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La revancha de Messi

La revancha de Messi

La revancha de Messi

 

 

Viajamos a Barcelona para platicar con Lionel Messi, antes del arranque de la nueva temporada con su equipo. En una entrevista exclusiva, y con el apoyo de amigos expertos en el tema, tratamos de entender el mundo del futbolista más grande de la actualidad.

 

Hace unas semanas recibí una noticia que sólo había imaginado en mis sueños más desbordados: Lionel Messi le concedería una entrevista a Esquire México. De inmediato pensé en todo lo que esto implicaba: estaría frente al mejor jugador de futbol del mundo, sería el único periodista latinoamericano en este paquete de entrevistas y, aunque sólo tendría unos minutos para conversar con él, sería un encuentro que podría presumir el resto de mi vida a amigos, familiares, colegas, enemigos, mascotas y un largo etcétera. Así es, mueran de la envidia, todos ustedes.

 

Siete días y seis noches después (durante las cuales esperé con ansia mi encuentro con «La Pulga»), estaba sentado en el avión rumbo a Barcelona. En el asiento 4A de un Boeing 747-400, entre el Océano Atlántico y la nada, me entró un ataque de pánico: entrevistaría a Messi en la peor semana de su carrera profesional. No sólo acababa de perder la Liga española contra su archirrival, el Real Madrid, sino que el Barça había sido eliminado de la Liga de Campeones de Europa luego de ser derrotado por el Chelsea en la semifinal (Messi había fallado un penalti). Para rematar, Pep Guardiola, su entrenador durante los últimos cuatro años (y con el que ganó todos los títulos imaginables), anunciaba su salida del club. Messi vivía su temporada en el infierno. Y para echarle más limón a la herida, estaba a punto de ser superado por el portugués Cristiano Ronaldo, también del Madrid, en la lucha por el título de goleo individual de la Liga. Me sentí inquieto de enfrentar a un ganador en el peor momento de su trayectoria.

 

El Leo no es como lo pinto

 

El encuentro con el astro argentino coincide con el lanzamiento de una colección exclusiva de relojes, diseñada por la firma Audemars Piguet en conjunto con Messi. El lugar secreto donde nos reuniremos con él está a unas cuantas cuadras de la Sagrada Familia, en una casa antigua que resalta por sus muebles originales y arquitectura de principios del siglo xx (y por las medidas de seguridad). Sólo tenemos acceso a este sitio doce medios de comunicación de todo el mundo, incluyendo países como Inglaterra, Italia, Suecia, Suiza, España y, claro, México.

 

Un equipo de seguridad nos lleva al sótano de la casa; de un momento a otro llegará Lionel. Tras un video de presentación de la colección Royal Oak Limited Edition Leo Messi, se apagan las luces durante unos segundos. Sigo ansioso y pensando que encontraré a un futbolista enojado o, en el mejor de los casos, deprimido. No ayuda saber que, según muchos de los periodistas que lo han entrevistado, Messi es muy tímido y habla poco, así que hago una telenovela en mi mente y me adelanto a imaginar un personaje hermético, sin mucho que decir.

 

Las luces se encienden y aparece Messi vestido con jeans grises, playera blanca, chamarra de piel y unos vistosos tenis blancos. Con apenas 1.67 metros de estatura, La Pulga se ve por un momento pequeño en ese sótano, pero tan pronto sonríe logra contagiarnos de su gran energía, ésa que poseen los que llegaron a este mundo para cambiar la historia.

 

Para mi (muy buena) suerte, soy el primero en entrevistar a Leo. El elevador me lleva al tercer piso, directo a la habitación donde está sentado Messi frente a una silla vacía para mí. Respiro hondo, me armo de valor y le lanzo el combo-súper-infalible de la doble pregunta inicial: «Hola Leo, ¿cómo te va con la salida de Pep? ¿Estás listo para ser el líder único del Barcelona?».

 

«Es muy dura la partida de Guardiola. Tuve la suerte de ganar todo con él y de conquistar al mundo con su futbol. Ahora ha decidido irse y hay que aceptarlo. En cuanto al liderazgo, no hay ninguno en el vestuario, más allá del técnico. Cada uno de nosotros sabe lo que tiene que hacer dentro de la cancha, y fuera de ella no tenemos problema en el equipo, porque hay gente muy capaz en el Barcelona que hace que funcione todo», responde seguro, con una sonrisa tímida (pero sonrisa al fin), listo para recibir más preguntas.

