Chávez vs. Chávez: el hombre detrás de la leyenda en ViX

Julio César Chávez revisa su carrera, sus triunfos, sus derrotas y las batallas personales que marcaron su vida en Chávez vs. Chávez, la docuserie que se estrena el 11 de septiembre en el servicio de streaming ViX.

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Foto: Christopher Armenta

Saber que vas a sentarte a entrevistar a Julio César Chávez (el mejor boxeador mexicano de la historia, sin discusión alguna) no es cosa sencilla. Su nombre tiene un peso muy importante, tanto a nivel deportivo como social. En lo primero, acumuló 90 peleas sin perder (89 victorias y 1 empate) desde su debut en 1980 hasta su primera caída en 1994. En el segundo aspecto es quizás donde radica su real trascendencia: puso el nombre de México en lo más alto del boxeo internacional y, por ello, es profundamente admirado entre los amantes, expertos y practicantes del pugilismo.
También es importante destacar que Chávez es el único boxeador en el mundo en juntar a más de 132 mil personas en un estadio, el antiguo Estadio Azteca (hoy Banorte), en su combate con Greg Haugen en 1993; la mayor asistencia del boxeo profesional hasta ahora registrada.
Con estas credenciales, repito, no es fácil saber que estarás frente a un hombre que lo ha vivido todo dentro y fuera del cuadrilátero. Las preguntas debían ser certeras como un buen gancho, pero sin el afán de lastimar; más bien, mi deseo era abrir la guardia del César del boxeo para conocer su faceta más íntima como boxeador y hombre.
Con la gallardía de un pugilista mexicano, acudimos a las oficinas de Videocine para entrevistar a Julio César con motivo de Chávez vs. Chávez, una nueva serie documental original de ViX producida por N+ Docs y dirigida por el reconocido periodista Diego Enrique Osorno, en la que el campeón rememora los momentos que marcaron su vida dentro y fuera del ring.
Julio va vestido con playera azul cielo y en su pecho se puede ver un dije de oro de un guante de box. Nos saluda, se sienta y espera que todo comience.

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Foto: Christopher Armenta

Chávez vs Chávez: un título fuerte, llamativo y con diversas interpretaciones. ¿Qué significa para el campeón?
“Es algo fuerte para mí. Fue una pelea con mis propios demonios para poder superarlos. Hubo caídas y tropiezos, pero me levanté, que fue lo más importante. Creo que también es un ejemplo de vida para los jóvenes que tienen un sueño y una meta que cumplir”.
“Lógicamente, sí se puede lograr a base de esfuerzo, dedicación, perseverancia y trabajo, pero lo más importante es la disciplina. Si no hay disciplina, no se llega a ningún lado, por más talento que tengas. Y eso fue lo que pasó conmigo”.
“Afortunadamente, gracias a Dios, logré mis sueños, pero me tuve que pelear con el otro Chávez porque cayó en una adicción de la que parecía no haber salida. Fue algo muy difícil para mí que, afortunadamente, pude superar”.
Me atrevo a contarle a Julio que de niño veía sus peleas con mi papá. Mi historia seguramente es la historia de miles más que, como yo, crecimos admirando su valentía y técnica para dar cuenta de sus rivales. “Eres un ícono del deporte y de la cultura popular. ¿Qué representa para ti ser una figura tan importante para el deporte en México?”
“Yo entré al boxeo por pasión, no para ganarme el cariño y el afecto de la gente. Eso se fue dando pelea tras pelea, con el tiempo. Es increíble cómo la gente me empezó a arropar, a tenerme estima y a tomarme cariño”.
“Y eso no se compra con dinero. Creo que me lo gané a base de esfuerzo y dedicación. Por mi forma de ser y mi manera de pelear, me fui ganando el cariño y el afecto, sobre todo de todos los mexicanos. Siempre tuve el apoyo, gracias a Dios, de la gente. Nunca, aun en la derrota, dejaron de estar conmigo”.
“Eso es algo muy raro. Cuando pierdes por primera vez, cuando caes en una adicción y la gente te sigue arropando y queriendo, es algo que te vas a llevar hasta la muerte. Creo que eso vale más que el dinero”.

