En el marco del Salón Internacional Alta Relojería (SIAR), Hublot, una de las marcas líderes en el mundo de la alta relojería, reunió a invitados especiales para celebrar Tribute to Crocco, un homenaje a Carlo Crocco, fundador de la marca, con la presentación de un reloj que recupera el espíritu del modelo que dio origen a la marca en 1980.
En aquel tiempo, Crocco desafió las convenciones de la alta relojería al combinar una caja de oro con una correa de caucho, una propuesta revolucionaria que rompió con los códigos tradicionales del lujo y sentó las bases de la identidad de Hublot.
En la celebración se dieron cita Julien Tornare, CEO de la firma, así como personalidades como la actriz Ludwika Paleta, el creador de contenido Robe Grill, y los futbolistas Oribe Peralta, Jared Borgetti y Oswaldo Sánchez, quienes se reunieron para descubrir este nuevo capítulo de la historia de la casa suiza.
El desarrollo de la correa de caucho y la anécdota del perfume contada por el propio Carlo Crocco
“Elegir la correa fue difícil. Al principio, junto con el diseñador Franco Maria Mercati, quien había creado el símbolo, estudiamos distintas opciones de oro y acero, pero ninguna funcionaba realmente. Yo quería aportar algo nuevo, revolucionario. Tomábamos un lápiz y tachábamos las correas mientras decíamos: «No, esto no funciona».
“Entonces nos dimos cuenta de que la combinación del negro con el oro podía tener una gran fuerza estética. Hicimos una sesión de ideas entre tres personas y ahí surgió la propuesta del caucho.
“Inmediatamente comprendí que podía ser algo fantástico porque nos diferenciaba. Permitía que el reloj fuera elegante y deportivo al mismo tiempo. Era el contraste entre la tradición y la revolución.
“Después vino todo el desarrollo técnico. Trabajamos intensamente con un centro de investigación italiano y con el señor Gamberini, especialista en materiales de caucho. Conseguimos desarrollar una correa con inserciones de acero. La presentamos en una magnífica caja que incluía diferentes tamaños para adaptarse a cada muñeca.
“El toque final fue el aroma a vainilla. Cuando la gente lo percibía, provocaba reacciones muy particulares y entusiastas.
“El estudio duró tres años. Fue un trabajo real, exigente, pero al cabo de ese tiempo pudimos presentar algo nuevo y especial que tuvo mucho éxito desde el principio.