TAG Heuer vuelve a poner el cronógrafo en el centro de la conversación. Este año, la firma suiza presenta dos lanzamientos clave dentro de su línea Monaco que no solo refuerzan su legado, sino que también marcan un avance técnico relevante. Se trata del Monaco Evergraph y una reinterpretación del Monaco Chronograph, dos relojes que parten de una misma historia, pero apuntan hacia direcciones distintas.
Ambos modelos resumen más de un siglo de desarrollo en relojería de precisión. Uno explora una arquitectura completamente nueva; el otro revisita un diseño histórico para hacerlo más funcional y contemporáneo. El resultado es una combinación clara: innovación mecánica por un lado y evolución estética por el otro.
Un nuevo capítulo técnico
El Monaco Evergraph representa un punto de inflexión para la marca. Este modelo introduce una arquitectura mecánica inédita impulsada por el movimiento TH80-00, que incorpora soluciones avanzadas como el oscilador TH-Carbonspring y una interpretación completamente distinta del cronógrafo.
La pieza se construye sobre más de 160 años de experiencia. Desde su fundación en 1860, TAG Heuer ha desarrollado tecnologías patentadas enfocadas en mejorar la precisión y durabilidad de sus instrumentos. Ya en el siglo XIX, bajo la dirección de Edouard Heuer, se introdujeron avances como mejoras en el piñón oscilante, sistemas de cuerda sin llave y cajas herméticas.
Durante el siglo XX, la evolución fue constante. Modelos como el Sphygmometer en 1908, el Mikrograph en 1916 —capaz de medir centésimas de segundo— y los primeros cronógrafos de tablero marcaron hitos técnicos. Décadas después, en 1969, la marca presentó el Monaco original, el primer cronógrafo automático cuadrado y resistente al agua, junto con el Calibre 11, un movimiento clave en la historia de la relojería.
El Evergraph retoma ese impulso innovador, pero lo lleva al terreno de la alta relojería contemporánea, abriendo una nueva etapa en la manufactura de la casa.
El regreso de un diseño radical
El segundo lanzamiento es una reinterpretación del Monaco Chronograph. Este modelo toma como base el diseño original de 1969 y lo ajusta a las exigencias actuales. Mantiene su caja cuadrada, pero ahora con líneas más definidas, mejor ergonomía y una construcción en titanio grado 5.
El rediseño también introduce el nuevo calibre automático TH20-11, desarrollado internamente. La caja de 39 mm presenta curvas más suaves en los laterales y un fondo optimizado para mayor comodidad en la muñeca. El cristal de zafiro se acerca más a una forma cuadrada real, reforzando la identidad del modelo.
En la carátula, los cambios son precisos. La tipografía y la disposición de los elementos mejoran la legibilidad, mientras que los subdiales contrastantes y los acabados aportan profundidad sin sacrificar claridad.
De revolución técnica a objeto de culto
El Monaco nació en un contexto de cambio. A finales de los años 60, la industria comenzaba a dejar atrás los relojes de cuerda manual en favor de los automáticos. Para responder a este reto, Heuer desarrolló el Calibre 11 en colaboración con otros fabricantes, un movimiento que eliminó la necesidad de dar cuerda diariamente y que incluso llevó la corona al lado izquierdo de la caja, una decisión técnica que terminó definiendo su estética.
Aunque su diseño no fue comprendido de inmediato, el Monaco encontró aliados en figuras creativas como Steve McQueen, quien lo llevó en la película Le Mans, consolidando su estatus como objeto de culto.
Hoy, esa identidad se mantiene. La nueva colección se presenta en tres versiones: azul —en referencia directa al modelo usado por McQueen—, verde con acabado tipo “British Racing Green” y una variante negra con caja bicolor en titanio y oro rosa.
Ambos lanzamientos responden a una misma lógica: avanzar sin perder el origen. El Monaco Evergraph apuesta por la innovación técnica en su forma más pura. El Monaco Chronograph, en cambio, afina un diseño que ya es parte de la historia.
Dos relojes distintos, pero conectados por una misma idea: medir el tiempo sigue siendo una cuestión de precisión, pero también de carácter.