El fin del mundo en 4 obras de arte estremecedoras

El concepto del fin del mundo, ya sea literal o metafóricamente, ha sido un tema recurrente que refleja la fragilidad de nuestra existencia.

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El tema del fin del mundo nos hace sentir temor, pero al mismo una extraña fascinación. La principal fuente literaria del Apocalipsis es el Libro de las Revelaciones de la Biblia, donde se nos da una visión estremecedora de un Juicio Final.

A lo largo de la historia del arte, los artistas han intentado capturar las emociones, visiones y temores más profundos de la humanidad. El concepto del fin del mundo, ya sea literal o metafóricamente, ha sido un tema recurrente que refleja la fragilidad de nuestra existencia.

Fuentes como el cine, la televisión, la música y el arte se han inspirado en nuestro miedo al final del todo para construir mensajes impactantes al respecto, como lo demuestran estas pinturas que examinamos en este texto.

“Los cuatro jinetes”, Alberto Durero

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En el capítulo seis del Libro de las Revelaciones se nos habla de cuatro criaturas misteriosas que montan cuatro caballos estremecedores: uno blanco, uno rojo, uno negro y uno pálido. Sólo se conoce con certeza la identidad del cuarto jinete: la Muerte.

“Y miré, y he aquí un caballo pálido, y el que estaba sentado sobre él, su nombre era Muerte, y el Hades le seguía”. - Apocalipsis 6:8

Los otros tres jinetes no tienen nombres explícitos, pero seguramente vienen a ayudar a la Muerte a destruirlo todo. Probablemente sean el Hambre, la Guerra y la Plaga/Pestilencia. En otras interpretaciones, son Conquista, Guerra y Peste (o Hambre).

Alberto Durero realizó una serie de 15 xilografías sobre el Apocalipsis. La más famosa de ellas es Los cuatro jinetes. Gracias a su maestría, casi se puede oír el repiqueteo de los cascos de los caballos.

“La Muerte a lomos de un caballo pálido”, William Blake

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El autor de esta obra es el poeta William Blake, quien representó a la Muerte sobre un caballo pálido, aunque el jinete del caballo negro (probablemente el Hambre o la Peste) también aparece aquí.

En esta acuarela se puede apreciar en la parte superior de la obra una presencia angelical. Tiene plumas y es probablemente una imagen de protección divina. En esta obra, los colores contribuyen a dar una identidad precisa a las figuras sin añadir más detalles, creando una atmósfera de pesadilla.

“La mujer del Apocalipsis”, Pedro Pablo Rubens

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Existe otra obra que se remite al Libro de la Revelaciones, en especial al capítulo 12, el cual abre con la aparición de una mujer muy particular:

“Apareció en el cielo una señal grande y maravillosa: una mujer vestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas en la cabeza. Estaba embarazada y gritaba de dolor cuando estaba a punto de dar a luz”.

Apocalipsis 12:1, 2

La obra en cuestión es “La mujer del Apocalipsis”, del maestro flamenco Pedro Pablo Rubens. En ella vemos a una mujer que da a luz a un niño varón que es amenazado por un dragón, identificado como el Mal. Sin embargo, Dios se lleva al niño e inmediatamente después estalla la guerra en el Cielo. Esta majestuosa mujer generalmente es identificada como la Virgen María pero, según otras opiniones, se trata de una alegoría de la propia Iglesia.

“Un sentido más amplio del Apocalipsis”, Wassily Kandinsky

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En el siglo XX, algunos pintores redescubrieron el tema apocalíptico. Sin embargo, no representaron escenas concretas, sino más bien los sentimientos de incertidumbre y miedo que impregnan un posible fin del mundo.

El padre del arte moderno abstracto, Wassily Kandinsky, realizó su propio y abstracto Juicio Final. Utilizó colores y formas que representan de manera eficaz las fuertes emociones evocadas por el apocalipsis.

En el centro del cuadro figura una forma pequeña, irregular y negra. Alrededor hay un vórtice de líneas y puntos de colores. Formas abiertas y cerradas superponen colores y puntos. Este movimiento circular puede recordar el tumultuoso movimiento descendente hacia el Infierno.

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