Las películas de Alejandro González Iñárritu, de peor a mejor: ¿cuál es su obra maestra?

Desde su debut con Amores perros hasta sus experimentos más recientes, el director mexicano ha convertido la pérdida, la culpa, la identidad, la muerte y la supervivencia en los grandes temas de su cine.

peliculas-alejandro-gonzalez-inarritu.jpg

Cortesía Fox Searchlight

Alejandro González Iñárritu construyó una de las filmografías más reconocibles del cine contemporáneo. Desde su debut con Amores perros hasta sus experimentos más recientes, el director mexicano ha convertido la pérdida, la culpa, la identidad, la muerte y la supervivencia en los grandes temas de su cine.

Su estilo tampoco ha permanecido estático. Primero apostó por historias fragmentadas y personajes conectados por la tragedia; después llevó su narrativa hacia el espectáculo visual, los largos planos secuencia y experiencias cinematográficas cada vez más ambiciosas.

Con Digger, su próxima película protagonizada por Tom Cruise, el cineasta se prepara para abrir otra etapa en su carrera. Antes de conocerla, vale la pena revisar sus largometrajes y ordenar una filmografía que ha generado tanto admiración como debate.

Bardo

Bardo, falsa crónica de unas cuantas verdades (2022) es probablemente la película más difícil de clasificar dentro de la carrera de Iñárritu. También es una de las más personales.

La historia sigue a Silverio Gama, un periodista y documentalista mexicano que vuelve a su país después de vivir durante años en Estados Unidos. El regreso desencadena recuerdos, fantasías y situaciones surrealistas que convierten su experiencia en una exploración sobre la identidad, la migración y la pertenencia.

Visualmente, la película está llena de imágenes memorables. El problema aparece cuando la acumulación de símbolos y metáforas termina por imponerse sobre los personajes. Bardo tiene ideas interesantes y momentos de enorme belleza, pero también es el trabajo de Iñárritu que más puede sentirse atrapado por su propia ambición.

Babel

Babel (2006) llevó el modelo narrativo de Iñárritu a una escala internacional. La película conecta historias situadas en Marruecos, Japón, México y Estados Unidos para hablar de las dificultades de comunicación entre personas de culturas diferentes.

Brad Pitt y Cate Blanchett encabezan un reparto internacional en una película donde una tragedia aparentemente aislada termina afectando a personajes que se encuentran a miles de kilómetros de distancia.

La propuesta es enorme y, precisamente por eso, también irregular. Algunas historias tienen mayor fuerza dramática que otras y el segmento japonés destaca por su particular sensibilidad. Sin embargo, Babel confirmó que Iñárritu podía trabajar con una escala mucho mayor sin abandonar su interés por la tragedia humana.

La película recibió siete nominaciones al Óscar y ganó el premio a Mejor banda sonora original.

Biutiful

Biutiful (2010) representa otra faceta del director. Aquí desaparecen buena parte de los juegos estructurales de sus primeras películas y la atención se concentra en un solo personaje: Uxbal, interpretado por Javier Bardem.

El protagonista vive en una Barcelona marcada por la pobreza, la migración y la economía informal mientras intenta proteger a sus hijos y enfrenta una enfermedad terminal.

Bardem sostiene buena parte del peso emocional de la película y consiguió una nominación al Óscar por su interpretación. Iñárritu construye un drama sombrío sobre la muerte, la paternidad y la dignidad, aunque la constante acumulación de desgracias puede hacer que el relato resulte pesado.

A pesar de ello, Biutiful resulta importante porque demuestra que el director podía abandonar el mecanismo coral de sus primeros trabajos sin perder su interés por los personajes al límite.

21 gramos

Con 21 gramos (2003), Iñárritu volvió a utilizar una estructura fragmentada para contar tres historias conectadas por una tragedia.

Sean Penn interpreta a un hombre gravemente enfermo; Naomi Watts, a una mujer que enfrenta una pérdida devastadora; y Benicio del Toro, a un hombre que intenta reconstruir su vida después de salir de prisión.

