México difícilmente cabe en una sola definición. Está en la manera en la que creamos, en aquello que llevamos a la mesa, en los objetos que construimos y hasta en la forma en que nos movemos por el mundo. También está en las historias personales de quienes han encontrado desde aquí un punto de partida para desarrollar una carrera, una disciplina o una manera particular de observar su entorno.
Esa es la premisa detrás de The Mexico Edit, el encuentro entre Hackett London y Esquire México que reunió a cuatro personalidades provenientes de universos distintos: el piloto Memo Rojas, el emprendedor Marcus Dantus, el especialista en gastronomía Pedro Reyes y el escultor Javier Marín. Cuatro profesiones y cuatro maneras de entender un país que aparece en sus historias sin recurrir a los símbolos evidentes.
La flagship de Hackett London en Masaryk sirvió como punto de encuentro. La firma británica, cuya identidad parte de la tradición sartorial y la actualiza a través de cortes contemporáneos, ha construido un guardarropa en el que la atención a los tejidos, la construcción y los detalles convive con una manera cada vez más relajada de entender la elegancia. Esa misma naturalidad atraviesa esta historia: prendas, espejos, racks y objetos personales conviven con cada protagonista y su oficio. La ropa funciona como una extensión del carácter, mientras México aparece a través de espacios, sabores, objetos, ideas, formas, velocidad y el estilo auténtico de cada personaje.
Memo Rojas
Durante más de tres décadas, Memo Rojas llevó el automovilismo mexicano a algunos de los circuitos más exigentes del mundo. Esa trayectoria también terminó por moldear su manera de entender la disciplina y el trabajo. “La tolerancia a los errores es muy baja. Te acostumbras a ser medido con una vara más alta y eso te hace muy perfeccionista”, explica. Entre 2008 y 2020, la etapa que considera más fuerte de su carrera, consiguió seis títulos internacionales.
México, sin embargo, siempre permaneció cerca. Aunque compitió durante años en Estados Unidos, Europa y Asia, mantuvo aquí su base. “Viví en otros países y llegaba a México y era mi casa, mi comida, mi familia, mi gente, mis amigos”, recuerda. Esa identidad también quedó plasmada en su casco, cuyo diseño incorporó desde el inicio los colores de la bandera mexicana. “Mi sueño era levantar la bandera de México en un podio y pintar mi casco con los colores de la bandera de México”.
Hoy, como creador de contenido y analista de Fórmula 1, su relación con la imagen ocupa un lugar distinto. “Yo valoro esa dualidad: que te puedas ver bien, pero estar cómodo”, explica. En esta ocasión, esa búsqueda encontró afinidad con dos piezas que más llamaron su atención: un pantalón en tono hueso, por su corte y comodidad, y una chamarra cazadora ligera que destacó por su versatilidad. “Siempre vas a estar cómodo y siempre te vas a ver bien”, resume.
Marcus Dantus
El reconocido emprendedor ha construido buena parte de su trayectoria alrededor de las ideas, startups y la posibilidad de convertir una necesidad en un proyecto capaz de crecer. Para él, una propuesta comienza por resolver un problema real y encontrar aquello que la distingue, aunque hay un elemento que termina pesando más que cualquier otro: “El equipo, los emprendedores, eso es siempre lo más importante”.
Esa mirada también atraviesa su forma de entender el potencial creativo del país. “México es uno de los países más creativos del mundo, sin lugar a dudas”, asegura. El reto, desde su perspectiva, está en darle más espacio a la innovación desde la formación: “Tenemos que meter materias como innovación en el currículo escolar, porque si no estamos desperdiciando esa creatividad”. En su propio universo profesional, conceptos como estrategia, ejecución, innovación y planeación forman parte de una manera de pensar que también encuentra en una de sus grandes aficiones: el fútbol americano.
Entre reuniones, viajes y distintos espacios de trabajo, su estilo responde a esa misma necesidad de adaptación. Dantus lo define simplemente como business casual y tiene claro qué espera de lo que lleva puesto, pues si bien dentro de sus imprescindibles están los sacos a medida, también busca estar agusto: “Con tanto movimiento, una de las cosas más importantes para mí es, por supuesto, verme bien, pero estar cómodo”. En esta ocasión, esa combinación encarnó el espíritu de Hackett London a través de una chamarra que destacó de inmediato: “Me encantó. Es muy diferente, muy mi estilo”.
