Renata Notni: Feminidad, intuición y el valor de hacerse notar

Hay una seguridad que no necesita endurecerse para ocupar su lugar. Se construye al elegir, poner límites, escuchar la voz interior y aceptar la vulnerabilidad como parte de aquello que nos define. Después de crecer frente a las cámaras y atreverse a empezar de cero en nuevos escenarios, la actriz mexicana atraviesa un momento marcado por esa certeza. Hoy, carácter, sofisticación y libertad acompañan una manera cada vez más propia de estar en el mundo, en sintonía con el espíritu audaz de Bvlgari.

Renata Notni Esquire Octubre

Reloj: Octo Finissimo Automatic 37 mm de Bvlgari
Total look: Louis Vuitton

Khristio

UN ESPACIO VACÍO SIEMPRE está a punto de transformarse. Al llegar al estudio del fotógrafo Khristio para esta producción especial de Esquire, las dimensiones parecen multiplicar esa sensación, paredes blancas, techos altos y una superficie abierta donde todavía no existe una imagen definitiva. Horas después, la creatividad, la luz y el trabajo de todo un equipo habrán modificado por completo ese escenario. Tal vez por eso resulta inevitable pensar en la lógica de una actriz frente a una nueva historia, antes de que aparezca un personaje existe también un territorio por descubrir, una serie de posibilidades y decisiones capaces de transformar lo que, hasta ese momento, permanecía únicamente en la imaginación.

Renata Notni lleva buena parte de su vida entrando y saliendo de esos universos. Empezó muy joven en el modelaje, se integró al CEA Infantil de Televisa y a los 10 años apareció en Código postal. Después llegaron más de una década de personajes para televisión, su primera experiencia profesional fuera de México con la serie española Yo quisiera (2015), el teatro, el cine y proyectos como El dragón: retorno de un guerrero (2019-2020), La venganza de las Juanas (2021) y Zorro (2024), que fueron ampliando progresivamente el territorio de una carrera iniciada en la infancia. Crecer delante de una cámara, sin embargo, implica aprender pronto que aquello que los demás conocen de ti nunca representa la historia completa.

“De alguna manera la gente te ve crecer y, como te ve crecer, piensa que te conoce”, reconoce Notni. Desde niña, su madre le dio una herramienta para entender esa exposición y separar los dos mundos que empezaban a convivir en su vida: “Siempre me decía: ‘Aunque tú amas hacer esto y es el lugar en el que más feliz eres, esto es tu trabajo. Tienes que aprender a separar y a dividir que cuando entras aquí estás en un set y este es tu trabajo; cuando sales de aquí es en donde empieza tu vida’”. Una idea que terminó acompañándola durante los años siguientes y que le ha permitido conservar espacios propios incluso mientras su carrera y su vida pública siguen creciendo frente a los demás. “Hay momentos que han marcado mi vida que he decidido no compartir”, explica. “Son como esas únicas cositas que todavía logras dejar para ti”.

Quizás ahí se encuentre una de las claves para entender a la mujer que en esta ocasión ocupa el centro de este estudio. Hay seguridad, pero también una conciencia distinta de todo aquello que ha sido necesario para llegar hasta aquí. Con los años ha aprendido a elegir mejor los personajes que interpreta, los espacios que protege y las decisiones que está dispuesta a tomar, incluso cuando hacerlo significa alterar una ruta que parecía segura y definiciones que antes tenía sobre una feminidad fuerte, pero sobre todo lo que es valioso de esta historia.

Renata Notni Esquire6666 copia.png

Total look Balenciaga, Anillo Serpenti, Aretes B.ZERO1 y Collar Serpenti Bvlgari

Foto: Khristio

EL RETO DE CRUZAR FRONTERAS

Con una trayectoria tan amplia elegir importa tanto como llegar, después de más de dos décadas, Renata habla de su carrera desde un lugar en el que una oportunidad ya no resulta suficiente por el simple hecho de aparecer. Hay una intención detrás de cada nuevo personaje y una pregunta mucho más personal sobre aquello a lo que quiere dedicar los siguientes meses de su vida. “Siento que hoy los proyectos que busco son desde un lado mucho más consciente. Busco proyectos que me muevan totalmente, con los que logre conectar”, explica. “Busco proyectos y personajes que no tienen que ser perfectos, pero que generen algo en la gente, que dejen algún tipo de mensaje”.