La película no cuenta los acontecimientos de manera convencional. El montaje obliga al espectador a reconstruir qué ocurrió, cuándo ocurrió y cómo están relacionados los protagonistas.

El recurso podría haberse convertido en un simple ejercicio formal, pero Iñárritu lo utiliza para aumentar la tensión emocional. 21 gramos es una película desesperada, incómoda y profundamente humana, y representa uno de los momentos en que su estilo narrativo encontró un equilibrio especialmente efectivo.

El renacido

El renacido (2015) llevó a Iñárritu a un territorio completamente diferente. Inspirada en la historia de Hugh Glass, la película sigue a un hombre abandonado en un entorno salvaje después de ser atacado y dado por muerto.

Leonardo DiCaprio interpreta al protagonista en una actuación física extrema que finalmente le permitió ganar su primer Óscar como actor.

La fotografía de Emmanuel Lubezki y el uso de luz natural convierten los paisajes en una parte fundamental de la experiencia. El frío, la nieve, los ríos y los bosques no funcionan solamente como escenarios: parecen oponerse constantemente al protagonista.

La película puede resultar extensa y deliberadamente contemplativa, pero su capacidad para crear una experiencia física es innegable. Iñárritu demuestra aquí que su cine podía ser tan poderoso desde el silencio y el paisaje como lo había sido anteriormente mediante el montaje frenético.

Birdman o (la inesperada virtud de la ignorancia)

Este fue el momento en que Iñárritu combinó sus obsesiones habituales con una dosis inesperada de humor.

Michael Keaton interpreta a Riggan Thomson, un actor conocido por interpretar a un superhéroe que intenta recuperar prestigio artístico montando una obra de teatro en Broadway. El problema es que su ego, sus inseguridades y su pasado profesional comienzan a invadir el proyecto.

La película parece desarrollarse en un único plano secuencia continuo gracias al trabajo de fotografía y montaje. La cámara se mueve por pasillos, escenarios y camerinos mientras los personajes se cruzan y los conflictos se acumulan.

El resultado es una sátira sobre la fama, el ego, la crítica y la necesidad de reconocimiento. También es una de las películas más divertidas de su director.

Birdman ganó cuatro premios Óscar, incluyendo Mejor Película y Mejor Director para Iñárritu.

Amores perros

Amores perros (2000) ocupa el primer lugar porque contiene, en estado casi puro, todo aquello que posteriormente definiría el cine de Iñárritu.

La película conecta tres historias a partir de un accidente automovilístico en la Ciudad de México. Sus protagonistas pertenecen a mundos diferentes, pero terminan unidos por la violencia, el deseo, la pérdida y las decisiones que toman.

Gael García Bernal tuvo uno de sus primeros grandes papeles como Octavio, un joven dispuesto a arriesgarlo todo para escapar de su realidad. A su alrededor aparecen personajes marcados por relaciones destructivas, ambiciones personales y circunstancias que escapan de su control.

La película es cruda sin perder sensibilidad y violenta sin convertir a sus personajes en simples víctimas. También retrata una Ciudad de México caótica, desigual y llena de contrastes.

Más de dos décadas después, Amores perros conserva una energía difícil de replicar. Fue el debut de un director que todavía no había ganado un Óscar ni trabajado con estrellas de Hollywood, pero que ya tenía una voz cinematográfica perfectamente reconocible.

Te interesará
El actor ha mencionado públicamente a dos de sus perros: Jacques y Blackout Superstar, con quienes tiene un vínculo muy especial.

En lugar de ser una simple reposición de Endgame, esta nueva edición utiliza material adicional para conectar una película estrenada en 2019 con la siguiente gran etapa de Marvel.
Godzilla Minus Zero promete llevar al kaiju a una nueva batalla en el Japón de la posguerra.
La nueva miniserie argentino-chilena llegará a Netflix el 24 de septiembre, con una propuesta que combina literatura de terror, crítica social y elementos sobrenaturales.
La idea fundamental permanece intacta: Batman decidió convertirse en aquello que sus enemigos temían.