La Copa del Mundo representa la cima del futbol. Cada cuatro años, las mejores selecciones del planeta compiten por levantar un trofeo que muy pocos han tenido el privilegio de sostener. Brasil, Alemania, Italia, Argentina, Francia, Uruguay, España e Inglaterra forman el exclusivo grupo de países que han conquistado el máximo galardón del deporte más popular del planeta.
Sin embargo, detrás de esa imagen que millones de aficionados identifican al instante existe una historia llena de episodios sorprendentes. La copa que hoy conocemos no es la misma que se entregó en las primeras ediciones del torneo. Ha sobrevivido a una guerra mundial, ha sido robada en dos ocasiones y hasta fue rescatada gracias al olfato de un perro que terminó convertido en una celebridad.
Mucho más que una copa dorada
El actual trofeo de la Copa Mundial de la FIFA está elaborado con oro de 18 quilates y tiene una base de malaquita verde. Su peso total es de 6.1 kilogramos y contiene más de cinco kilos de oro puro. Tan solo por el valor del metal, su precio supera los 550 mil dólares, aunque en realidad es una pieza imposible de tasar debido a su enorme importancia histórica.
A pesar de su apariencia maciza, el interior es hueco. Su diseño actual muestra a dos figuras humanas sosteniendo el planeta, una imagen que se ha convertido en uno de los símbolos más reconocibles del deporte.
Antes existía otro trofeo
La copa que hoy conocemos no fue la primera. Entre 1930 y 1970 se utilizó el Trofeo Jules Rimet, nombrado en honor al presidente de la FIFA que impulsó la creación del torneo.
Aquella pieza tenía una apariencia distinta y estaba coronada por la figura de Nike, la diosa griega de la victoria. Después de que Brasil conquistara su tercer Mundial en 1970, obtuvo el derecho de conservarlo para siempre. Eso obligó a la FIFA a encargar un nuevo diseño, estrenado por Alemania Occidental tras ganar la edición de 1974.
#Datocurioso
— Estadio Banorte (@EstadioBanorte) August 27, 2022
La Copa Jules Rimet, hecha de plata de ley chapada en oro, con 35 cm y un peso de 3.8 kilos, se usaba anteriormente para premiar al campeón del Mundial de Fútbol de la FIFA 🏆 pic.twitter.com/J8CHH0PJP0
Una caja de zapatos salvó el trofeo
Durante la Segunda Guerra Mundial, Ottorino Barassi, entonces vicepresidente de la FIFA, decidió sacar en secreto el Trofeo Jules Rimet de una bóveda bancaria en Roma para evitar que fuera confiscado.
Su escondite fue tan simple como inesperado. Guardó la copa dentro de una caja de zapatos y la mantuvo bajo su cama durante años, hasta que terminó el conflicto.
La copa fue robada en dos ocasiones
La historia del trofeo también incluye dos robos. El primero ocurrió en 1966, cuando desapareció durante una exhibición en Londres. El caso dio un giro inesperado cuando un perro llamado Pickles encontró el trofeo envuelto en papel periódico mientras paseaba con su dueño. El animal se convirtió en una celebridad y hasta fue invitado al banquete con el que Inglaterra celebró su título mundial.
La segunda desaparición ocurrió en 1983, cuando el Trofeo Jules Rimet fue robado de las oficinas de la Confederación Brasileña de Futbol, en Río de Janeiro. Gran parte de la pieza nunca fue recuperada.
Una réplica terminó costando una fortuna
Tras el robo de 1966, la Federación Inglesa mandó fabricar una réplica para exhibiciones públicas, mientras el original permanecía protegido.
Décadas después, la FIFA compró esa copia en una subasta por 400 mil dólares. Actualmente forma parte de la colección del Museo Nacional del Futbol de Inglaterra, en Manchester.
Su verdadero hogar está en Suiza
Aunque el país campeón celebra con una copa idéntica, el trofeo auténtico nunca abandona definitivamente la FIFA.
Su residencia permanente se encuentra en el Museo de la FIFA, en Zúrich, Suiza. Los campeones reciben una versión especial conocida como Trofeo de Campeones del Mundo, mientras que la pieza original permanece bajo estrictas medidas de seguridad.
Heads up FIFA Museum fans - The FIFA World Cup Winner's trophy will be absent from our exhibition as of tomorrow, 24 February 🏆
— FIFA Museum (@FIFAMuseum) February 23, 2026
Don't worry though, the glittering prize will be safely back in its showcase by Thursday and, in the meantime, there's plenty of other football… pic.twitter.com/ZaFQk8LTzH
El trofeo cambia después de cada Mundial
Cada vez que se corona un nuevo campeón, la placa inferior es reemplazada. El nombre del vencedor más reciente se añade en una disposición en espiral junto a los anteriores campeones.
Las placas retiradas pasan a formar parte de la colección histórica del Museo de la FIFA.
Alemania también dejó su huella
Las celebraciones de Alemania tras conquistar el Mundial de 2014 fueron tan intensas que uno de los trofeos sufrió daños.
Según reconoció la Federación Alemana de Futbol, una pequeña parte se desprendió durante los festejos en Berlín. La buena noticia es que la pieza afectada era la réplica entregada a los campeones y no el original que permanece resguardado en Suiza.
Viaja como una auténtica joya
Cuando el trofeo sale de gira o aparece en eventos especiales, es transportado bajo protocolos de seguridad extremadamente rigurosos.
Su presencia suele reservarse para el sorteo de la Copa del Mundo, la gira internacional previa al torneo y, por supuesto, la gran final.
No cualquiera puede tocarlo
Existe una superstición entre muchos futbolistas: nadie debe tocar la copa antes de convertirse en campeón.
Sin embargo, la norma oficial es todavía más estricta. Solo los campeones del mundo y los jefes de Estado tienen permiso para sostener el trofeo original con las manos desnudas. El resto de las personas autorizadas deben utilizar guantes especiales.
Un símbolo reservado para unos cuantos
Brasil, Alemania, Italia, Argentina, Francia, Uruguay, España e Inglaterra forman el exclusivo grupo de selecciones que han conquistado el máximo trofeo del futbol.
Pocas piezas deportivas concentran tanta historia, leyendas y episodios insólitos. Desde una caja de zapatos en tiempos de guerra hasta un perro convertido en héroe, la Copa del Mundo ha acumulado historias casi tan memorables como los partidos que la han hecho famosa.