Alejandro Gutiérrez Dávila: el hombre que entendió que el fuego también construye comunidad

alejandro-gutierrez-davila-el-hombre-construye-comunidad-sociedad-mexicana-de-parrilleros.png

El fundador y presidente de la Sociedad Mexicana de Parrilleros convirtió una pasión compartida en un movimiento internacional. Para él, la parrilla nunca ha sido solo una forma de cocinar: es un espacio donde nacen conversaciones, se fortalecen relaciones y se redefine el verdadero significado del lujo.

En una época en la que todo parece ocurrir a la velocidad de un clic, Alejandro Gutiérrez Dávila defiende una idea que exige exactamente lo contrario: detenerse. Esperar. Darle tiempo al fuego.

Lo hace desde la experiencia de haber convertido una reunión entre amigos en la Sociedad Mexicana de Parrilleros (SMP), una comunidad que hoy reúne a miles de apasionados del asado dentro y fuera de México y que ha logrado posicionarse como un referente internacional de la cultura parrillera.

Curiosamente, la historia no comenzó con un plan de negocios ni con una estrategia de crecimiento perfectamente diseñada. Surgió después de varios emprendimientos que no prosperaron y de una sencilla excusa para reunirse: participar en un concurso de parrilla.

alejandro-gutierrez-davila-construye-sociedad-mexicana-de-parrilleros.png

“Todo lo que te imaginas lo puedes lograr”, asegura Gutiérrez Dávila, una filosofía que terminó convirtiéndose en el combustible de un proyecto que hoy trasciende la gastronomía.

Para Alejandro, el asador representa uno de los espacios más importantes de la vida cotidiana porque es ahí donde ocurren las conversaciones que realmente importan. Es el lugar donde las familias celebran, los amigos se reencuentran y las historias pasan de una generación a otra.

“El corazón de la casa está en la cocina o alrededor del asador”, explica.

Esa visión conecta con una de las características más particulares de la cultura mexicana: la sobremesa, ese momento que, muchas veces, dura más que la propia comida y donde el tiempo deja de medirse por el reloj para hacerlo por las conversaciones. No es casualidad que muchas de las memorias más importantes de una familia mexicana ocurran alrededor del fuego. Ahí reside, según Gutiérrez Dávila, parte del ADN que nos define: compartir, cuidar de los nuestros y mantener vivos los vínculos con quienes siempre han estado cerca.

Mientras muchas empresas construyen su identidad alrededor de un producto, la Sociedad Mexicana de Parrilleros hizo exactamente lo contrario. Su propósito nunca fue vender carne, asadores o cursos. Fue reunir personas.

sociedad-mexicana-de-parrilleros.png

Cada nuevo proyecto responde a una sola pregunta: ¿esto ayuda a generar lazos entre personas a través del fuego? Si la respuesta es sí, entonces vale la pena hacerlo.

No por nada su lema resume perfectamente esa filosofía: “Cambiar el mundo una carne asada a la vez.” La frase podría parecer una provocación, pero detrás existe una convicción clara: las comunidades más sólidas nacen cuando las personas comparten experiencias antes que productos.

Después de años construyendo una comunidad, Gutiérrez Dávila está convencido de que el éxito de cualquier organización depende mucho menos de la estrategia que de las relaciones humanas. Calcula que el 80% del éxito de una empresa proviene del factor humano: la comunicación, la empatía y la capacidad de conectar con otras personas.

Paradójicamente, cocinar alrededor del fuego facilita todo eso, lejos del ambiente rígido de una oficina, una parrilla elimina jerarquías, acerca a los equipos y permite que las conversaciones fluyan de manera mucho más natural.

También obliga a desarrollar otra habilidad indispensable para cualquier líder: la adaptabilidad, no es posible enseñar igual a un niño durante un campamento que a un adulto en un curso especializado. Entender a las personas antes que imponer procesos se convierte en parte esencial del liderazgo.

En ese sentido, el fuego también adquiere un valor simbólico: protege, ilumina, da calor y reúne. Uno de los aprendizajes más importantes que ha dejado la Sociedad Mexicana de Parrilleros es que las marcas con mayor impacto rara vez comienzan pensando en vender.

Primero entienden una necesidad, después crean una comunidad y solo entonces aparece el negocio. Para Alejandro, cualquier empresa que aspire a convertirse en un estilo de vida debe enfocarse en resolver problemas reales para las personas antes que perseguir utilidades.

Es una filosofía que explica por qué la SMP ha logrado trascender la categoría gastronómica para convertirse en un movimiento donde las personas encuentran pertenencia, aprendizaje y una nueva manera de relacionarse.

Te interesará