Watches and Wonders 2026: las marcas presentes y otros detalles que debes conocer

Durante siete días, Ginebra medirá el tiempo, el lujo y la pasión por la relojería.

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La alta relojería vuelve a tomar Ginebra con la precisión de un mecanismo perfectamente ajustado. A partir del 14 de abril, Watches and Wonders Geneva 2026 abrirá sus puertas en el recinto de Palexpo, consolidándose como el mayor escaparate del sector a nivel mundial. Durante una semana, la ciudad suiza se transforma en un punto de encuentro donde tradición, innovación y lujo conviven sin esfuerzo.
Con más de 60 mil visitantes previstos y la participación de 65 firmas, esta edición no solo crece en números, también en ambición. La feria ya no se limita a los stands; se expande por toda la ciudad, convirtiendo a Ginebra en una experiencia inmersiva donde el tiempo —literalmente— es el protagonista.

El regreso más esperado

Uno de los movimientos más relevantes de este año es el retorno de Audemars Piguet. Tras años operando fuera del circuito de grandes ferias, su regreso marca un punto de inflexión. De esa manera vuelve a compartir espacio con gigantes como Rolex y Patek Philippe, formando una alineación que muchos coleccionistas consideran esencial.
Esta coincidencia bajo un mismo techo eleva el nivel de la feria. Además de exhibir novedades, se trata de consolidar un ecosistema donde las marcas más influyentes dialogan con su público y con la industria.

Entre tradición y nuevas voces

Más allá de los nombres históricos, la edición 2026 refuerza su equilibrio entre herencia y frescura. Casas como Vacheron Constantin, Cartier y Jaeger-LeCoultre mantienen su presencia como pilares del evento, mientras que una nueva generación de marcas independientes aporta energía y riesgo creativo.
Entre las incorporaciones destacan Corum, Sinn, Credor y L’Epée 1839. A ellas se suman nombres como Behrens, Bianchet o Favre Leuba, ampliando el espectro estético y técnico del salón.

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Ginebra como escenario total

Si algo distingue a esta edición es su vocación de abrirse más allá del perímetro ferial. La ciudad se convierte en una extensión natural del evento. Espacios emblemáticos como el Quai Général-Guisan albergan un nuevo programa nocturno desarrollado junto al Festival de Jazz de Montreux, creando un ambiente donde la relojería dialoga con la música y la vida nocturna.
Al mismo tiempo, el Puente de la Máquina acoge el llamado Pueblo de la Relojería, un espacio pensado para acercar el oficio al público. Talleres, demostraciones y experiencias prácticas buscan romper la barrera entre el artesano y el espectador.
Incluso el icónico Reloj de Flores de Ginebra se integra en el evento, adaptando su diseño a los colores de la feria y demostrando que la ciudad entera late al ritmo de la relojería.
Durante siete días, Ginebra medirá el tiempo, el lujo y la pasión por la relojería.

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