En 1990, Juan Gabriel llevó la música popular mexicana a uno de los recintos culturales más solemnes del país. Más de tres décadas después, aquella noche sigue diciendo mucho sobre quién decide qué merece llamarse alta cultura.
La influencia de Fernando Botero en el mundo del arte internacional es innegable. Su estilo único y su habilidad para transmitir la riqueza cultural de América Latina han dejado una marca indeleble en la escena artística global