Antes de cada partido hay futbolistas que escuchan música, revisan el celular, o buscan aislarse del ruido. Xaver Schlager hace algo distinto: abre un libro. Mientras Austria intenta convertirse en una de las sorpresas del Mundial de 2026 (hoy juega ante la selección de España por los dieciseisavos de final), su mediocampista demuestra que también se puede preparar para un gran torneo pasando páginas.
¿Qué hace diferente a Xaver Schlager?
Xaver Schlager eligió otro camino en medio de las redes sociales, la exposición y el entretenimiento rápido que dominan el tiempo libre de muchos jugadores. El centrocampista de Austria encontró en la lectura una herramienta para crecer dentro y fuera de la cancha, una costumbre que lo acompaña incluso durante el Mundial de 2026.
Su afición por los libros no es imagen ni parte de la llamada literatura performativa. En su país lo conocen desde hace tiempo como una auténtica “Leseratte”, un apodo que podría traducirse como “ratón de biblioteca”. Lejos de incomodarlo, lo asume con naturalidad porque considera que leer fortalece su manera de pensar y le ayuda a enfrentar situaciones difíciles tanto en la vida diaria como en el futbol profesional.
Un libro también forma parte del entrenamiento
Para Schlager, la preparación no termina cuando abandona el campo de entrenamiento. La lectura ocupa un espacio tan importante como una sesión táctica o un análisis de video.
El futbolista ha explicado que los libros le permiten desarrollar pensamientos positivos y ampliar su capacidad para resolver problemas. Esa filosofía encaja con la posición que ocupa sobre el terreno de juego. Como mediocampista, necesita analizar lo que sucede a su alrededor, anticipar movimientos y tomar decisiones en cuestión de segundos.
No es casualidad que describa el centro del campo como un lugar donde se vive en permanente visión de 360 grados. Observar, interpretar y actuar son tareas constantes, y él encuentra en la literatura un ejercicio mental que fortalece esas habilidades.
La historia del libro que casi termina demasiado pronto
Una de las anécdotas más curiosas del Mundial surgió precisamente por su pasión por la lectura. Schlager viajó a Estados Unidos con un solo libro en la maleta y pronto apareció una preocupación poco habitual para un futbolista: terminarlo antes de que acabara el torneo.
La obra elegida era Tala, del escritor austríaco Thomas Bernhard. La historia llamó tanto la atención de la prensa de su país que terminó llegando a la Sociedad Thomas Bernhard, cuyos integrantes decidieron enviarle más libros para que no se quedara sin lecturas durante la competencia.
Actualmente también lleva consigo Leñadores, otra obra del mismo autor, mientras que en su biblioteca también tienen un lugar escritores como Sylvain Tesson y Chingiz Aimatov.
Mucho más que un recuperador de balones
Su inteligencia no solo aparece cuando sostiene un libro entre las manos. También define la forma en que juega.
Desde muy joven dejó su hogar para ingresar, con apenas 11 años, a la academia de Red Bull Salzburg, una de las canteras más importantes del futbol europeo. Allí desarrolló las cualidades que hoy lo distinguen: intensidad, sacrificio, capacidad para recuperar balones y una lectura táctica que le permite aparecer siempre donde el equipo lo necesita.
Tras formarse en Liefering, dio el salto al primer equipo del Salzburg, donde ganó títulos y participó en competencias internacionales. Más adelante llegó el desafío de la Bundesliga alemana, primero con Wolfsburgo y después con RB Leipzig.
En ambos clubes confirmó que pertenece a esa clase de mediocampistas que muchas veces pasan desapercibidos para el público, pero resultan indispensables para cualquier entrenador. No necesita acumular goles para influir en un partido. Su trabajo consiste en mantener el equilibrio del equipo y facilitar el juego colectivo.
Una lesión que puso a prueba su carácter
La carrera de Schlager también conoció momentos difíciles. Una grave lesión de ligamentos cruzados lo dejó fuera de la Eurocopa 2024 justo cuando atravesaba uno de los mejores momentos de su trayectoria.
La recuperación fue larga, pero regresó con la misma intensidad que lo caracteriza. A sus 28 años volvió a convertirse en una de las figuras de Austria y en uno de los líderes de una generación que busca devolver a su selección al protagonismo internacional.
En este Mundial ha sido una pieza clave desde el inicio. En el partido debut participó en la construcción del juego y dio la asistencia para el gol de Romano Schmid frente a Jordania, confirmando que su influencia va mucho más allá de las estadísticas.
¿También cuestiona al futbol moderno?
Schlager tampoco suele repetir los discursos habituales del futbol profesional. En distintas entrevistas ha expresado su preocupación por el crecimiento económico del deporte y por el impacto ambiental que genera el calendario internacional.
Para él, el futbol puede convertirse en una burbuja que hace perder contacto con la realidad. Por eso insiste en mantener una visión crítica y conservar los pies sobre la tierra, incluso cuando compite en la máxima cita del futbol mundial.
El futuro espera después del Mundial
Mientras Austria mantiene vivo el sueño de firmar una actuación histórica, Schlager también sabe que se acerca una decisión importante para su carrera.
Su etapa en RB Leipzig está por concluir y varios clubes lo siguen de cerca para ficharlo. Bournemouth aparece como uno de los principales interesados, mientras que la leyenda alemana Lothar Matthäus incluso recomendó públicamente que Bayern Múnich intentara ficharlo.
Sin embargo, todas esas conversaciones tendrán que esperar. Hoy su atención está puesta en el Mundial y en ayudar a una selección que volvió a disputar esta competencia después de una larga ausencia.