Si ya viste Monstruo: La historia de Lizzie Borden, probablemente hubo un momento en el que te preguntaste qué demonios hacía Aileen Wuornos en una serie ambientada originalmente en el siglo XIX. La respuesta está en la manera en que Ryan Murphy e Ian Brennan decidieron construir esta temporada: no como una reconstrucción histórica estricta, sino como una historia sobre la violencia ejercida por mujeres y la forma en que esa violencia ha sido interpretada a lo largo del tiempo.
La cuarta temporada de la antología de Netflix introduce a Wuornos, interpretada por Sarah Paulson, casi un siglo después de los asesinatos de Andrew y Abby Borden. La producción establece una relación simbólica entre ambas figuras y convierte a Lizzie en una especie de referente para Wuornos.
El problema para quienes quieran separar la ficción de los hechos reales es que no existe evidencia de que Aileen Wuornos estuviera obsesionada con Lizzie Borden. Tampoco hay pruebas de que haya pasado una noche en la casa de los Borden. Esos elementos pertenecen exclusivamente al universo creado para la serie.
¿Por qué Aileen Wuornos aparece en la historia de Lizzie Borden?
La respuesta está en el tema que Murphy y Brennan quieren explorar: una especie de legado de violencia femenina que atraviesa distintas épocas.
Lizzie Borden fue acusada de asesinar con un hacha a su padre y a su madrastra en Fall River, Massachusetts, en 1892. Fue juzgada y absuelta en 1893, y nunca se estableció judicialmente quién cometió los asesinatos.
Wuornos, en cambio, perteneció a un contexto completamente distinto. Entre 1989 y 1990 mató a siete hombres en Florida y fue condenada por seis de esos asesinatos. Fue ejecutada en 2002.
La serie utiliza esa distancia temporal para establecer un paralelismo. Lizzie representa a una mujer acusada de violencia en una sociedad del siglo XIX que tenía una visión muy distinta sobre las mujeres y el crimen. Wuornos representa una época en la que una mujer podía ser identificada y condenada como asesina serial. La conexión, por tanto, no es histórica sino solo narrativa.
La serie convierte a Lizzie en una inspiración para Wuornos
En el cuarto episodio, la historia abandona temporalmente el mundo de Lizzie y se traslada a Florida en 1988. Ahí aparece Aileen Wuornos, interpretada por Sarah Paulson, antes de que su historia criminal se convierta en uno de los casos más conocidos de Estados Unidos.
Wuornos aparece leyendo sobre Lizzie Borden y desarrollando una fascinación por su historia. La producción plantea que encuentra en ella una especie de antecedente: una mujer que, desde la perspectiva de la serie, decidió responder violentamente a una vida marcada por la opresión.
Netflix explica que Wuornos funciona en esta temporada como una heredera de la historia de Lizzie y como parte de la exploración sobre por qué algunas mujeres llegan a ejercer violencia. La intención es hacer que una historia del siglo XIX tenga consecuencias narrativas casi cien años después.
¿Wuornos realmente visitó la casa de los Borden?
No hay evidencia de que lo hiciera. Este es probablemente el punto que más puede confundir a quienes terminan la temporada y después buscan cuánto de lo ocurrido realmente sucedió. En la ficción, Wuornos llega a la antigua casa de los Borden y permanece ahí junto con su pareja.
La casa sí existe y actualmente funciona como alojamiento turístico en Fall River. Ese es uno de los pocos elementos reales utilizados por la serie para construir el vínculo entre ambas historias. Netflix confirma que el inmueble se convirtió posteriormente en un bed and breakfast.
Pero no hay evidencia histórica de que Wuornos haya tenido la relación con el lugar que muestra la producción. La serie toma un espacio real y lo convierte en un punto de encuentro imaginario entre dos personajes que jamás tuvieron contacto.
¿Qué relación tiene Wuornos con los asesinatos de 1892?
Ninguna en términos históricos. Los asesinatos de Andrew y Abby Borden ocurrieron el 4 de agosto de 1892. Lizzie fue acusada, juzgada y finalmente absuelta. El caso quedó rodeado de dudas y se convirtió en uno de los episodios criminales más conocidos de la historia estadounidense.
Wuornos nació en 1956, varias décadas después de que Lizzie fuera juzgada. Sus propios crímenes ocurrieron entre 1989 y 1990. Por eso, cualquier vínculo directo entre las dos pertenece a la ficción de Monstruo.
La serie, sin embargo, utiliza esa imposibilidad histórica como recurso narrativo. Lizzie puede convertirse en una figura que inspira a otra asesina y, de esa manera, el caso de 1892 deja de funcionar únicamente como un episodio aislado para convertirse en el punto de partida de una historia mucho más amplia.
La casa de los Borden se convierte en el puente entre dos épocas
Uno de los recursos más importantes de la temporada es precisamente el espacio. La casa donde ocurrieron los asesinatos funciona como una especie de puente entre Lizzie y Wuornos. En la ficción, Aileen entra en contacto con la historia de la familia Borden y comienza a experimentar una relación cada vez más extraña con Lizzie.
Ahí es donde la serie abandona definitivamente la reconstrucción histórica y entra en un terreno sobrenatural y psicológico.
Wuornos no solamente conoce a Lizzie a través de los libros. La producción construye una relación casi espiritual entre ambas, hasta llegar a los momentos finales de Aileen.
El recurso sirve para reforzar una de las ideas centrales de esta temporada: las historias de mujeres violentas pueden sobrevivir durante generaciones y adquirir nuevos significados dependiendo de quién las observe.
¿Qué quiso decir la serie con el final de Aileen Wuornos?
La respuesta está en el contraste entre los destinos de ambas mujeres. Lizzie Borden fue absuelta de los asesinatos por los que fue juzgada. Aileen Wuornos, en cambio, terminó condenada a muerte y fue ejecutada en Florida en 2002.
La serie utiliza esa diferencia para construir un último encuentro imaginario entre ellas. En ese momento, Lizzie aparece como una figura capaz de recibir a Wuornos y ofrecerle una especie de reconciliación después de su muerte.
El desenlace no pretende documentar un acontecimiento ocurrido realmente. Es una decisión dramática diseñada para cerrar el arco de Wuornos dentro de la temporada.
Ian Brennan explicó a Netflix que Wuornos podría haber protagonizado incluso una temporada completa de la antología, pero en esta ocasión funciona como una extensión de la historia de Lizzie.
Así que si terminaste la serie pensando que existía una conexión desconocida entre Lizzie Borden y Aileen Wuornos, hay que separar la ficción de la historia.