Hay viajes que funcionan mejor con una agenda sencilla: buenos amigos, playa, comida y tiempo suficiente para disfrutar el destino. Con esa idea, Esquire viajó a Acapulco, Guerrero, Hogar del Sol, junto a Eduardo Brito, Jorge Losa, Arturo Carmona y Daniel Elbittar.
Acapulco tiene una relación especial con el turismo en México, durante décadas, su bahía recibió a estrellas de Hollywood, músicos y personajes que encontraron aquí uno de sus destinos favoritos frente al Pacífico. Hoy el puerto combina esa historia con nuevos restaurantes, hoteles, vida nocturna y actividades que van mucho más allá de pasar el día frente al mar.
La bahía de Santa Lucía, las playas de la Zona Diamante y los atardeceres sobre el Pacífico siguen siendo parte de su identidad, también está ese clima cálido que hace posible comenzar el día en la alberca, pasar la tarde sobre la arena y terminar la noche cenando frente al mar.
Durante varios días, Eduardo, Jorge, Arturo y Daniel cambiaron llamados, escenarios y rutinas por el clima de Acapulco, el punto de partida fue el Princess Acapulco, uno de los hoteles más reconocibles del puerto y un clásico de la Zona Diamante, su arquitectura, jardines, albercas y acceso directo a la playa lo han convertido durante décadas en parte de la postal turística de esta zona de Acapulco.
Las mañanas comenzaron frente al Pacífico, sin demasiadas complicaciones, playa, alberca y tiempo para disfrutar del hotel antes de salir a recorrer otros puntos del destino. Eduardo, Jorge, Arturo y Daniel se subieron a las cuatrimotos para una carrera sobre la playa. Arena, velocidad y el Pacífico a unos metros convirtieron el recorrido en uno de los momentos más intensos del viaje. Porque Acapulco también se presta para eso: salir del hotel, cambiar el traje de baño por un casco y recorrer su costa de otra manera.
La gastronomía ocupó buena parte de la agenda. Una de las noches estuvo reservada para Zibu, restaurante del chef Eduardo Palazuelos y uno de los nombres ligados a la escena gastronómica del puerto, su cocina incorpora ingredientes mexicanos y referencias asiáticas en un espacio privilegiado por sus vistas de Acapulco.
La cena permitió bajar el ritmo después de un día de actividades, buena comida, sobremesa y las luces del puerto extendiéndose frente a la mesa, la ruta también pasó por Praya, en Zona Diamante. Con una cocina en la que los productos del mar tienen un lugar importante, el restaurante fue otra oportunidad para conocer el Acapulco que aparece cuando baja el sol: mesas largas, cenas que se extienden y noches cálidas a unos pasos del Pacífico.
Acapulco tiene muchas versiones, está el puerto de las postales históricas y La Quebrada; el de las playas que recorren su bahía; el de Punta Diamante y sus hoteles; y el que se descubre alrededor de una mesa. En esta ocasión tocó vivirlo entre amigos.
Entre el Princess, las cuatrimotos, las sobremesas y los días frente al mar, Eduardo Brito, Jorge Losa, Arturo Carmona y Daniel Elbittar encontraron una buena razón para volver al Hogar del Sol.
Escapada Esquire fue eso: unos días para comer bien, competir un poco, disfrutar el Pacífico y comprobar que Acapulco todavía tiene muchos planes por descubrir.