Nueva York, década de 1990. Cuando se recuerda la vida de John F. Kennedy Jr. y Carolyn Bessette-Kennedy, suelen aparecer imágenes de glamour noventero: trajes impecables, gafas oscuras, portadas de revista y fotógrafos apostados en las esquinas del SoHo neoyorquino. Pero en medio de ese espectáculo mediático había una presencia mucho más doméstica y entrañable: un perro llamado Friday.
La historia de Friday, su mascota, es uno de esos detalles que revelan cómo era la vida cotidiana de la pareja más fotografiada de Nueva York en los años noventa. Y con el estreno de la serie Love Story: John F. Kennedy Jr. y Carolyn Bessette, el interés por aquel perro que solía caminar junto a ellos ha vuelto a despertar.
Un cachorro elegido con cuidado
Friday llegó a la vida de la pareja en 1995. Fue adquirido a través de la criadora Donna Dodson, propietaria de Pleasant Hill Farms, en Illinois, especializada en razas registradas ante el American Kennel Club.
El cachorro nació en mayo de ese año y fue enviado a Nueva York cuando tenía apenas nueve semanas de edad. Su nombre oficial era Pleasant Hill Friday, aunque pronto sería conocido simplemente como Friday.
Dodson recordaría después que Kennedy se mostró sorprendentemente atento desde el primer momento. Llamaba con frecuencia para preguntar detalles sobre la alimentación del cachorro, los horarios adecuados y las mejores prácticas de cuidado. Para alguien acostumbrado a vivir bajo el reflector permanente de la prensa, era un gesto íntimo que decía bastante sobre su carácter.
¿Por qué se llamaba Friday?
El nombre del perro tenía un origen sencillo y muy personal. Kennedy explicó en su momento que Friday era el día favorito de la semana de Carolyn.
El viernes simbolizaba el final de la jornada laboral, el inicio del descanso y la posibilidad de escapar del ritmo frenético de la ciudad. Convertir ese día en el nombre del perro era una pequeña broma doméstica, pero también una manera de reflejar el tono relajado que buscaban para su vida privada.
Un perro poco común en Estados Unidos
Friday pertenecía a una raza muy particular: el perro de Canaán. Este tipo de perro, originario de Medio Oriente, es conocido por su inteligencia, su fuerte instinto de vigilancia y una gran capacidad de adaptación. Históricamente ha sido utilizado como perro pastor, guardián y de trabajo en ambientes desérticos.
En la década de 1990 era una raza bastante rara en Estados Unidos. Por eso llamó la atención que Kennedy Jr. —editor de la revista política George— eligiera precisamente un ejemplar de Canaán. La elección parecía reflejar el gusto de la pareja por lo discreto y lo poco convencional.
Un rostro habitual en Tribeca y SoHo
Durante los años en que Kennedy y Bessette vivieron en Tribeca, Friday se convirtió en un pequeño personaje urbano.
El perro acompañaba a Kennedy Jr. en caminatas por Manhattan y era frecuente verlo recorrer calles del SoHo o cruzar avenidas de Tribeca con su dueño. Como todo lo relacionado con los Kennedy, esos paseos terminaban fotografiados por paparazzi y reporteros.
En poco tiempo, Friday se volvió una imagen familiar para vecinos y fotógrafos. Muchas de las fotografías de Kennedy Jr. de aquella época lo muestran sujetando la correa del perro mientras intenta atravesar una calle o entrar a su edificio.
Incluso el célebre fotógrafo de moda Herb Ritts realizó una sesión fotográfica dedicada exclusivamente a Friday. Una de esas imágenes se utilizó como una portada ficticia de la revista George, un gesto divertido que luego fue enviado como recuerdo a la criadora del perro.
¿Dónde se encontraba Friday el día del accidente en el que murieron John F. Kennedy Jr. y Carolyn Bessette-Kennedy?
El 16 de julio de 1999 ocurrió el episodio que marcaría el final trágico de aquella historia.
Esa noche, Kennedy Jr. despegó desde el aeropuerto de Essex County, en Nueva Jersey, pilotando un avión Piper Saratoga con destino a Martha’s Vineyard. En la aeronave viajaban también Carolyn y su hermana Lauren Bessette.
Durante el vuelo nocturno, el avión desapareció del radar. La búsqueda en el Atlántico duró varios días hasta que se confirmó el accidente. La investigación posterior de la National Transportation Safety Board concluyó que el siniestro fue causado por desorientación espacial del piloto, un fenómeno que puede ocurrir cuando un aviador pierde referencias visuales durante la noche sobre el mar.
Friday, sin embargo, no estaba en ese vuelo. El perro se había quedado en Nueva York bajo el cuidado de personas cercanas a la pareja. El viaje estaba planeado como una visita breve para asistir a un evento familiar, por lo que no lo llevaron.
La vida para Friday después del accidente
Tras la muerte de la pareja, Friday pasó a vivir con amigos cercanos de Kennedy y Bessette. A diferencia de casi todo lo relacionado con la familia Kennedy, la vida posterior del perro se mantuvo lejos de la atención pública. Quienes lo cuidaron optaron por preservar la privacidad del animal y evitar que se convirtiera en un símbolo mediático de la tragedia.
Lo poco que se sabe es que continuó viviendo en un entorno doméstico tranquilo, lejos de los fotógrafos que habían acompañado sus paseos por Manhattan.
Un detalle que humaniza la historia
En la historia de la familia Kennedy abundan los discursos políticos, los mitos dinásticos, las tragedias históricas, o incluso la maldición Kennedy. Pero la presencia de Friday evidencia que antes de convertirse en una leyenda mediática, John F. Kennedy Jr. y Carolyn Bessette-Kennedy también eran una pareja joven que paseaba a su perro por Nueva York, discutía nombres para su mascota y se preocupaba por su alimentación. Es decir, llevaban una vida normal en medio de los flashes de los paparazzi.