libido

El deseo no desaparece porque sí; casi siempre está esperando a que le quites los obstáculos.
La música puede ser un afrodisiaco eficaz, pero personal.
Más luz, más hormonas del bienestar, mayor producción de testosterona, menos estrés y más estímulos sensoriales.
Lo demás, si hay química, llegará por sí solo.

La libido no es un misterio ni un privilegio. Es el resultado de cómo vives todos los días. Ajusta lo básico y el cuerpo hará el resto.
La clave está en entender que el deseo también se entrena; igual que tu rendimiento físico o tu concentración en el trabajo, la intimidad necesita un proceso previo.
No son soluciones mágicas, pero sí aliados interesantes que funcionan mejor cuando se integran en un estilo de vida equilibrado.
Es importante entender que la reducción en el deseo sexual no se debe únicamente al paso del tiempo.