El Audi Nuvolari demuestra que Audi todavía sabe hacer autos que te hacen voltear

Tiene 1,001 CV, supera los 350 km/h y solamente existirán 499. Pero lo realmente importante del Nuvolari no está en su ficha técnica: Audi vuelve a tener un auto que provoca algo.

Audi Nuvolari

Audi Press Media

Durante años, Audi tuvo uno de los mejores problemas que una marca puede tener: fabricaba autos demasiado buenos.

Eran rápidos, tecnológicos, cómodos, discretos y estaban construidos con una precisión difícil de discutir. El problema es que la perfección no siempre produce deseo. Un Audi podía ser la decisión perfectamente racional y, precisamente por eso, en algunas partes de la gama dejó de sentirse como la decisión que uno tomaba con el corazón. El R8 era la excepción.

Desde que apareció en 2006 logró algo especial. Era un Audi que podías estacionar junto a un Lamborghini sin sentir que habías llevado al hermano responsable a la fiesta. Y cuando su producción terminó en 2023, dejó un hueco considerablemente más grande que el espacio que ocupaba dentro del catálogo.

Ahora está el Nuvolari.

Audi lo presentó este año como su primer superdeportivo híbrido de altas prestaciones y el auto de producción más potente y rápido que ha construido. Tiene 1,001 CV —987 hp en la medición estadounidense—, supera los 350 km/h, acelera de 0 a 100 km/h en 2.6 segundos y estará limitado a apenas 499 unidades. Los números son absurdos. Lo interesante es que, por primera vez en un rato, parecen ser lo menos importante.

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No es un R8, aunque resulte imposible no pensar en él

Audi insiste en que el Nuvolari es otra cosa. Y técnicamente tiene razón.

Es considerablemente más exclusivo, más caro y más extremo de lo que fue el R8 durante buena parte de su vida. Tampoco pretende ser el superdeportivo relativamente cotidiano que convirtió al R8 en algo tan especial.

Pero el parentesco espiritual está ahí.

Al igual que ocurrió con el R8 y Lamborghini, el Nuvolari vuelve a aprovechar la relación entre ambas marcas. Su arquitectura tiene vínculos con el Lamborghini Temerario y utiliza un V8 biturbo híbrido capaz de girar hasta las 10,000 rpm, acompañado por motores eléctricos. En lugar de esconder ese ADN compartido, Audi lo utiliza para construir algo con una personalidad bastante distinta.

La diferencia comienza en el diseño.

El Nuvolari no necesita el tipo de agresividad visual que esperamos de un Lamborghini. Es más limpio, casi austero para lo que se ha convertido en el segmento de los hiperautos. Hay superficies tensas, enormes necesidades aerodinámicas escondidas dentro de formas bastante sencillas y un interior que, sorprendentemente, parece más interesado en materiales y controles físicos que en colocar otra pantalla gigantesca frente al conductor. Eso podría resultar más importante que sus 1,001 CV.

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499 unidades y ninguna intención de ser democrático

El R8 tenía otra virtud: durante un periodo muy concreto hizo que el superauto pareciera ligeramente alcanzable. No barato, naturalmente, pero sí algo que podías imaginar usando con frecuencia. El Nuvolari no tiene esas pretensiones.

Audi solamente fabricará 499 y las primeras entregas están previstas para el primer semestre de 2027. La marca incluso ha decidido prescindir del configurador tradicional y ofrecer un proceso de personalización acompañado por especialistas. Esto lo coloca dentro del mismo fenómeno que está transformando buena parte del mercado de alto rendimiento: menos unidades, precios mayores y clientes tratados casi como coleccionistas desde el momento de compra.

Podemos discutir si eso lo hace más interesante. Lo que resulta difícil discutir es que lo hace especial.

Tal vez eso era justamente lo que hacía falta

Hay autos que pueden explicarse con números y otros que necesitan una fotografía. El Nuvolari pertenece al segundo grupo, aunque sus números sean extraordinarios.

Audi ya sabía fabricar vehículos rápidos. No necesitaba 1,001 CV para demostrar que sus ingenieros saben trabajar. Lo que necesitaba era recuperar cierta irreverencia, construir algo que no pareciera surgir únicamente de una junta donde todos estuvieron de acuerdo. El R8 hizo eso durante casi dos décadas.

El Nuvolari llega a una industria muy distinta, donde 1,000 caballos ya ni siquiera garantizan ser el vehículo más poderoso estacionado afuera de un hotel en Mónaco.

Pero consigue algo posiblemente más difícil. Hace que Audi vuelva a sentirse un poco peligroso.