 

Leo está lejos del enojo o la depresión; y yo, lejos del nerviosismo o el espanto. Estoy preparado para descifrar el mundo de Lionel Messi y entender su postura de cara a la nueva temporada de la Liga española.

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Quiere ganarlo todo (otra vez)

 

Me gustaría que los siguientes minutos de mi vida duraran una eternidad. Tengo enfrente al mejor futbolista del mundo que, curiosamente, no se ve a sí mismo como tal. «Es difícil en este momento pensar en adjetivos o pensar en cómo me va a recordar la gente. Me gustaría que se acordaran de mí por lo que logré en la cancha, por el buen futbol que siempre intenté hacer, por ser competitivo, por mis ganas de vencer y por lo que habré conseguido cuando me retire», dice.

 

Junto a Messi, a menos de un metro de distancia, está su representante. Unos pasos atrás está su padre, Jorge, y a su lado el hermano mayor de Leo, Matías. No se despegan de él ni un segundo y escuchan con atención mis preguntas. Ya más en confianza, le recuerdo la mala semana que ha tenido, pues me interesa saber cómo se repone del fracaso una estrella como él: «Acabamos de perder la Liga y la Champions, y ahora tengo una espina clavada. No siempre se puede ganar. He pasado por muchos momentos malos con el Barça y Argentina. No queda otra que volver a levantarse e intentarlo. Obviamente la pasas mal cuando las cosas no salen como quieres, pero por fortuna el futbol siempre da revanchas. Cada tres días tenemos partido y eso hace que no te desconectes y pienses en lo que viene, para mejorar lo pasado. Cada que arranco una temporada trato de conseguir absolutamente todo. Todo. Ése es mi objetivo este año». Cuidado. Messi está buscando que alguien pague los platos rotos.

 

La salida de Guardiola es un tema que evidentemente le duele. Con Pep al frente, el Barcelona ganó catorce títulos (2008-2009: Liga, Copa del Rey, Champions League, Supercopa de España, Supercopa de Europa y Mundial de Clubes; 2009-2010: Liga y Supercopa de España; 2010-2011: Liga, Champions League, Supercopa de España, Supercopa de Europa y Mundial de Clubes; 2011-2012: Copa del Rey), así que lleva tatuadas sus lecciones.

 

«Pep me ayudó a crecer muchísimo como jugador, a ver el futbol de una manera táctica, que no tenía tan clara. Estuvimos varios años con [Frank] Rijkaard al frente y no conseguíamos nada. El ánimo en el vestuario estaba decaído. Guardiola hizo que cambiara todo en muy poco tiempo, nos mostró su idea, confiamos en ella y los resultados se dieron con un futbol espectacular. Le aprendí muchísimas cosas y, aunque hoy por hoy no me gustaría ser entrenador, tal vez eso cambie con el paso de los años», dice Messi.

 

Me viene a la mente esa frase de Guardiola que asegura que la más dura competencia es contra uno mismo, así que le pregunto si está de acuerdo. «No sé, soy muy exigente conmigo mismo e intento siempre hacer lo mejor. Me voy mal cuando no salen las cosas. Esa manera de ser es lo que me hizo llegar hasta acá y conseguirlo todo. Siempre intentaré hacer las cosas de la misma manera», afirma.

 

Al oírlo reflexionar de esa manera sobre Guardiola, no estoy muy seguro de querer conocer su opinión sobre Tito Vilanova, su nuevo entrenador, pero Messi comienza a hablar de él, como si me hubiera leído la mente. «Con Tito esperamos que todo siga igual. Tiene la misma filosofía que Guardiola, en los últimos cuatro años hicieron todo entre los dos. Ojalá que los resultados sean parecidos, aunque obviamente esperamos que sea algo distinto, porque ambos tienen personalidades diferentes. Quiero que Tito se quede el mayor tiempo posible, eso significaría que nos fue bien a todos», asegura mientras dirige la mirada hacia el gran ventanal de la habitación, como si soñara despierto.