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Foto: Christopher Armenta

En mis ratos de ocio suelo ver muchos videos de peleas de box y los de Julio César se cuentan entre mis favoritos.
“¿Cómo lidiabas con la emoción, la ansiedad y el temor antes de cada enfrentamiento? ¿En qué momento sentías más ansiedad? ¿En el vestidor, cuando ibas hacia la arena o cuando el enfrentamiento con el rival ya era inminente?”.
Julio César sonríe antes de responder: “Siempre hay miedo. Te mentiría si te dijera que nunca tuve miedo. Siempre sentía temor, pero no era miedo al rival. Era miedo al ridículo, a perder, a quedar mal con el público, a ser abucheado. Gracias a Dios, nunca tuve eso. La gente siempre estuvo conmigo desde un principio. Siempre tuve ese carisma, ese apoyo y ese respaldo de toda la gente. Desde que me coroné campeón del mundo hasta la fecha, todas mis peleas fueron algo insólito. No llegabas a Culiacán, o a cualquier lugar donde yo fuera, sin encontrarte con la gente reunida, con aquella alegría con la que me saludaban. Siempre tuve presión cuando peleaba porque sabía que había un peso detrás de mí. Había mucha gente que estaba esperanzada en que yo ganara. Esa fue mi presión todo el tiempo. Afortunadamente, siempre pude lidiar con ella”.
Noto que el campeón se extiende en sus respuestas y eso me hace relajarme. Las cosas van bien en este enfrentamiento periodístico con el hombre que le ganó a figuras como Héctor “Macho” Camacho, Meldrick Taylor, Roger Mayweather, Mario “Azabache” Martínez y Edwin Rosario.
“¿Qué te motivaba a ganar cada pelea? ¿Era el éxito, el orgullo, demostrar que eras mejor que el rival, tu familia, el público? ¿Qué te motivaba principalmente?”
Julio de nuevo sonríe levemente. Responde: “Se conjuntaba todo. Era un conjunto de cosas. Tenía el peso de toda la gente y, además, no quería perder. Era increíble cómo iba ganando pelea tras pelea: 43 peleas, 50, 60. Y decía: “Ya, cabrón, ya son 60 peleas, son un chingo”. Después fueron 70 peleas. Era algo contra mí mismo. También sentía el peso de toda la gente porque era increíble cómo se llenaban las arenas, donde quiera que peleaba. Sentir esa presión era difícil, pero al mismo tiempo era un aliciente porque me motivaba a salir adelante y a ser mejor”.
A lo largo de cinco episodios, Chávez vs Chávez nos mostrará muchos de los capítulos que construyeron la leyenda del gran Julio: sus inicios, el ascenso a la cima, las grandes victorias que lo convirtieron en uno de los mayores ídolos deportivos de México y también las decisiones, los excesos y las batallas personales que pusieron a prueba al hombre detrás del campeón.
“Si pudieras regresar a una de tus peleas, solo a una, ¿a cuál sería y qué harías diferente?”.
Una ligera pausa. La mirada de Chávez claramente indica que se remonta a una noche difícil en su trayectoria:
“Sería cuando perdí con Frankie Randall. Imagínate: después de tantas peleas sin derrota, después de casi 15 años sin perder una sola pelea. ¿Qué haría diferente? No me escudaría como me escudé para esa pelea. No me drogaría como lo estuve haciendo durante todo diciembre. La pelea fue en enero y no llegué preparado porque mi adicción ya estaba muy avanzada. ¿Qué cambiaría? Cambiaría todo eso, toda esa mierda que me echó a perder. Porque, si no, yo hubiera ganado. No habría perdido el invicto”.

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Foto: Christopher Armenta

Solo unos cuantos atletas pueden decirse leyendas. Y Julio es uno de ellos. Cientos o miles de boxeadores mexicanos deben tenerlo como referente y figura deportiva a seguir. “¿Hay algún consejo que a ti te hayan dado y que pudieras transmitir a estos futuros campeones?”.
“No caer en las tentaciones”, contesta sin dudar. “Cuando te llega la fama y el dinero, a veces te rodeas de mucha gente que dice ser tu amiga, que te endulza el oído y te dice que eres muy bueno, que esto y lo otro. Eso te lleva a perder el piso. Y es ahí donde vienen los fracasos y las derrotas. Cuando uno se mantiene firme en el propósito que tiene en la vida, en este caso ser boxeador, sabe que no puede descuidarse. Si hay descuidos, vas a perder una pelea. No tiene que haber desvelos, borracheras, drogas ni nada que te saque de tu objetivo. Uno tiene que tener bien enfocado qué es lo que quiere hacer”.
Una de las grandes virtudes del ser humano es que podemos recordar, aunque a veces eso implica caer en la nostalgia y el maldito hubiera.
“Si pudieras subir al ring, pero esta vez no para pelear, sino como si fueras parte de la esquina de ese Julio César Chávez joven que va a enfrentar su primera gran pelea, ¿qué le dirías antes de que suene la campana para el primer round?”.
A estas alturas, la seriedad seguida de una franca sonrisa por parte de mi entrevistado ya es parte de la charla.
“Que suba las manos, que no baje las manos, porque las balas perdidas existen. Un mal golpe puede noquearte si te descuidas”.
¿Qué representa el boxeo para Chávez? Es una figura mundial y un referente en México, pero cuando se encuentra como comentarista y habla de boxeo o cuenta alguna anécdota, ¿qué sigue representando este deporte para él?

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Foto: Christopher Armenta

“El boxeo es mi vida. Fue mi vida y lo sigue siendo todavía, a pesar de que ya me retiré. Todos los días entreno y todos los días recuerdo mis peleas. Cuando estoy analizando, me gusta ser honesto y sincero. Cuando le veo facultades a un joven, lo aconsejo; y cuando no, le digo lo que realmente no quiere escuchar. Pero el boxeo es así. Es un deporte de apreciación. Hay veces que ves pelear a alguien y piensas que ganó, pero perdió. O si estás enojado con una persona, ves solamente lo bueno de ella y no lo malo”.
Nos tenemos que despedir del hombre que paralizaba a un país cada vez que peleaba, no sin antes preguntarle: ¿Qué golpes duelen más? ¿Los del ring o los de la vida?
“Los de la vida, campeón”, contesta sin dudarlo.
Chávez vs. Chávez se estrena el 11 de septiembre en ViX, el servicio de streaming en español líder en el mundo, propiedad de TelevisaUnivision. El primer capítulo se podrá ver en el Canal de las Estrellas el 10 de septiembre, después del noticiero de la noche.

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