Después de varios días de trabajo, pendientes y estrés acumulado, muchas personas llegan al viernes con ganas de desconectarse. Curiosamente, la ciencia señala que ese momento también puede ser uno de los más favorables para hacer ejercicio.
Diversos estudios recientes muestran que entrenar al final de la tarde ofrece ventajas tanto para el rendimiento físico como para la salud metabólica. Además, el ambiente relajado que suele acompañar al inicio del fin de semana puede convertirse en un aliado para mantener la constancia.
El cuerpo funciona mejor al caer la tarde
Entre las cinco y las siete de la tarde, la temperatura corporal alcanza uno de sus niveles más altos. Esto provoca que músculos, articulaciones y sistema nervioso trabajen de manera más eficiente.
En términos prácticos, las personas suelen tener mejores reflejos, más coordinación y una mayor capacidad para desarrollar fuerza, potencia y velocidad. También el sistema cardiovascular y la función pulmonar responden mejor, lo que permite realizar entrenamientos más intensos y aprovecharlos al máximo.
Por eso, no es casualidad que muchos atletas y aficionados al deporte se sientan más fuertes y activos durante esas horas.
Menos estrés y más motivación
El viernes por la tarde tiene otro punto a favor: marca el final de la semana laboral para millones de personas. Esa sensación de haber cumplido con las obligaciones suele traducirse en una disminución del estrés y la fatiga mental.
Además, la perspectiva del fin de semana aporta una dosis extra de motivación. Hay más tiempo libre y menos prisas, factores que aumentan las posibilidades de cumplir con la rutina de ejercicio.
Tras la sesión física, el organismo libera endorfinas, conocidas popularmente como las hormonas de la felicidad. El resultado es una sensación de bienestar que ayuda a comenzar el fin de semana con mejor ánimo.
Beneficios para el metabolismo
La actividad física realizada entre las seis de la tarde y la medianoche también ha mostrado efectos positivos en el control de la glucosa, especialmente en personas con obesidad o diabetes tipo 2.
El músculo aprovecha mejor la glucosa disponible y esto contribuye a mantener niveles más estables de azúcar en sangre. Asimismo, se observan mejoras en el perfil lipídico, relacionado con el colesterol y los triglicéridos.
Estas ventajas convierten al ejercicio vespertino en una herramienta importante para quienes buscan cuidar su salud metabólica.
Un aliado para el corazón y la longevidad
La evidencia científica también relaciona el ejercicio realizado al final del día con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares y de muerte prematura en personas con resistencia a la insulina o problemas de peso.
Ni siquiera es necesario realizar entrenamientos extremos. Actividades tan sencillas como caminar durante media hora, subir escaleras o hacer una sesión moderada de bicicleta pueden aportar beneficios significativos cuando se realizan en ese horario.
Lo más importante sigue siendo la constancia
Aunque la tarde ofrece ciertas ventajas fisiológicas, los especialistas coinciden en que el factor más importante sigue siendo la regularidad.
La intensidad adecuada, la frecuencia y la capacidad de mantener el hábito a largo plazo tienen un impacto mucho mayor que la hora exacta del entrenamiento.
Así que si el viernes por la tarde se ha convertido en ese espacio donde puedes correr, levantar pesas o simplemente salir a caminar, la ciencia tiene buenas noticias: probablemente elegiste uno de los mejores momentos de la semana para hacerlo.