La historia de Uruguay en la Copa Mundial de la FIFA es larga y gloriosa. Anfitrión de la primera edición en 1930, que contó con la participación de 13 selecciones nacionales, Uruguay era el favorito para ganar y aplastó a Argentina por 4-2 en la final. El equipo volvió a ganar la Copa en 1950. Hoy en día, jugadores uruguayos forman parte de numerosos clubes de élite en Europa, Sudamérica y Estados Unidos.
Para la XXIII Copa Mundial de la FIFA, que comienza en Estados Unidos y Canadá el 11 de junio, la diseñadora uruguaya Gabriela Hearst, radicada en Nueva York, ha sido elegida por la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) para crear la indumentaria de los 40 integrantes de la selección, incluyendo al cuerpo técnico y al personal administrativo. Se trata principalmente de trajes a medida y zapatillas deportivas para sus actividades fuera de la cancha. Los trajes son versiones personalizadas de modelos ya existentes (Irving para la chaqueta y Sebastián para los pantalones), disponibles en línea y en sus tiendas de Nueva York y Londres.
Gabriela Hearst creció en el oeste de Uruguay, en una extensa hacienda familiar dedicada a la cría de ovejas y ganado en Paysandú. Su crianza, en contacto directo con la naturaleza, ha influido profundamente en su trabajo como diseñadora desde que fundó su marca homónima en 2015. Defensora acérrima del medio ambiente, habla con frecuencia sobre el cambio climático y ha recibido numerosos premios tanto en el mundo de la moda como de organizaciones medioambientales.
La sostenibilidad y la producción de bajo impacto son, naturalmente, pilares fundamentales de la línea de moda de Hearst, por lo que el origen de la lana merino ligera utilizada en los trajes azul marino del equipo era crucial. La lana merino proviene de rebaños uruguayos del norte del país y se hila localmente en Lanas Trinidad, en la región de Flores. La lana merino uruguaya es 100 % biodegradable y se produce sin mulesing, un procedimiento quirúrgico cruel que se realiza a las ovejas merinas para maximizar la producción de lana en granjas menos respetuosas con el medio ambiente.
Los trajes de los jugadores se combinan con polos de algodón merino color marfil y zapatillas deportivas blancas a juego de la marca “Ohio”, que incorporan varios elementos respetuosos con el medio ambiente, desde cuero certificado por The Leather Working Group (un estándar global para la fabricación responsable de cuero) hasta costuras y suelas hechas con un 30 por ciento de materiales reciclados.
El forro de la chaqueta presenta una abstracción en seda jacquard del escudo de armas uruguayo. Y Hearst colocó el escudo del equipo, algo que normalmente se ve en el bolsillo del pecho de las americanas, en el interior de la chaqueta “para que esté cerca del corazón”, como explica en un vídeo grabado en Uruguay y en Londres, cuando se reunió con el equipo para las pruebas de vestuario hace apenas 40 días.
Como pieza central de la colaboración de Gabriela Hearst con Uruguay, los trajes de su línea principal —aunque sin los motivos de la selección uruguaya— merecen ser analizados tanto por su estilo como por su calidad. La lana merino siempre es una apuesta segura para un traje, ya que ofrece comodidad y un rendimiento superior en cualquier temperatura. Sus fibras largas la hacen especialmente ideal para evitar arrugas y mantener la ropa impecable, ya sea para ir a la oficina o a la final del Mundial.
Esta noticia fue publicada de manera original en Esquire USA.