 

El arte de llamarse Messi

 

Leo es un chico sencillo que, más allá de la fama, busca divertirse en la cancha y ayudar fuera de ella. Con la Fundación Leo Messi apoya a los chicos menos favorecidos, mediante programas de salud y deporte. Fueron los ideales de Messi y sus valores familiares los que llamaron la atención de Audemars Piguet. Y no exagero cuando digo que tiene valores familiares muy fuertes: «La familia es lo más importante para mí. Cuando paso por momentos duros en mi carrera, como cuando quedé fuera de la Copa América y de los Mundiales, ellos son los que me conocen y saben cómo tratarme para estar bien de vuelta. Somos una familia muy unida, es lo fundamental para estar con los pies puestos sobre la tierra. Ellos hacen que no tenga pajaritos en la cabeza [se ríe]. Así que me gustó la propuesta de colaboración de Audemars Piguet porque ellos tienen los mismos valores, son la única casa relojera de lujo que se mantiene en manos de la familia fundadora. El trabajo con ellos fue fácil», afirma.

 

La historia de Leo Messi con esta firma de alta relojería suiza se remonta a 2005, cuando le regalaron un Royal Oak para celebrar su primer título en la Liga española. Se sabe que el argentino comenzó a coleccionar esta línea de relojes y, gracias a esta afición y a su fama, para 2010 se convirtió en el embajador de Audemars Piguet. Ahora es la primera vez que su nombre aparece grabado en un reloj, proyecto en el que se involucró desde el inicio. «Octavio García, director de arte de Audemars [Piguet], me mostraba bocetos, ideas y dibujos. Yo le daba mis comentarios. Quise buscar algo deportivo y elegante a la vez, como intento ir siempre. Vestirme de traje a diario todavía no me convence, así que quisimos hacer un reloj que combinara con muy diversos outfits», dice el futbolista. El resultado es una colección espectacular, limitada únicamente a mil piezas.

 

Octavio García explica cuál fue su fuente de inspiración en el caso de estos relojes: «Me fascinan los logros de Leo, dentro y fuera de la cancha. Su juego es una combinación única de explosión, elegancia y precisión que deja congelados a los oponentes. Eso lo tomé en cuenta para diseñar la colección, para resaltar esos atributos. La arquitectura sólida y el balance perfecto del reloj es lo que identifico más con Messi». El día de la entrevista, Leo lucía en su muñeca izquierda el modelo en platino con carátula azul, limitado a cien piezas.

 

¿Adiós al niño Messi?

 

Los minutos se fueron volando y apenas pude preguntarle sobre sus expectativas para la siguiente temporada, Guardiola y su proyecto con Audemars Piguet con el Barça. De ninguna manera encontré a ese personaje hermético del que me habían hablado. Messi es un adulto, muy maduro, que tiene claras las batallas que busca ganar en la vida. Su sonrisa, sin embargo, sigue siendo la de un niño y algunas de sus respuestas dejan claro que nunca dejará de serlo. ¿Qué hubieras hecho si no hubieras jugado al futbol? «No sé?», medita, «de chico siempre fue mi ilusión ser profesional y dedicarme a esto. A los cinco años ya jugaba a la pelota y cuando llegué a España mi único sueño era triunfar en este deporte. Para el estudio no era muy bueno, así que siempre siempre quise ser futbolista». Pero ya triunfaste, Leo. Entonces, ¿qué te falta en la vida? «Ganar un Mundial. Ojalá, Dios quiera que se dé también». ¿Te aburre algo? «No, al contrario, me hace reír estar con mis amigos y mi familia, me permite desconectarme de mi profesión, que es complicada durante todo el año». El tiempo se ha terminado y sólo me queda una pregunta: ¿Cómo juega Messi al PlayStation? «Obviamente lo hago con el Barcelona y con Argentina, y me gusta manejarme a mí mismo», me contesta con una sonrisa mayor a aquella con la que me recibió.

 

El trabajo está hecho, y ha llegado el momento de los autógrafos. Leo me firma un jersey del Barcelona que compré desde México. Al día siguiente, la gente de Audemars Piguet me invita a verlo jugar en el Nou Camp, en el penúltimo partido de Pep Guardiola al frente del equipo en este estadio. El «deprimido» Messi anota tres goles; en la siguiente jornada, anota otros cuatro y llega a 50 en el campeonato, con los que logra el título de goleo e impone un nuevo récord en la historia de la Liga. Sí, está listo para jugar sin Guardiola. Sí, es el líder indiscutible del Barça. Sí, es el mejor futbolista de todos los tiempos. Y sí, yo lo entrevisté.

