El Mundial de 2026 no solo marcará una nueva era por contar con 48 selecciones y celebrarse en tres países. También será recordado por una auténtica revolución en las reglas del juego. La FIFA, con Pierluigi Collina al frente del departamento arbitral, ha diseñado una serie de cambios con un objetivo claro: reducir las interrupciones, evitar conductas antideportivas y minimizar los errores que pueden alterar un partido.
El torneo estrena 11 medidas que prometen transformar la forma en que se juega y se arbitra el futbol.
La guerra contra la pérdida de tiempo
Uno de los grandes enemigos del futbol moderno es la constante interrupción del juego. Por eso, la FIFA ha decidido endurecer las medidas contra quienes buscan consumir segundos de manera deliberada.
Los saques de meta y los saques de banda tendrán una cuenta regresiva visible de cinco segundos cuando el árbitro considere que un futbolista está retrasando la reanudación. Si el tiempo se agota, la sanción será mucho más severa que una simple tarjeta amarilla.
En el caso del portero, un saque de meta podría convertirse en un tiro de esquina para el rival. Si se trata de un saque de banda, la posesión cambiará de equipo. La intención es generar un castigo inmediato que anule estas prácticas.
Las sustituciones también tendrán reloj
Otra de las maniobras utilizadas por algunos jugadores para romper el ritmo del partido es la lentitud al abandonar el terreno de juego cuando se produce un cambio.
A partir del Mundial de 2026, los jugadores sustituidos tendrán únicamente diez segundos para salir por el punto más cercano. Si superan ese tiempo, el futbolista que ingresará deberá esperar hasta la siguiente reanudación y su equipo jugará temporalmente con diez hombres.
La medida busca eliminar esas escenas habituales en las que un jugador recorre lentamente toda la cancha para consumir segundos valiosos.
Atención médica con nuevas condiciones
Cuando un fisioterapeuta entre al campo para atender a un jugador, éste deberá permanecer fuera del terreno durante un minuto antes de regresar.
La FIFA ya había probado un periodo más largo, pero finalmente optó por una solución intermedia. Habrá excepciones en casos graves, golpes en la cabeza, lesiones de porteros o situaciones derivadas de una tarjeta para el rival.
Con esta regla se pretende evitar que algunos futbolistas utilicen supuestas molestias físicas para frenar el partido.
Adiós a los tiempos muertos improvisados
Durante los últimos años se volvió común que algunos porteros simularan molestias para permitir que el entrenador reuniera a sus jugadores y diera instrucciones.
Collina comunicó a las 48 selecciones participantes que, cuando un guardameta sea atendido, los futbolistas no podrán acercarse al área técnica. Aunque la medida no elimina por completo esta práctica, sí pretende reducir los llamados “tiempos muertos tácticos”.
El VAR tendrá todavía más influencia
El videoarbitraje aumentará su radio de acción en la Copa del Mundo. Ahora podrá intervenir para verificar que un tiro de esquina haya sido concedido correctamente. También tendrá la facultad de revisar segundas tarjetas amarillas que terminen en expulsión, siempre que exista un error claro.
Otra novedad es que permitirá anular goles, penales o sanciones disciplinarias si se detecta una falta ofensiva cometida antes de que el balón estuviera en juego, una situación que anteriormente escapaba al alcance del VAR.
Incluso se podrán corregir errores de identidad, es decir, cuando una amonestación o expulsión haya sido aplicada al futbolista equivocado.
Para muchos aficionados, esto significa una presencia todavía mayor de la tecnología en los partidos.
Mano dura contra el mal comportamiento
La FIFA también quiere acabar con determinadas conductas dentro del campo.
Un jugador que se cubra la boca durante una discusión con un rival podría ser expulsado. La medida nace después de varios incidentes recientes relacionados con insultos y lenguaje discriminatorio.
Además, abandonar deliberadamente el terreno de juego para protestar una decisión arbitral también podrá ser castigado con tarjeta roja.
Estas normas buscan evitar escenas de caos y presión excesiva sobre los árbitros.
Un Mundial diferente en varios sentidos
Pierluigi Collina lleva años insistiendo en la necesidad de proteger el tiempo efectivo de juego y reducir las polémicas arbitrales. El Mundial de 2026 será el escenario ideal para poner a prueba esa visión.
Algunas medidas seguramente generarán debate entre aficionados, entrenadores y futbolistas. Sin embargo, todas apuntan hacia una misma dirección: partidos más dinámicos, menos interrupciones y un mayor control sobre situaciones que antes escapaban al reglamento.