Esa claridad convive con una personalidad que, al menos durante las horas que compartimos con ella, parece poco interesada en imponer distancia. La conversación fluye con facilidad y Notni responde con la misma tranquilidad con la que unas horas antes se movía por el estudio. Frente al fotógrafo encuentra rápidamente cada pose, cambia cuando escucha una indicación y sonríe al descubrir los looks que esperan su turno. Se involucra también en los detalles, habla con el equipo sobre cómo imagina el peinado, propone ajustes y expresa lo que le gusta con una seguridad amable, desde la intención de participar en la construcción de la imagen, no de imponer. Hay algo particularmente relajado en su manera de ocupar el set, se le ve cómoda, atenta y genuinamente contenta de estar ahí.

Esa facilidad, sin embargo, no debe confundirse con una carrera construida desde la comodidad. Una de las decisiones que más ha modificado su presente profesional fue dejar el terreno conocido y probarse en Estados Unidos cuando ya tenía una trayectoria consolidada en México y experiencia trabajando en España. Ella misma reconoce que contado desde fuera puede parecer un movimiento mucho más sencillo de lo que realmente es: “Suena muy fácil, pero realmente cuando tú ya tienes una carrera posicionada en un lugar, llegar a empezar de cero, la verdad, es superretador”.

Empezar de cero tiene una particular capacidad para poner en perspectiva lo que uno creía saber de sí mismo. En su caso, el proceso ha traído paciencia, humildad y una valoración diferente de los pasos que había dado antes. “Era una persona con cero paciencia, mi paciencia ahora ha tenido que desarrollarse muchísimo”, admite. También habla de haberse encontrado con una industria en la que “todo el mundo quiere lo mismo” y donde la experiencia previa puede acompañarte, aunque no elimina audiciones, esperas, negativas, ni la necesidad de volver a demostrar de qué eres capaz. “A veces toma tiempo y en ocasiones es difícil, pero si de verdad uno quiere, puede. Entonces aprendí que no hay que tirar la toalla, que los sueños siempre son posibles”.

La frase adquiere otra dimensión cuando cuenta que trabajar en otro país llevaba tiempo entre sus aspiraciones y que ahora empieza a sentirlo como algo concreto. “Para mí era un sueño estar trabajando en Estados Unidos y hoy, de a poco, está pasando, se está empezando a volver una realidad”, dice. Detrás de ese avance coloca el trabajo, el amor por su profesión, la entrega y también el sacrificio de construir una vida profesional fuera de su país. No habla del proceso como si hubiera llegado a una meta definitiva. De hecho, parece ocurrir lo contrario. “Me siento muy plena, la verdad, y me siento muy emocionada por lo que viene. Siento que mi carrera apenas está como empezando literalmente y me siento muy emocionada”.

En ese nuevo mapa aparece Coyote, una producción internacional en la que comparte elenco con Mel Gibson y Esai Morales, y que llegó, según cuenta, en uno de esos momentos en los que proyecto y convicciones personales parecen encontrarse. Notni llevaba tiempo deseando un personaje capaz de exigirle algo distinto. “Yo lo manifesté”, dice entre risas. “Tenía mucho tiempo pidiendo un proyecto que me retara como actriz, un proyecto justo que fuera congruente con lo que yo soy, con lo que pienso, con lo que quiero y, sobre todo, con el mundo en el que estamos viviendo hoy día”.

El guion la encontró durante un vuelo, en un momento en que su carrera comenzaba a acercarse precisamente al tipo de historias que llevaba tiempo buscando. “Tenía la piel chinita, se me llenaron los ojos de lágrimas porque dije: ‘No puedo creer que me esté llegando esto’”, recuerda. La emoción tenía que ver con el personaje, pero también con una coincidencia difícil de ignorar entre ficción y presente. Desde Estados Unidos, como mexicana y latina, Notni estaba observando de cerca una conversación social que terminó atravesando su manera de acercarse al proyecto. Ahí, la congruencia de la que habla cuando explica cómo elige hoy sus trabajos deja de ser una intención abstracta y pasa a significar encontrar historias capaces de dialogar con aquello que también la cuestiona fuera del set. “Es una historia que no pudo haber llegado en un mejor momento”, dice. “Fue un reto en toda la extensión de la palabra, un guion con el que conecté muchísimo y con el que estoy segura que mucha gente va a conectar”.

