Robert De Niro ha construido una de las carreras más importantes de la historia del cine, pero además de ser uno de los grandes actores de su generación también es un espectador obsesivo. Su gusto cinematográfico ayuda a entender algunas de las influencias que terminaron marcando su propia forma de interpretar personajes.
Entre sus películas favoritas aparecen varias obras del Hollywood clásico y, en particular, títulos protagonizados por actores que transformaron para siempre la manera de actuar frente a una cámara. Montgomery Clift, Marlon Brando y James Dean son algunos de los nombres que De Niro ha reconocido como referentes, y sus interpretaciones siguen siendo una fuente de admiración para el actor.
Estas cuatro películas permiten conocer una faceta menos explorada de De Niro: la del cinéfilo que observa, analiza y vuelve una y otra vez a las actuaciones que considera extraordinarias.
Ambiciones que matan (1951), George Stevens
Esta adaptación de la novela An American Tragedy, de Theodore Dreiser, reúne a Montgomery Clift y Elizabeth Taylor en una historia marcada por el deseo, la ambición y las diferencias de clase.
Clift interpreta a George Eastman, un joven de origen humilde que busca mejorar su posición social y termina atrapado entre dos mujeres y las consecuencias de sus propias decisiones. El resultado es un drama romántico con elementos de suspenso que se convirtió en una de las producciones más destacadas del cine estadounidense de los años 50.
Para Robert De Niro, una de las razones principales para recordar esta película es Montgomery Clift. El actor ha hablado de él como una de las grandes figuras que han pasado por el cine y ha señalado el impacto que tuvo esta interpretación en su propia relación con la película.
Más de siete décadas después, Ambiciones que matan conserva buena parte de su fuerza precisamente por la manera en que presenta la ambición y el conflicto moral. También funciona como una muestra del talento de Clift, cuya forma de actuar ayudó a alejarse de los códigos más rígidos del Hollywood clásico.
The Wild One (1953), László Benedek
Marlon Brando aparece en otra de las películas que forman parte de los gustos cinematográficos de Robert De Niro. Dirigida por László Benedek, The Wild One sigue a Johnny Strabler, líder de una pandilla de motociclistas que llega a un pequeño pueblo y altera por completo la tranquilidad del lugar.
La película convirtió a Brando en una figura asociada con la rebeldía juvenil. Su personaje, vestido con chamarra de cuero y montado en una motocicleta, terminó convirtiéndose en una de las imágenes más reconocibles del cine estadounidense de los años 50.
La importancia de The Wild One va más allá de su argumento. La cinta ayudó a establecer buena parte de la iconografía que posteriormente dominaría las películas sobre motociclistas, jóvenes rebeldes y personajes enfrentados con las normas sociales.
En el caso de De Niro, la admiración también pasa por Brando. No es un detalle menor: años después, ambos compartirían pantalla en Heat, mientras que Brando fue una de las figuras fundamentales para entender la transformación de la actuación cinematográfica estadounidense.
Al este del paraíso (1955), Elia Kazan
James Dean ocupa un lugar especial dentro de las preferencias de Robert De Niro. Una de las razones puede encontrarse en Al este del paraíso, adaptación de la novela de John Steinbeck dirigida por Elia Kazan.
Dean interpreta a Cal Trask, un joven que mantiene una relación complicada con su padre y vive bajo la sombra de su hermano. Los secretos familiares, los celos y la necesidad de encontrar reconocimiento convierten la historia en un intenso drama sobre identidad y pertenencia.
La actuación de James Dean es el principal atractivo para De Niro, quien ha destacado en distintas ocasiones la capacidad del actor para construir personajes complejos pese a haber tenido una carrera cinematográfica extraordinariamente breve.
Al este del paraíso también representa el comienzo de un fenómeno que convirtió a Dean en uno de los mayores iconos de la cultura popular estadounidense. Su muerte, ocurrida poco después del estreno de sus siguientes películas, contribuyó a construir una leyenda que permanece vigente décadas después.
La película merece una revisión no solo por su importancia histórica, sino porque permite observar el trabajo de Dean antes de que su imagen quedara definitivamente asociada con la figura del rebelde juvenil.
Rebelde sin causa (1955), Nicholas Ray
Si existe una película que resume la fascinación de Robert De Niro por James Dean, probablemente sea Rebelde sin causa. Dirigida por Nicholas Ray, la cinta presenta a Jim Stark, un adolescente conflictivo que intenta encontrar su lugar mientras enfrenta problemas familiares, violencia y una permanente sensación de aislamiento.
Dean murió a los 24 años y únicamente protagonizó tres películas: Al este del paraíso, Rebelde sin causa y Gigante. Para De Niro, esa filmografía tan corta hace todavía más impresionante el impacto que consiguió generar.
En una conversación con Letterboxd, De Niro resumió su admiración por Dean al señalar que era increíble y que había estado extraordinario en sus tres películas. También lo describió como alguien muy especial.
Rebelde sin causa terminó convirtiéndose en la película definitiva de aquella breve trayectoria. Jim Stark no era simplemente un joven problemático: representaba una generación que comenzaba a cuestionar las expectativas familiares y sociales de la época.
Una radiografía del propio Robert De Niro
Las cuatro elecciones tienen algo en común. De Niro no parece buscar únicamente grandes historias o películas consideradas clásicas. Su interés está especialmente relacionado con los actores que modificaron la manera de interpretar a los personajes.
Clift representa la vulnerabilidad y la intensidad emocional; Brando, la rebeldía y la presencia física; mientras que Dean convirtió el conflicto juvenil y la incomodidad social en una forma de actuación que terminó influyendo a generaciones posteriores.
No resulta extraño que esos nombres aparezcan en la conversación cuando se habla de De Niro. Su propia carrera está marcada por personajes complejos, incómodos y emocionalmente extremos. Antes de interpretar a personajes como Travis Bickle, Jake LaMotta o Jimmy Conway, De Niro también fue un joven actor que observó cuidadosamente a quienes cambiaron las reglas del oficio.
Sus películas favoritas, por eso, pueden leerse como una especie de mapa de sus influencias y como una recomendación cinematográfica bastante clara: si quieres entender mejor a Robert De Niro, quizá tengas que empezar por mirar las películas que él mismo decidió mirar.