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#simessifueramexicano

Por Sopitas, fundador de Sopitas.com @sopitas

 

#SiMessiFuera Mexicano daría sus entrevistas en catalán

Si los chilangos hablamos como regios en cuanto aterrizamos en Monterrey, y Hugo Sánchez pronunciaba como el rey de España, ¿por qué Messi no iba a hablar catalán?

 

#SiMessiFueraMexicano dirían que «está inflado»

Afirmarían que llegó hasta donde está por sus conectes, que es un producto del marketing, que es un churrero y que, si no fuera por Xavi e Iniesta, no sería nadie.

 

#SiMessiFueraMexicano lo hubieran dejado en la banca en el Mundial

En Sudáfrica 2010, Javier Aguirre nos hubiera dicho que el adn argentino del Guille Franco se adapta mejor a «nuestro sistema» de juego.

 

#SiMessiFueraMexicano fundiría alguno de sus  balones de oro.

Y seguramente pediría que le hicieran un diente de oro para deslumbrar al mundo en cada partido… ¿O soy el único que haría eso?

 

#SiMessiFueraMexicano fallaría los penales decisivos

Y los fallaría en los grandes partidos, como el que erró frente al Chelsea. ¡Un momento! ¿Estamos seguros de que Messi no es mexicano?

 

 


5 cosas que sorprenden de  Leo

Por Leonardo Faccio, autor de  la biografía  Messi (Random House, 2012)

 

Su vida rutinaria

Messi sólo se aventura a la improvisación dentro del campo de juego. Lejos del balón, prefiere la seguridad de la vida familiar y la rutina de la siesta. A diferencia de otras estrellas del futbol, Messi es un extranjero en la imprevisible sociedad de la fama.

 

Su apego hacia las mujeres de la infancia

Messi conoce a su novia desde que tenía seis años. Sus goles los dedica a su difunta abuela materna. El universo femenino lo acompañó desde pequeño en el rudo mundo del futbol. En la espalda lleva tatuado el rostro de su madre.

 

Su aspecto de antihéroe

Messi hace proezas dignas de Superman cuando toca una pelota. Fuera del campo, en cambio, se comporta como uno de esos héroes distraídos y vulnerables de Disney. No es casual que entre sus seguidores haya más niños que juegan PlayStation que adultos adictos al gimnasio.

 

Su influyente silencio

Messi esquiva los micrófonos y las arengas de vestuario. No es un líder expansivo, al estilo Maradona. Pero su liderazgo silencioso trascendió los campos de juego: la revista Time lo incluyó -dos años consecutivos- en la lista de las cien personas más influyentes del mundo.

 

Su actitud ante la fama

Messi actúa por momentos con ingenuidad. En 2010 lo filmaron mientras pedía a una vedette que mostrara su cuerpo frente a una cámara de video chat. La escena en YouTube batió récords de audiencia. El 10 parece no ser consciente de los peligros de la fama.

 

 

 

Messi frente a la nueva temporada

Por José Antonio «Tato» Noriega, ex futbolista profesional y analista de ESPN Deportes

 

Messi y el Barcelona sin Guardiola son una incógnita. No hay duda de que Lionel es el mejor futbolista del mundo, ni de que seguirá brillando, desequilibrando y anotando goles. La duda es si mantendrá el nivel que alcanzó en años recientes. Y esto no tiene que ver con Tito Vilanova, el nuevo director técnico del Barça, sino con Guardiola: los entrenadores aportan mucho a los equipos y, en particular, Pep sabía cómo aprovechar las múltiples virtudes de Messi. No me imagino cómo podremos ver a un mejor Barcelona después de la etapa de Guardiola y, por lo tanto, tampoco me imagino cómo podremos ver a un mejor Messi. Será muy interesante ver si Leo tiene la capacidad de hacer una mayor diferencia, sobre todo si el Barcelona no funciona tan bien, si no es esa máquina destructora que hemos visto durante cuatro años.

 

También es importante esperar para ver lo que propondrá Vilanova. Se especula que podría traer a un «9» fijo, lo que retrasaría a Messi para colocarlo nuevamente por derecha o como un «falso 9». Lo que sí estoy seguro es que veremos la verdadera personalidad de Messi. Su liderazgo es indiscutible. Es un liderazgo de acción, no de palabras. Él es un jugador que quiere la pelota porque sabe qué hacer con ella. Es el liderazgo del mejor futbolista del mundo, de alguien que siempre responde cuando su equipo lo necesita. Si están esperando a un Messi que grite y gesticule en su papel de nuevo líder del Barcelona, olvídenlo.