Hay otra consecuencia menos evidente en aceptar un personaje así, actuar puede obligar a acercarse a experiencias que desde la distancia creemos comprender y descubrir cuánto queda todavía fuera de nuestra mirada. En Coyote, las historias alrededor de la migración llevaron a la también actriz de Zorro (2024), hacia ese territorio y terminaron modificando incluso una cualidad que ella pensaba propia. “Me he considerado alguien muy empática, pero siento que la empatía no puede ser al 100% real y con tanta profundidad hasta que conoces realmente lo que está del otro lado”, reconoce. Quizá ahí reside parte del desafío que ahora parece buscar en un papel, salir de él habiendo entendido algo que antes permanecía incompleto. Para una actriz que comenzó su carrera interpretando historias cuando todavía era una niña, llegar a un punto en el que un personaje también puede alterar su propia perspectiva sobre la sociedad actual supone una manera distinta de crecimiento.

Tal vez por eso, cuando habla del momento profesional que atraviesa, la emoción aparece constantemente en su voz. Hay proyectos que vienen, otros para los que continúa leyendo y una sensación de que el territorio frente a ella todavía puede expandirse mucho más. Pero la ambición parece haber cambiado de forma. Hoy importa tanto aquello que consigue como reconocer si cada decisión guarda relación con la persona en la que se ha convertido. “Siento que he ido creciendo muy congruente con la persona que soy”, explica. “He ido evolucionando mis proyectos actorales y las marcas con las que hoy tengo alianzas, junto con cómo he crecido personalmente”.

En una profesión acostumbrada a medir el movimiento a través del siguiente estreno, el próximo personaje o una nueva frontera conquistada, Notni parece haber encontrado otra manera de observar su propio avance. El siguiente paso tiene sentido cuando también puede reconocerse en él. Y aprender a elegir desde ese lugar ha requerido paciencia, intuición y la disposición de abandonar algunas certezas.

Renata Notni Esquire6205 copia.png

Total look Gucci, Anillos Tubogas, B.ZERO1 y Cabochon de Bvlgari

Foto: Khristio

LA FORTALEZA ESTÁ EN ELEGIRSE

Durante mucho tiempo, la fuerza femenina se representó a través de una idea bastante exigente: resistir, resolver y seguir adelante sin mostrar demasiado el peso de hacerlo. Notni también creció con una versión propia de ese imaginario. “Antes pensaba que la mujer fuerte era la que podía con todo sola, que era una guerrera y que salía a luchar a la vida”, recuerda.

Los años no le hicieron renunciar a la fuerza, pero modificaron el lugar desde el que la reconoce. Hoy la encuentra también en acciones menos espectaculares y, quizá por eso, más difíciles de asumir: “Encuentro mucho más fortaleza en atreverme a ser vulnerable, en atreverme a pedir ayuda cuando lo necesito, en atreverme a poner límites”. Hay una diferencia importante entre soportarlo todo y saber qué estamos dispuestos a soportar, y ahí parece haberse construido buena parte de la definición que tiene hoy de una mujer fuerte.

Poner un límite implica aceptar que alguna expectativa quedará sin cumplirse; pedir ayuda obliga a reconocer que la autosuficiencia tiene un punto de quiebre; mostrarse vulnerable exige una seguridad distinta a la que normalmente asociamos con tener el control. Para Renata, la fortaleza dejó de medirse por cuánto puede cargar una persona y empezó a relacionarse con la capacidad de reconocer aquello que necesita para permanecer fiel a sí misma.

“Que no me dé miedo tomar una decisión, por más fuerte o radical que sea, siempre y cuando sea por mí, poniéndome a mí primero, a mi bienestar, a mis valores, a lo que soy hoy, a lo que quiero en mi vida. Eso para mí también es ser una mujer fuerte”, explica. La frase cobra sentido después de escucharla hablar de una carrera en la que ha tenido que abandonar certezas, empezar otra vez y aceptar los tiempos de una industria que rara vez se adapta a los de quien intenta entrar en ella.

