Jamie Vardy: del turno de fábrica al trono de la Premier League

La increíble historia del chico rebelde que rompió todas las apuestas y se convirtió en leyenda. Así es el adiós de un improbable héroe.

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GETTY IMAGES

Jamie Vardy, ese delantero al que muchos descartaron antes de conocerlo, anunció que el próximo 30 de junio dejará el Leicester City. Trece temporadas después, el último capítulo del ‘cuento de hadas’ llega a su fin. Un jugador que nunca fue favorito, pero que terminó siendo símbolo.

“Pensé que nunca terminaría”, dijo Vardy en su emotivo video de despedida. Y no era para menos: pasó de fabricar prótesis a levantar trofeos, de ser un desconocido con antecedentes a ídolo eterno de los ‘Foxes’.

De la fábrica a la cancha: el inicio de la leyenda

En 2007, Jamie Vardy ganaba 30 libras semanales en el modesto Stocksbridge Park Steels, y trabajaba en una fábrica de prótesis para mantenerse. Su camino al estrellato estuvo lejos de ser sencillo: una pelea en un bar lo dejó con una pulsera electrónica y un toque de queda que lo obligaba a perderse varios partidos. Parecía condenado al olvido.

Pero su instinto goleador fue más fuerte. Primero en el Halifax Town, donde marcó 27 goles; luego en el Fleetwood Town, con 31 más y un ascenso. Finalmente, el Leicester City —en segunda división— apostó 1 millón de euros por él en 2012. Nadie entendía esa inversión. Nadie, salvo Nigel Pearson, el técnico que le dio confianza.

Gol a gol, silenciando a todos

Su primera temporada fue gris: solo cuatro goles. Pero Vardy no era de los que se rinden. En la siguiente, explotó con 16 tantos y llevó al Leicester a la Premier League. Ahí, ya sin margen de error, se convirtió en una amenaza para los gigantes.

En la temporada 2015-16, el mundo se rindió ante un equipo que parecía sacado de una película: el Leicester campeón de la Premier League. Vardy, con 24 goles y récord incluido de 11 partidos seguidos anotando, fue el emblema del milagro. El ‘chico malo’ con cara de pocos amigos desafió al Big Six y ganó.

Nunca se fue, aunque pudo

Mientras figuras como Kanté, Mahrez o Schmeichel aceptaban ofertas millonarias de clubes más grandes, Vardy eligió quedarse. “Me querían cuando nadie más lo hizo. Si el barco se hunde, me hundo con ellos”, dijo alguna vez. Y cumplió.

Vardy resistió hasta el final. Jugó Champions League, un Mundial, fue goleador de la Premier, ganó la FA Cup y volvió a ascender con el Leicester a los 37 años tras un doloroso descenso. Su fidelidad es tan épica como sus goles.

Una despedida con sabor a leyenda

Leicester City descenderá de la Premier Lague para la siguiente temporada. Esta vez Vardy no los acompañará en la lucha por la vuelta al máximo circuito. Sin embargo, su legado ya se cumplió con los Foxes. Ahora que se va, el fútbol pierde más que un delantero: pierde a un símbolo de resistencia, de fe y de sueños cumplidos. Jamie Vardy representa a todos los que alguna vez fueron descartados. A todos los que escucharon un “no” y aun así siguieron adelante.

Su historia nos recuerda que los cuentos de hadas no ocurren en castillos, sino en estadios. Que no hace falta nacer en una cuna de oro para tocar el cielo. Y que, con suficiente coraje, hasta el chico de la fábrica puede ser rey por un día… o por trece temporadas.

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