, meditación y sound healing, mientras que programas como Artist Residency invitan a músicos, diseñadores, cineastas y artistas visuales a desarrollar proyectos dentro del ecosistema creativo del lugar.
Cocina entre dos costas
En esta área, además de recorrer espacios como CRANIA, el Jardín Escultórico Puerto Los Cabos o la Marina de San José del Cabo, vale la pena probar El Restaurante, propuesta gastronómica del chef José Luis Hinostroza, creador de ARCA Tulum y uno de los cocineros mexicanos más reconocidos de los últimos años.
Formado en algunas de las cocinas más reconocidas del mundo —como Alinea en Chicago, El Celler de Can Roca en España, The Bazaar by José Andrés y el icónico Noma en Copenhague—, además de formar parte del célebre pop-up de Noma Tulum, Hinostroza ha encontrado en este espacio de Baja California Sur no solo un lienzo en blanco para cautivar a viajeros internacionales con sabores mexicanos, sino también una sensibilidad que le recuerda sus propios orígenes entre Tijuana y San Diego.
“Cuando vivía en Tijuana era el gringo, y cuando estaba en Estados Unidos era el mexicano. Entonces, como que nunca he sido completamente de ningún lado. Y también la supervivencia social de una persona que vive en fronteras es adaptarse. Si estás en lado gringo, adaptarte a lado gringo, si estás en el mexicano, adapte a lado mexicano. Entonces, esa adaptación, no solamente cultural, sino social. O sea, el poder de tener esta inteligencia social de adaptación también te hace sensible, supongo, a lo que va a querer el mercado americano con obviamente la que tiene que tener el plato mexicano”, considera el chef.
Esa visión se traduce en menús que recorren distintas costas de México: de Baja hasta Yucatán, y que celebra la cocina junto al mar a través de pescados al fuego, ceviches cítricos y vegetales a la parrilla.
Pero Hinostroza ya trabaja en una nueva propuesta gastronómica para El Ganzo prevista para octubre, donde el enfoque estará todavía más centrado en mariscos y en la influencia mediterránea que absorbió durante sus años viviendo en España.
“Va a tener mucho pescado frito, ceviches y un enfoque muy fuerte en mariscos. Viví mucho tiempo en Barcelona y me encanta esta vibra de las pescaderías-restaurantes donde tú ves el producto exhibido y decides cómo quieres que te lo cocinen”, adelantó.
Esta nueva propuesta, aún sin nombre, forma parte de una ola de proyectos gastronómicos y culturales que poco a poco han comenzado a diversificar la experiencia de visitar Los Cabos.