Su definición habla de una manera de tomar posición frente a la propia vida y de entender que elegir puede tener consecuencias sin que eso se convierta en una elección equivocada, sino simplemente como es la vida. En esa idea aparece una palabra con insistencia: miedo. No como freno, sino como parte inevitable de cada decisión.

Notni asegura que ha sido una de sus mayores lecciones durante los últimos dos años y que hoy observa con mayor claridad cuánto puede condicionar una decisión antes incluso de tomarla. “Cuando se actúa desde el miedo, cuando se toman decisiones desde ahí, personales o profesionales, no traen nada bueno”, afirma. Su alternativa tampoco parte de una promesa de certeza absoluta. Habla de conocerse, de amor propio y de aceptar que habrá decisiones que posiblemente no satisfagan a quienes están alrededor. “Que no te dé miedo cumplir tus propias expectativas, que no te dé miedo poner límites, que no te dé miedo elegirte todos los días a ti”.

Elegirse puede sonar sencillo hasta que entra en conflicto con lo que alguien más esperaba de nosotros, ahí pierde cualquier comodidad. A veces significa decir que no a algo que desde fuera parece conveniente; otras, defender una decisión que requiere pocas explicaciones para quien la toma y demasiadas para quienes la observan. Una idea que suena doblemente disruptiva viniendo de una figura pública, además, pues esa tensión ocurre frente a una audiencia acostumbrada a opinar sobre carreras, relaciones, cuerpos, decisiones y silencios. Tal vez por eso resulta relevante que justo Notni no describa la fortaleza como una capacidad para ignorar a los demás, sino como la claridad necesaria para evitar que todas esas voces terminen sustituyendo la propia.

Su manera de hablar de vulnerabilidad tampoco contiene una intención de suavizar el carácter; para ella, ambas cosas pueden convivir. “La fortaleza no viene de poder con todo sola”, insiste, “viene de atrevernos a ser vulnerables, atrevernos a pedir ayuda, atrevernos a levantar la voz cuando es necesario, aunque incomode a la gente que te rodea”. Quizá sea ese último verbo —incomodar— el que termine alejando su definición de cualquier discurso demasiado perfecto que cualquiera podría imaginar que tendría una actriz de éxito.

Renata Notni Esquire6429 copia.png

Total look Miu Miu, Collar Tubogas Bvlgari, Anillos Tubogas y Cabochon Bvlgari

Foto: Khristio

Poner límites rara vez resulta completamente armónico. Levantar la voz puede alterar una dinámica. Elegirse implica, en ocasiones, aceptar que otra persona preferiría una versión de ti más disponible, más complaciente o simplemente más fácil de entender. Y, sin embargo, frente a nosotros no hay una mujer particularmente interesada en demostrar dureza.

Durante la sesión habla, sonríe, participa y se mueve por el estudio con una tranquilidad que hace pensar que el carácter puede expresarse de maneras mucho menos ruidosas. La seguridad con la que propone un cambio o comenta cómo imagina determinado look no rompe la dinámica del equipo; forma parte de ella. Ese modo de estar presente ofrece una lectura concreta de todo aquello que minutos después explica en entrevista: tener una voz propia tampoco requiere convertir cada opinión en una batalla.

Quizás ahí se encuentre una de las contradicciones más interesantes de la fortaleza contemporánea. Hemos aprendido a asociarla con ocupar espacio, pero ocuparlo también puede significar decidir de qué manera queremos hacerlo. Hay mujeres cuya presencia entra primero que ellas en una habitación; otras, como Notni, construyen autoridad desde la certeza con la que saben quiénes son. Entre ambos extremos aparece una feminidad que puede ser vulnerable, firme, sofisticada, visible y consciente de sus propios límites, y esa combinación ha terminado influyendo también en las referencias con las que decide rodearse. Cuando habla de la mujer que quiere ser, de las que busca inspirar con su trabajo y de aquello que hoy identifica como fortaleza, aparecen palabras que regresarán minutos después al describir otra relación importante en su presente: carácter, libertad, sofisticación y la posibilidad de hacerse notar sin ofrecer disculpas por ello. Es ahí donde su definición personal empieza a encontrar una traducción estética, y donde Bvlgari entra en la conversación con una naturalidad difícil de fabricar.

