Entre el Pacífico, días con amigos y una conversación sobre el momento que atraviesa su carrera, Esquire acompañó a Lalo Brito en Acapulco mientras 12:34, su primer álbum de estudio, abre un capítulo distinto en su historia como músico.
El plan tuvo mucho de lo que uno espera cuando viaja a Acapulco: alberca, mar, buena comida y tiempo suficiente para disfrutar el clima. También hubo espacio para subir la velocidad con una carrera de cuatrimotos sobre la playa y para cambiar de perspectiva a bordo de un yate por la bahía.
Para Lalo, el viaje coincidió con un momento especialmente activo en su carrera musical. Después de años trabajando entre actuación, teatro y música, acaba de presentar 12:34, su primer álbum de estudio como solista y artista independiente.
Las 12:34 dejaron de ser una coincidencia
El título tiene una historia que Lalo viene cargando desde hace tres años, prácticamente el mismo tiempo que tomó desarrollar el álbum. Durante ese periodo comenzó a encontrarse repetidamente con la hora 12:34. Brito interpretó esa secuencia como una señal de alineación personal y terminó incorporándola al concepto del disco.
La coincidencia tuvo un episodio particularmente curioso el día del lanzamiento. Lalo presentó el álbum en Venga la Alegría con una entrevista y un performance de “Pobre Tonto”. Su participación estaba programada originalmente para las 11:30 de la mañana, pero los movimientos de la transmisión hicieron que terminara apareciendo en vivo exactamente a las 12:34.
Para alguien que había construido durante tres años un disco alrededor de esos cuatro números, era difícil ignorarlo.
12:34 reúne 12 tracks y está organizado en tres actos más un ACTO XII final. Es una estructura pensada para escuchar el disco como una secuencia, con pequeños portales que separan diferentes momentos emocionales.
Musicalmente, Lalo se mueve entre el pop uptempo y la balada. En las letras aparecen relaciones, rupturas, crecimiento personal y algunas de las experiencias que atravesó mientras construía el proyecto de manera independiente.
Y aunque lleva su nombre al frente, 12:34 también cuenta una historia de colaboración.
Ximena Sariñana, Patricio Dávila, Oscar Calderón, Mikky Mendoza y Oscar Mont participaron en la producción. En la composición aparecen, junto al propio Brito, nombres como Sariñana, Christopher Uckermann, Bolela, Romi Marcos, Lulú Mena, Cherry Akenum y Freddy Cañedo.
Las canciones detrás de 12:34
Parte del álbum ya había comenzado a tomar forma frente al público con sencillos como “Sólo Tú”, “Ping Pong”, “Danzón” y “Web@”, esta última junto a Romi Marcos.
“Dondequiera Que Estés”, producida por Ximena Sariñana, ocupa un lugar particularmente personal dentro del proyecto. La canción habla de las personas que han muerto y de las formas en las que permanecen presentes para quienes las recuerdan.
“Danzón”, por otro lado, llevó recientemente a Lalo a Real Sessions Vol. 2, proyecto en el que también participaron artistas como Kenia Os y TIMØ. Brito interpretó el tema junto a Donald y Daisy para Radio Disney México.
Son canciones que permiten entender por qué este primer álbum llega después de tantos años de carrera. Lalo comenzó profesionalmente a los 16 años en La Nueva Banda Timbiriche, pero su recorrido nunca siguió únicamente el camino de un cantante.
Ha trabajado en televisión, teatro musical y proyectos para distintas audiencias. Participó en montajes como Hairspray, Carrie y Jesucristo Superestrella; lanzó el EP acústico Bohemia Personal en 2020 y posteriormente volvió a encontrarse con sus compañeros de La Nueva Banda Timbiriche para la gira “2000’s X Siempre”.
En televisión, uno de sus papeles más conocidos llegó con Kally’s Mashup, serie musical dirigida por Adam Anders. Actualmente también protagoniza Papás Por Encargo, producción original de Disney+ que cuenta con dos temporadas y para la que Brito ha compuesto e interpretado canciones de su soundtrack.
Entre recorridos por el puerto, playa, alberca y una salida al mar, la Escapada Esquire permitió encontrarnos con Lalo fuera del escenario. Incluso la música apareció de una manera distinta: durante el viaje lo retamos a responder preguntas sobre su vida y sobre Acapulco utilizando únicamente canciones de 12:34.
Era una manera sencilla de poner a prueba un álbum que nació de tres años de trabajo. ¿Puede una canción hablar por ti cuando alguien pregunta por un recuerdo, una relación o el momento que estás viviendo?
En el caso de Lalo, había doce posibles respuestas.
Acapulco puso el resto: kilómetros de costa, el Pacífico enfrente, amigos alrededor y unos días para bajar el ritmo antes de regresar a una agenda donde música y actuación vuelven a cruzarse.
Y si durante los últimos tres años Lalo Brito se acostumbró a encontrarse inesperadamente con las 12:34, esta vez no hizo falta mirar el reloj. El número ya estaba sonando.