Bad Bunny nos muestra cómo llevar la sastrería a otro nivel en el Billions Club Live de Spotify

El cantante boricua reafirma su dominio musical, pero también su estilo impecable, en su histórico concierto en Tokio.

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GETTY IMAGES

El salto global de Bad Bunny ya no admite dudas. Lo que empezó como un fenómeno latino terminó por convertirse en una presencia mundial. El pasado 7 de marzo, en Tokio, el artista puertorriqueño se presentó en el Billions Club Live, un evento organizado por Spotify para celebrar a los artistas que han superado la barrera del billón de reproducciones. Benito demostró sus habilidades como showman, pero también probó que el buen vestir forma parte de su vida.
Durante el concierto, Bad Bunny interpretó 29 canciones donde hubo espacio para sus primeros éxitos y los sonidos más recientes de su carrera. Su presentación en Tokio no fue solo un debut en Asia, sino una validación de su papel como figura central del reguetón actual.

El traje que robó miradas

Sin embargo, si hubo un elemento que capturó la atención casi tanto como la música, fue su elección de vestuario. Para la ocasión, el artista optó por un traje negro de esmoquin hecho a medida por Bode, una firma conocida por su enfoque artesanal y detallista.
La chaqueta, con un corte ceñido en la cintura, destacaba por sus solapas adornadas con ribetes de los que colgaban pequeñas borlas. Este mismo recurso se repetía en las mangas, aunque con mayor protagonismo. La inspiración proviene de antiguos alzapaños de cortinas, reinterpretados en clave contemporánea, según Bode.
En la parte frontal, una cuerda trenzada a mano, similar a un cíngulo, aportaba un aire ceremonial al conjunto. Pero el verdadero golpe visual estaba en la espalda, donde se integró la palabra “Tokyo” en caracteres Kanji, elaborados con cuentas y lentejuelas negras.

Equilibrio entre lo clásico y lo arriesgado

El resto del outfit mantenía una línea más sobria, lo que permitía que la chaqueta fuera la protagonista. Pantalón de sastre negro, chaleco a juego y una camisa con mangas abullonadas y volantes en los puños, en sintonía con la estética poetcore que ha ganado terreno en la moda masculina.
Como toque final, Bad Bunny sumó gafas de sol y piezas de Bulgari.
El concierto, que ya puede verse en formato de video dentro de Spotify, captura a un artista en la cima de su carrera; a la vez, también deja registro de cómo la música latina sigue expandiendo sus fronteras.

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