Pedro Reyes
La gastronomía es, para él, una manera de leer la cultura mucho más allá de la cocina. “La gastronomía es mucho más que simplemente cocina. Hoy es un pilar cultural del país”, explica. Desde esa mirada, la mesa también conversa con el diseño, la arquitectura y otras expresiones que ayudan a entender el momento que vive México. Parte de ese interés quedó plasmado en Domingo de Tacos, Ciudad de México, un proyecto que, asegura, buscó “enaltecer la cultura mexicana a partir de la escena de tacos de la Ciudad de México”.
Esa forma de observar el entorno parte de una idea que aparece constantemente en su discurso: la autenticidad. “La mejor narrativa que puede tener un platillo, una propuesta gastronómica, una corriente o incluso una marca es la autenticidad”, señala. Una cualidad que también traslada a su manera de vestir: “La ropa habla mucho de quiénes somos y de qué hacemos. Me gusta reflejar una imagen casual, pero con estilo”.
En esta ocasión, esa sensibilidad encontró puntos de conexión a través de una paleta cercana a su propio guardarropa. Azules marinos, cafés, negros y grises fueron algunos de los tonos que más le atrajeron, junto con los materiales y la manera en que las prendas equilibran comodidad y presencia. “Me encanta esa elegancia que habla de comodidad, pero de estilo al mismo tiempo”, resume.
Javier Marín
En el trabajo del artista visual, la materia y el proceso tienen tanto peso como la forma final. “La atención a los procesos me ha ido dando pistas para saltar de una técnica a otra, de una materia a otra”, explica. Esa curiosidad atraviesa también su manera de mirar los objetos cotidianos: le interesa entender cómo están hechos, qué decisiones hay detrás y de qué manera una construcción termina definiendo una silueta, una textura o una presencia.
Esa sensibilidad encontró una dimensión colectiva en la Fundación Javier Marín, desde donde impulsa la profesionalización de artistas, artesanos y diseñadores, además de proyectos que entienden la creatividad como una herramienta de desarrollo social. Uno de sus ejes principales es el Centro Cultural Fábrica de San Pedro, instalado en una antigua fábrica textil de Uruapan, Michoacán, y concebido como un espacio de encuentro entre arte contemporáneo, diseño, cultura alimentaria y saberes tradicionales. “Estoy convencido de que desde el arte, la cultura y la sensibilidad se pueden transformar los lugares, las sociedades y las personas”, explica. Una idea que también se traduce en el diálogo entre creadores: “Se me hizo interesante acercar el arte popular con el diseñador contemporáneo: juntarlos para que aprendan mutuamente, intercambien conocimiento y se enriquezcan”.
Su vínculo con la ropa parte de una mirada igual de directa. “Me encanta la ropa, me gusta el diseño y todos tenemos nuestra vanidad por ahí. Es muy lindo vestirte bien alguna vez en la vida”, señala a pesar de que admite que normalmente en su taller suele trabajar de lo más cómodo “puedo confesarte que trabajó en ropa interior”, pues la idea central es ser él mismo. Tal vez por ello en esta ocasión, se inclinó por piezas sencillas y bien resueltas: unos jeans por su corte y unos tenis blancos por la facilidad con la que encajan en su estilo cotidiano. “No me doy cuenta de que los tengo puestos”, dice sobre los jeans, una manera muy concreta de explicar lo que valora cuando una prenda funciona.
Una edición de México
Un casco que durante décadas llevó los colores de México, una chamarra elegida porque puede acompañar el movimiento de todos los días, una guía que mira la Ciudad de México a través de sus tacos y una pieza nacida del encuentro entre arte, diseño y tradición. Cada objeto que llegó a esta sesión llevaba consigo una historia anterior a la cámara.
También una manera particular de mirar el país. Para Memo Rojas, México siguió siendo casa incluso después de años compitiendo alrededor del mundo. Marcus Dantus encuentra en su creatividad una posibilidad todavía por desarrollar. Pedro Reyes lo reconoce en una gastronomía capaz de dialogar con el diseño, la arquitectura y la cultura. Javier Marín vuelve la mirada hacia los procesos, los oficios y el intercambio entre lo contemporáneo y lo tradicional.
En medio de esas cuatro historias, Hackett London encuentra registros distintos: desde prendas pensadas para viajar y moverse hasta básicos, sacos y piezas que cada uno incorpora según sus propios códigos. No hay una única manera de llevarlas, como tampoco existe una sola forma de contar México.
Fotografía: Leonardo Pérez
Dirección creativa: Hackett London
Styling: Hackett London
Grooming: Areli Romero
Producción: Hackett London
Asistencia de fotografía: José Pérez
Locación: Hackett London Masaryk