Confieso algo: las historias románticas no suelen ser lo mío. Si tengo que elegir entre una serie de acción, terror o drama, el romance normalmente queda al final de la lista. Pero hace poco le di una oportunidad a Love Story: John F. Kennedy Jr. y Carolyn Bessette, la nueva serie sobre la famosa pareja de los años 90… y terminé enganchado más de lo que esperaba.
Quizá fue la mezcla de historia real, moda noventera o la química entre los protagonistas. O quizá simplemente es una serie bien hecha que sabe contar una historia conocida sin sentirse vieja. Si estás buscando algo nuevo para ver —incluso si no eres fan del romance— aquí van cinco razones por las que esta serie vale la pena.
1. Un romance de los 90 que se siente diferente
La serie recrea un tipo de romance que hoy parece casi extinto: sin mensajes de texto, sin redes sociales y sin citas organizadas por apps.
La historia sigue a John F. Kennedy Jr. y Carolyn Bessette desde el momento en que se conocen. Ella trabaja en Calvin Klein, él intenta consolidar su carrera editorial con la revista George, y poco a poco su relación pasa de ser un secreto bien guardado a convertirse en el tema favorito de los tabloides.
Hay algo muy atractivo es ver cómo se construye la tensión romántica con miradas, encuentros casuales y conversaciones reales. Si te gustan películas como Before Sunrise, vas a reconocer ese tipo de romanticismo clásico que hoy casi no aparece en televisión.
2. Los protagonistas realmente funcionan
Uno de mis temores antes de verla era si los actores podrían cargar con personajes tan conocidos. Pero Sarah Pidgeon y Paul Anthony Kelly lo hacen bastante bien.
No intentan convertir a la pareja en caricaturas de celebridad. Más bien los muestran como dos personas intentando sobrevivir a una relación que se vuelve pública demasiado rápido.
Incluso hay momentos en los que JFK Jr. se ve más vulnerable de lo que uno imaginaría para alguien de una familia casi “real” en Estados Unidos.
3. El estilo noventero es parte del espectáculo
Si te interesa la moda masculina, esta serie tiene mucho que ofrecer. Carolyn fue una figura clave del minimalismo de los 90: cuellos de tortuga negros, camisas blancas impecables y un estilo que parecía simple pero siempre se veía elegante. Por su parte, John mezcla trajes clásicos con un look más relajado, casi de trabajador urbano.
El resultado es que cada episodio funciona también como una cápsula de tiempo de estilo de los noventa, algo que hoy vuelve a estar muy presente en la moda masculina.
4. La música es pura nostalgia
Otro detalle que me atrapó fue la banda sonora. Cada episodio está lleno de canciones que definieron esa década: desde The Cranberries hasta Duran Duran. Hay escenas que ganan muchísimo con la música, como cuando suena “It Ain’t Over ‘Til It’s Over” de Lenny Kravitz o cuando la pareja baila con “No Ordinary Love” de Sade. Si creciste escuchando música de los 90, la serie tiene varios momentos que funcionan como viaje directo a esa época.
5. No explota la tragedia gratuita
Cuando supe que la serie tenía relación con Ryan Murphy, pensé que probablemente terminaría siendo un drama exagerado centrado en el trágico final de la pareja. Pero no. La historia se enfoca más en quiénes eran John y Carolyn cuando estaban vivos: cómo lidiaban con la fama, la presión mediática y la obsesión de la prensa con su relación.
También muestra el lado incómodo de la cultura sensacionalista de los 90, algo que hoy —con redes sociales incluidas— se siente sorprendentemente actual.
Yo entré esperando una historia romántica más… y terminé viendo varios episodios seguidos. A veces pasa: una serie que no pensabas ver termina siendo justo la que necesitabas para el fin de semana. Se encuentra disponible en Disney Plus y consta de seis episodios.