Cómo elegir un cinturón de hombre y no arruinar un buen look

Negro o café, ancho o delgado, cuero o tejido. El cinturón parece uno de los accesorios más sencillos del guardarropa hasta que eliges el incorrecto.

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Puedes tener buenos zapatos, un pantalón que te queda perfectamente y una camisa muy bien elegida. Después agregas un cinturón demasiado ancho, brillante y con una hebilla enorme y de repente todo se ve extraño.

El cinturón suele ser uno de los últimos accesorios en los que pensamos. Está ahí porque el pantalón tiene trabillas y porque, en algún momento, nos acostumbramos a utilizar uno. Pero existe una diferencia bastante grande entre un cinturón que simplemente evita que se caiga el pantalón y uno que realmente complementa el resto de la ropa.

La buena noticia es que no necesitas una colección enorme. Con entender algunas reglas básicas probablemente puedas resolver prácticamente cualquier situación.

El ancho importa más de lo que parece

Mientras más formal sea el pantalón, normalmente más discreto debería ser el cinturón. Los modelos de vestir funcionan mejor cuando son relativamente delgados, tienen una hebilla sencilla y están fabricados en cuero limpio.

Los jeans permiten algo más robusto. Los chinos se encuentran en un punto intermedio.

No necesitas sacar una regla cada mañana, pero sí observar proporciones. Un cinturón demasiado grueso puede hacer que un pantalón elegante parezca más casual de lo que debería. Uno muy fino combinado con denim pesado puede verse fuera de lugar.

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¿Tiene que combinar con los zapatos?

En situaciones formales sigue siendo una de las reglas más útiles. Si llevas zapatos negros, un cinturón negro suele ser la opción más segura. Con zapatos café, conviene mantenerte dentro de una familia de tonos similares.

Eso no significa que el cinturón y los zapatos tengan que ser exactamente del mismo color. Nadie necesita comparar muestras de cuero antes de salir.

La idea es mantener cierta coherencia.

Cuando el look es casual, las reglas se relajan bastante. Puedes utilizar un cinturón de gamuza, uno trenzado o un cuero con más textura sin preocuparte demasiado por hacer una combinación perfecta.

Y no, utilizar tenis blancos no significa que necesites comprar un cinturón blanco.

La hebilla no debería ser protagonista por accidente

Las hebillas grandes tienen un lugar. Un look western, por ejemplo, puede aprovecharlas perfectamente.

El problema aparece cuando una hebilla enorme termina acompañando un traje que estaba intentando ser discreto.

En un cinturón formal, menos suele funcionar mejor. Una pieza metálica sencilla y bien proporcionada prácticamente desaparece dentro del conjunto, que es exactamente lo que queremos.

También puedes considerar el acabado del reloj u otros accesorios. No es obligatorio combinar absolutamente todos los metales, pero hacerlo puede ayudar a que el look se sienta más pensado.

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La talla correcta también cambia cómo se ve

Un buen cinturón no debería dejar una punta de cuero dando media vuelta alrededor de tu cintura.

Idealmente, al abrocharlo deberías utilizar alguno de los agujeros centrales. Eso permite que quede suficiente material para atravesar la primera trabilla sin que sobre demasiado.

Si siempre utilizas el último agujero, probablemente necesitas una talla mayor. Si estás en el primero y todavía sobra demasiado cinturón, necesitas una menor.

Es uno de esos detalles pequeños que rara vez notas cuando está bien, pero que inmediatamente parecen raros cuando están mal.

Tampoco necesitas cinturón siempre

Un traje bien ajustado puede verse perfectamente sin cinturón, especialmente si el pantalón cuenta con ajustadores laterales.

De hecho, eliminarlo puede crear una línea mucho más limpia entre camisa y pantalón.

La costumbre de pensar que cada pantalón con trabillas necesita obligatoriamente un cinturón no tiene demasiado sentido. Si el pantalón se mantiene en su sitio y el look funciona mejor sin uno, puedes dejarlo así.

Para la mayoría de los hombres, tres modelos cubren prácticamente todo: uno negro de cuero, uno café y otro más casual, quizá de gamuza o tejido. Después de eso puedes empezar a experimentar.

La idea no es convertir al cinturón en el protagonista de tu guardarropa. Precisamente lo contrario. Un buen cinturón hace su trabajo sin exigir atención y permite que todo lo demás se vea mejor.