Christopher Nolan convierte La Odisea en un espectáculo monumental

Con una apuesta técnica sin precedentes y un elenco multiestelar, Christopher Nolan lleva La Odisea a la pantalla en una épica producción filmada íntegramente en IMAX.

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Cortesía Universal

Tras éxitos como Interstellar, The Dark Knight o Oppenheimer, Christopher Nolan decidió adaptar La Odisea, el poema épico escrito por Homero que, a pesar de haber inspirado innumerables versiones a lo largo de tres mil años, nunca había sido llevado al cine como un blockbuster moderno.

“Es una historia que ha fascinado a generación tras generación durante tres mil años. No es simplemente una historia; es LA historia. Desde hace mucho tiempo quería aprovechar la oportunidad de llevar este relato al público del cine contemporáneo”, explicó Nolan durante su presentación en CinemaCon

Además del enorme desafío creativo de recrear el mundo mítico de la Antigua Grecia y trasladar a la pantalla la riqueza temática del poema desde una perspectiva nunca antes vista, Nolan tenía una ambición técnica que hasta entonces parecía imposible: filmar toda la película en IMAX; no solo algunos fragmentos.

“Pasé muchos años intentando hacerlo realidad. Todo comenzó con The Dark Knight, cuando filmamos las escenas de acción en IMAX. Continuamos haciéndolo en todas las películas. Pero nunca habíamos podido filmar una película completa con ese formato. Cuando llegó el momento de hacer La Odisea, fui con el equipo de IMAX y les dije: ‘Si encuentran la manera de desarrollar nuevas cámaras, nueva tecnología, nuevo software, nuevo hardware y sistemas para encapsular las cámaras de modo que podamos grabar el diálogo en vivo y filmar las escenas más íntimas exactamente igual que hemos filmado las escenas de acción durante años en este formato, esta es la historia para lograrlo”, recordó.

Un sueño que tomó décadas

Mucho antes de convertirse en uno de los principales impulsores del formato IMAX en Hollywood, Nolan anhelaba hacer una película completa utilizando esa tecnología. Ese sueño nació cuando apenas era un adolescente.

“A los 16 años empecé a ver películas en IMAX y OmniMax en el Museum of Science and Industry de Chicago y en Great America, el parque temático ubicado a las afueras de la ciudad. Desde entonces todo lo que quería era contar una gran epopeya utilizando esa tecnología: colocar al público dentro del mundo de la película y crear una experiencia verdaderamente inmersiva”, compartió.

Sin embargo, el principal obstáculo no era la imagen, sino el sonido. Durante décadas, las cámaras IMAX fueron demasiado ruidosas para filmar escenas íntimas con diálogos, por lo que solo podían utilizarse en secuencias de acción.
Para superar esa limitación, Nolan y su director de fotografía: Hoyte van Hoytema, comenzaron a trabajar con los ingenieros de IMAX en una carcasa que amortiguara el sonido, aunque el primer intento, desarrollado durante Tenet, todavía no resultó suficiente.
Fue mientras escribía La Odisea cuando el director impulsó una nueva generación de cámaras que finalmente permitió filmar toda la película en IMAX sin sacrificar el sonido directo.
Las primeras pruebas confirmaron que el nuevo sistema funcionaba, pero filmar todo en IMAX no sería sencillo. Incluso al iniciar el rodaje, Nolan y su equipo estaban preparados para cambiar a otras cámaras si era necesario.
Encapsuladas para reducir el ruido, las nuevas IMAX Keighley pesaban cerca de 136 kilos, requerían seis personas para transportarlas, solo podían filmar unos minutos antes de recargar la película y obligaron al equipo a diseñar soluciones, como un sistema de espejos para que los actores pudieran mantener el contacto visual durante las escenas.
El momento decisivo llegó con una larga secuencia de diálogo entre Matt Damon y Anne Hathaway. Cuando el equipo comprobó que podía lograrla sin sacrificar la calidad de imagen o sonido, supieron que ya no necesitaban un plan alternativo.
El resultado fue histórico: por primera vez en la historia del cine, una película pudo filmarse íntegramente en IMAX, sin cambiar la relación de aspecto entre escenas. Para conseguirlo, la producción utilizó 2.1 millones de pies (640 kilómetros) de película, una longitud superior a la distancia entre Toronto y Nueva York.

“Era un sueño que llevaba persiguiendo desde hace mucho tiempo, y esta era la película indicada para cumplirlo. Mi equipo hizo un trabajo extraordinario resolviendo todos esos desafíos por primera vez. Gracias a ello podremos estrenar la película en IMAX, en formato estándar, en 35 mm y en versiones DCP, tanto en 1.85 como en 2.40. Podremos llevar esta película ofreciendo la imagen más grande, más nítida y más hermosa posible en cada una de ellas”, señaló Nolan.

Una historia sobre la familia

La Odisea cuenta con un reparto multiestelar que incluye actores como Matt Damon, Anne Hathaway, Tom Holland, Zendaya, Robert Pattinson, Lupita Nyong’o, Charlize Theron, Jon Bernthal, John Leguizamo y Benny Safdie.

“Sería más rápido decirles quién no aparece en La Odisea. Me habría encantado traerlos a todos, pero el peso de tanto talento habría hecho colapsar este escenario. Lo que sí puedo decirles es que la película está llena de interpretaciones extraordinarias de un elenco increíble. No intentaré mencionarlos a todos, pero en el corazón de esta historia están Matt Damon, Anne Hathaway y Tom Holland. Ellos son el núcleo de esta historia”, apuntó el director.

Y es que La Odisea es, ante todo, una historia sobre la familia.
“Es el desesperado viaje de un padre (Damon) que intenta regresar a casa, no solo para recuperar su reino, sino para salvar a su esposa, la reina Penélope (Hathaway), quien ha mantenido el reino durante veinte años en su ausencia. También lucha por salvar a su hijo, Telémaco (Holland), de un mundo cada vez más hostil”, explicó Nolan.
Y si bien cada actor cumple un papel importante, en el centro de todo está el protagonista: Matt Damon.

“Matt Damon fue mi compañero en esta aventura. Él sería el primero en decir que esta película fue una auténtica pesadilla de filmar... pero en el mejor sentido posible. Lo pasamos muy bien haciéndola. Fue un gran líder para todos nosotros. Estuvo ahí en los barcos, en las montañas, dentro de cuevas, bajo un sol abrasador, soportando lluvia lateral, viento... Visitamos muchísimos lugares y recorrimos el mundo entero para hacer esta película”, recordó el director.

El esfuerzo implicó trasladar el equipo por seis países: Marruecos, Grecia, Italia, Islandia, Escocia y Estados Unidos, además de completar parte del trabajo en estudios de California.
“Mi extraordinario equipo llevó estas increíbles cámaras por todo el mundo. Todas las innovaciones tecnológicas, los efectos visuales, el sonido... todos esos elementos se unieron de una forma realmente hermosa”, concluyó Nolan.
Así, La Odisea representa más que una nueva adaptación del clásico de Homero: es también el mayor experimento técnico de la carrera de Nolan, quien finalmente cumplió un sueño que nació en la adolescencia.

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