EL CARÁCTER DE HACERSE NOTAR

Cuando Renata habla de Bvlgari, el vocabulario empieza a resultar familiar, y sus conceptos para definir a la mujer fuerte actual aparecen nuevamente en la conversación, esta vez para describir una maison con la que encuentra una afinidad que va más allá de lo estético. “Es una marca muy fuerte, sofisticada, elegante, pero al mismo tiempo que no le da miedo hacerse notar”, explica. “Tiene unas piezas muy statement y siento que va muy de la mano con mi idea de esa feminidad que te dice que como mujer puedes ser elegante y sofisticada, pero al mismo tiempo tener carácter, marcar límites, hacerte notar”.

La coincidencia va más allá de compartir un vocabulario. Después de hablar durante horas sobre decisiones, intuición y la importancia de no suavizar una voz propia para cumplir expectativas externas, la idea de hacerse notar adquiere un significado distinto. En el caso de Notni, parece relacionarse con una seguridad que ya no exige esconder aquello que nació para resaltar. Ese mismo principio ha acompañado durante décadas a una casa italiana acostumbrada a trabajar la joyería desde la presencia, el volumen y una identidad visual reconocible, y encuentra en esta producción una lectura especialmente pertinente: piezas capaces de completar una imagen sin desaparecer dentro de ella.

“Tú ves una pieza de Bvlgari y no se te olvida”, dice. Durante la sesión, diferentes creaciones de la Casa acompañan los looks preparados para ella y permiten pasar de expresiones más contenidas a otras que asumen abiertamente su condición de una feminidad fuerte. Esa amplitud es parte de lo que le atrae. “Tienen desde piezas elegantes y sofisticadas y más sencillas hasta una locura de un collar Serpenti espectacular que todo el mundo va a voltear a ver”.

Para ella, elegir una joya tiene además una dimensión que rebasa su función dentro de un estilismo: “La joyería siempre marca momentos en mi vida”. Un proyecto terminado, un cumpleaños, un aniversario o una fecha compartida con alguien importante pueden quedar asociados a una pieza y alterar para siempre la manera en que se mira. La actriz de 31 años platica que, incluso, acostumbra comprarse joyas para celebrar determinados momentos profesionales. Con los años, el objeto permanece y la historia se acumula alrededor de él. “Siempre van ligadas a alguna historia personal que también le da este miniextra a la pieza, el valor sentimental”, explica.

Tal vez por eso también valora que las creaciones de la manufactura Bvlgari conserven vigencia con el paso de los años. “Por más que tengas una pieza que lleve mucho tiempo, hoy la sigues viendo y se sigue viendo actual. Son como timeless”.

Entre todas las piezas de esta producción, esa relación entre diseño y tiempo encuentra su expresión más literal en el Octo Finissimo Automatic de 37 mm. Construido en titanio arenado, mantiene la arquitectura geométrica que ha convertido a Octo en una de las siluetas más reconocibles de la relojería contemporánea, llevada esta vez a unas proporciones particularmente refinadas: la caja mide 37 milímetros y apenas 6.45 milímetros de grosor. En su interior trabaja el calibre automático BVL 100 Finissimo, un movimiento de manufactura de 2.35 milímetros de espesor, con microrrotor de platino y una reserva de marcha de 72 horas.

En la muñeca de Renata, esa arquitectura con esfera de titanio opalescente, agujas e índices negros y brazalete integrado adquiere, además, otra lectura. “Esa simpleza y sofisticación habla de alguien que sabe lo que quiere”, dice sobre el Octo. Para ella, el reloj vuelve a conducir hacia la misma mujer de la que ha hablado durante nuestra conversación: “Siento que transmite alguien que tiene clara su meta, que sabe cómo poner límites; volviendo a esta idea, a esta definición de una mujer fuerte y sofisticada, pero femenina al mismo tiempo”. En los looks elegidos para la producción encontró precisamente esa correspondencia: “Son outfits fuertes, sofisticados y femeninos al mismo tiempo y el Octo resalta, va perfecto”.

