Mientras millones de personas siguen la ceremonia de los Premios Oscar frente al televisor, hay un espacio dentro del Dolby Theatre que permanece completamente fuera de cámara. No aparece en las transmisiones, no forma parte del espectáculo televisivo y, sin embargo, es uno de los lugares más codiciados de toda la noche.
Se trata de la Greenroom creada por Rolex: un salón privado situado a pocos pasos del escenario donde presentadores, nominados y ganadores encuentran un momento de calma entre aplausos, nervios y discursos. Se trata, en pocas palabras, de un refugio discreto y elegante en medio de la noche más importante del cine.
El lugar al que llegan las estrellas después del escenario
Para muchos actores, el recorrido tras recibir la estatuilla dura apenas unos segundos. Bajan del escenario, cruzan el backstage… y entran a la Greenroom.
Ahí se vive una escena que el público jamás ve: los intérpretes todavía están emocionados con el Oscar en la mano, los presentadores se encuentran revisando sus líneas antes de salir al escenario y las celebridades intentan procesar lo que acaba de ocurrir frente a millones de espectadores.
En ocasiones es también el último punto de preparación antes de enfrentarse a una audiencia global que suele superar los 20 millones de personas.
El proyecto de diseño que Rolex reinventa cada año
Desde 2016, Rolex se encarga de concebir y producir este espacio exclusivo. Aunque el concepto cambia en cada edición, la idea central se mantiene: crear un ambiente elegante, relajado y profundamente cinematográfico.
La relación de la firma suiza con la Academia es estrecha. Desde 2017, la casa relojera ostenta el título de “Reloj Exclusivo de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas”, además de figurar como uno de los patrocinadores principales de la ceremonia.
La Greenroom funciona así como una extensión del universo de la marca dentro del mundo del Séptimo Arte.
¿Por qué se llama “Greenroom”?
En el mundo del espectáculo, el término “green room” se utiliza desde hace décadas para nombrar los espacios de descanso detrás del escenario. Son los lugares donde artistas y presentadores esperan su turno antes de salir a escena. Pero cuando el concepto pasa por las manos de Rolex, el color adquiere otro significado.
El verde es el sello visual de la casa relojera. También es un color asociado tradicionalmente al éxito, la prosperidad y —por supuesto— al dinero. En una industria donde premios y taquilla definen carreras, la elección del tono parece casi inevitable.
Un homenaje al centenario del Rolex Oyster
La edición de 2026 tiene además un motivo especial. El diseño rinde tributo a uno de los grandes hitos de la relojería: el centenario del Rolex Oyster.
Este modelo revolucionó la industria al introducir una caja hermética que protegía el mecanismo del agua y del polvo, sentando las bases del reloj de pulsera moderno. La Greenroom de este año es una celebración de ese legado.
El ambiente del salón combina lujo clásico con guiños a la tradición de la marca. Los asientos están tapizados en terciopelo verde profundo, mientras que los metales aparecen en acabados champán cepillado y detalles anodizados en dorado brillante.
Las paredes están decoradas con retratos de leyendas de los Premios Oscar, creando una especie de galería silenciosa de la historia del cine.
En el centro del espacio destaca una pieza muy especial: un Rolex Cosmograph Daytona de oro amarillo de 18 quilates con esfera verde intensa. Este cronógrafo, presentado originalmente en 1963, es hoy uno de los relojes más reconocibles del catálogo de la marca y un símbolo de prestigio dentro del mundo de la relojería.
Muchas green rooms, pero solo una es la de Rolex
Casi todos los teatros y sets de televisión tienen su propia “green room”, pues una tradición arraigada en la industria del entretenimiento. Sin embargo, durante la noche de los Premios Oscar, solo una se convierte en el epicentro invisible de la ceremonia y esa es la diseñada por Rolex. En ella, los nervios bajan de intensidad, las estatuillas cambian de manos y las historias del cine continúan, lejos de las cámaras.