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¿Por qué enloquece  a las mujeres?

 

Por Vero Rodríguez, conductora del programa Locas por el futbol, de MVS Televisión @verockstar

 

  • Porque su película sería una de nuestras favoritas. Imaginen una cinta sobre su lucha contra las adversidades, su problema de crecimiento y el tener que dejar su país para, luego de mucho esfuerzo, lograr el éxito.
  • Por su personalidad tímida. A pesar de todo lo que ha logrado, se mantiene lejos de polémicas y reflectores.
  • Porque no finge. No nos gustan las muñequitas de pastel que se lesionan con sólo mirarlos. Aunque lo intenten detener con patadas, Leo es fuerte.
  • Por su rendimiento. A veces juega tres partidos en sólo diez días, y el pibe luce fresco.
  • Porque no tiene límites, y ya ha roto cualquier cantidad de récords: a los 16 años, fue el jugador más joven en debutar con el Barça en un partido de liga; fue el primero en anotar cinco goles en un partido de la Champions League; y ya igualó a Platini, Cruyff y Van Basten con tres Balones de Oro.
  • Porque es leal. A su familia, a su club, a su técnico, a su país? y hasta a su novia, a quien conoció desde niño y que pronto se convertirá en la madre de su primer hijo.
  • Por su gran corazón. La Fundación Leo Messi ayuda a miles de niños, construye instalaciones deportivas y apoya a quienes han sufrido problemas de crecimiento.
  • Por su juventud. Tiene apenas 24 años y todavía le queda mucho camino por recorrer. Lo queremos ver triunfar con su selección y estar presentes cuando por fin logre anotarle al Chelsea.
  • Porque no hay adjetivos suficientes para describirlo: fenómeno, maravilla, milagro, crack, monstruo… Arsene Wenger, director técnico del Arsenal, lo definió mejor: «Es un jugador salido del PlayStation».
  • Porque seas hombre, mujer o payaso, te recuerda por qué el futbol es el deporte más bonito del mundo.

 

 

Cómo ven a Messi en Argentina

Por Marion Reimers, conductora de Diario Fox Sports, @lareimers

 

Messi, al igual que Maradona, polariza a los argentinos. Están sus seguidores y sus detractores, y cada grupo tiene buenos argumentos.

 

A favor: apenas Messi toma la pelota en el Estadio Monumental, la tribuna se enciende, canta, grita y se estremece al verlo esquivar a un par de rivales. La imagen del joven que tuvo que hacer carrera fuera de su país, donde ningún club estuvo dispuesto a pagar el tratamiento que necesitaba para crecer, es conmovedora e imponente a la vez. Para quienes lo veneran, Lionel no le debe nada a Argentina, y hay que estar agradecidos, contentos y orgullosos de tenerlo en la selección.

 

En contra: hay quienes, con más recelo, miran silenciosos y aplauden de vez en cuando. Para varios de ellos, Messi tiene que rendir más y, si no gana una Copa del Mundo, jamás igualará a Maradona o a Pelé. Algunos incluso afirman que no ama a Argentina, que es más blaugrana que albiceleste y que no tiene la capacidad de liderar a la selección nacional, que sí tuvo Maradona.

 

¿Cómo decidir si amarlo o despreciarlo? Hermético, modesto y de pocas palabras, su mente está eternamente en aquello que le produce la mayor alegría. Tal vez la nuestra también debería enfocarse sólo en eso: en la alegría que da ver a un futbolista que se ríe al jugar, en un balompié plagado de estadísticas, dinero y miedo a perder.

 

 

 

 


«Así me anotó Lionel»

Por Oswaldo Sánchez, portero del Santos Laguna y de la selección mexicana de futbol, @laaranaazteca

 

Me acuerdo perfecto del momento.

Jugábamos la semifinal contra Argentina en la Copa América 2007 en Venezuela. A Messi le mandaron un pase filtrado y yo pensé en salir de mi posición para achicar. En vez de recibir la pelota para encararme, él simplemente la tocó por arriba e hizo un gran gol, de esos que ahora está acostumbrado a marcar, que quedará para la historia. Enfrentar al mejor futbolista del mundo es una motivación extra. Hay que respetar a cualquier rival, aunque con Messi tienes el problema de que siempre se puede sacar una jugada de la manga. Es espectacular, efectivo y no sólo hace jugadas impensables, sino que las concreta.

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