Renata Notni Esquire6306 copia.png

Total look Miu Miu, Collar Tubogas Bvlgari, Anillos Tubogas y Cabochon Bvlgari

Foto: Khristio

Hay algo significativo en que sea precisamente un reloj el que termine reuniendo tantas de las ideas que atraviesan este momento de su vida. A los 10 años, el tiempo podía medirse entre llamados, grabaciones y el descubrimiento de una profesión. Más adelante llegaron meses entregados a un personaje, temporadas lejos de casa y una carrera que aprendió a avanzar siguiendo calendarios ajenos. Hoy, cuando puede elegir con mayor conciencia a qué proyectos decir que sí, también parece haber cambiado la pregunta sobre qué merece ocupar sus horas.

“El tiempo de verdad es lo que más valoro ahorita. Mi tiempo se ha vuelto lo más preciado que tengo”, reconoce. Habla del que pasa consigo misma, con su familia, con sus amistades y del que decide entregar al trabajo. “Me doy cuenta de que cada vez se nos está yendo la vida más rápido, siento que se me está yendo así como agua entre los dedos”, sonríe. Después de una conversación dedicada a la importancia de elegirse, quizás esta sea una de las elecciones más definitivas: decidir qué hacer con aquello que no puede recuperarse. “Considero que es lo único que tenemos, y no, porque en realidad nadie tiene el tiempo asegurado, se trata del hoy, o sea, vivir el presente, el tiempo presente... entonces para mí es lo más valioso que tengo: el presente, o sea, trato de aprovecharlo al máximo, de agradecerlo, de valorarlo y de sacarle como el mayor jugo posible”.

Y hay una coincidencia especialmente pertinente para esta portada. Mientras Renata mira hacia el tiempo que tiene por delante, Esquire México también vuelve la vista hacia el suyo: 18 años de historias, imágenes, personajes y cambios que han acompañado diferentes maneras de entender qué significa ser un hombre, una mujer, una figura pública o simplemente alguien intentando encontrar su propio lugar. Dieciocho años en los que la revista también ha aprendido a cambiar con quienes la leen. Llegar a un aniversario más obliga inevitablemente a mirar hacia atrás. A la actriz Renata Notni le propusimos una pregunta: si pudiera volver a encontrarse con la mujer que era a los 18 años, ¿qué consejo le daría hoy?

“Uff, yo le diría: escucha, hazle caso a tu intuición, porque siempre he bastante intuitiva y en ocasiones, por querer cumplir con expectativas externas, traicionamos esa voz interna, y no hay nada, no hay mejor guía que esa voz. Nadie alrededor de ti sabe quién eres ni lo que quieres más que tú misma, entonces le diría: ‘Hazle caso a tu intuición, confía totalmente en tus capacidades y todo lo que quieres va a ser posible’”.

Por ALEJANDRA CASTILLO

Fotografía: KHRISTIO

Stylist: FER FERNÁNDEZ

Make up: VICENTE MONTOYA

Hair: ERNESTO VARGAS

Te interesará
Desde la velocidad, las ideas, el sabor y la forma, Memo Rojas, Marcus Dantus, Pedro Reyes y Javier Marín plantean una construcción personal del México contemporáneo junto a la firma británica.
Los cuatro humanoides aparecieron durante el cuarto acto de un espectáculo realizado en la Galleria Vittorio Emanuele II, uno de los lugares más reconocibles de Milán.
Esquire fotografía en exclusiva mundial el nuevo reloj de la maison ginebrina, con calendario anual y fases lunares, en la muñeca de Michael Bublé. Un encuentro entre dos iconos de la elegancia neoclásica.
Al igual que la marca suiza, Jeff Koons es un creador particularmente interesado en los materiales y en la transformación de los objetos.
Estos cuatro Cosmograph Daytona representan una de las expresiones más extravagantes del lujo de Rolex, pero su verdadero valor estará en lo que ocurra después de la subasta.
La ocasión también sirvió para poner en primer plano algunas de las colecciones más reconocibles de Tiffany & Co.