En ocasiones, leer deja de ser un placer. De pronto, el libro permanece sobre el buró, lo abres, avanzas unas páginas y de pronto estás revisando el teléfono de nuevo. No importa cuánto te guste la literatura: el bloqueo lector puede aparecer incluso cuando tienes una buena novela esperando.
Lo peor es que cuanto más intentas obligarte a leer, menos ganas tienes de hacerlo. Sin embargo, la solución no consiste necesariamente en abandonar los libros, sino en cambiar de estrategia, bajar el nivel de exigencia o encontrar una historia que vuelva a despertar tu interés. Te damos algunos consejos sobre cómo superar el bloqueo lector y disfrutar de nuevo de un buen libro…
Empieza con un libro que puedas terminar
Uno de los errores más comunes durante un bloqueo lector es intentar recuperar el tiempo perdido con una obra monumental. Elegir Guerra y paz cuando llevas semanas sin terminar un libro puede convertirse en una mala decisión.
La lectura también necesita ritmo. Por eso, comenzar con una novela corta, una crónica, un ensayo ligero o cualquier texto que puedas terminar en pocos días puede ayudarte a recuperar la sensación de avance.
No se trata de demostrar cuánto puedes leer, sino de volver a disfrutarlo. Cuando termines un libro después de semanas de sequía, probablemente resulte mucho más sencillo comenzar el siguiente.
Los cuentos pueden ser el mejor punto de regreso
Una colección de cuentos tiene una ventaja evidente: no exige el mismo compromiso que una novela de 400 páginas.
Puedes leer una historia durante diez o quince minutos y detenerte sin sentir que has dejado una trama interminable a medias. Además, las recopilaciones de distintos autores permiten experimentar con estilos, épocas y temas diferentes.
Esa variedad puede ser exactamente lo que necesitas cuando tu atención está cansada de leer siempre lo mismo.
Cambiar de género puede desbloquear tu cabeza
Si llevas meses leyendo novelas policiacas, quizá el problema no sea la lectura sino que tal vez simplemente estás aburrido de las mismas historias.
Cambiar radicalmente de género puede funcionar como una especie de reinicio. Si acostumbras leer thriller, prueba con humor. Si prefieres ciencia ficción, dale una oportunidad a la narrativa histórica. Si normalmente buscas novelas, prueba con un libro de no ficción.
Leer fuera de tu zona habitual también puede ayudarte a descubrir intereses que no sabías que tenías.
La página 69 puede ahorrarte horas de una mala lectura
Hay una regla poco convencional atribuida al profesor y escritor John Sutherland: abrir un libro y leer su página 69 antes de decidir si vale la pena.
La idea es sencilla. En lugar de comprar o comenzar un libro únicamente por su portada, autor o reputación, prueba directamente con un fragmento avanzado de la historia.
Si la página te atrapa, tienes una señal bastante clara. Si te parece tediosa, quizá ese libro no sea para ti, y eso importa más de lo que parece. Leer una obra que no te interesa puede convertir cada sesión de lectura en una obligación y alimentar todavía más el bloqueo.
Abandonar un libro también es una forma de avanzar
Existe una idea equivocada entre muchos lectores: terminar un libro demuestra disciplina y abandonarlo significa fracasar, pero esto no es necesariamente cierto.
Hay demasiados libros interesantes como para dedicar semanas a uno que no consigue despertar tu curiosidad. Si después de varias oportunidades sigues mirando el reloj cada vez que lees, quizá sea momento de cerrarlo.
Francis Bacon ya planteaba una idea similar al distinguir entre libros que deben saborearse, otros que pueden leerse parcialmente y unos pocos que merecen una lectura completa y minuciosa.
Tu tiempo es limitado. Elegir qué merece tu atención también forma parte de leer bien.
Un audiolibro puede volver a poner las historias en movimiento
Si sentarte frente a un libro se ha convertido en una batalla, cambia el formato.
Los audiolibros pueden ser una alternativa para recuperar el contacto con las historias sin exigir que pases una hora mirando páginas. Puedes escucharlos mientras corres, conduces, cocinas o haces otras actividades cotidianas.
Además, la investigación ha encontrado que escuchar un audiolibro puede producir niveles de comprensión comparables a los obtenidos mediante otros formatos de lectura en determinadas condiciones.
No tienes que decidir si un audiolibro es una forma “legítima” de leer; lo importante es que la historia vuelva a entrar en tu rutina.
Volver a un libro favorito puede ser el mejor atajo
Cuando nada funciona, regresa a lo conocido. Releer una novela que disfrutaste hace años elimina una parte importante del problema: ya sabes que la historia funciona para ti. No tienes que descubrir si el argumento te atrapará ni acostumbrarte al estilo del autor.
También puedes buscar obras parecidas a tus favoritos. Si una novela concreta te devolvió alguna vez las ganas de leer, investigar autores con estilos similares puede llevarte directamente hacia tu siguiente gran lectura.
El objetivo no es leer más, sino volver a disfrutar
El bloqueo lector no significa necesariamente que hayas dejado de ser lector (puede ser simplemente una señal de cansancio, saturación o falta de estímulos nuevos).
No es necesario terminar diez libros al mes ni convertir la lectura en otra actividad que medir y optimizar. Basta con diez páginas antes de dormir, un cuento durante el desayuno o un audiolibro mientras entrenas.
¿Te atreves a ser de nuevo un lector voraz?