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Problemas del pene que podrías sufrir en silencio (y que ahora te resolvemos)

Todos hemos pasado al menos por uno de los problemas del pene, y no hemos sabido a quién pedir ayuda. Aquí tienes las dolencias más comunes que sufre el hombre y cómo solucionarlas.

La complejidad del miembro masculino es asombrosa y en ocasiones puede llegar a aturdir al sujeto hasta el punto de sufrir en silencio algún problema íntimo. ¿A quién preguntarle? La pena te impide pedir consejo a amigos o familiares, mientras que tu pareja cada día nota más cómo estos dilemas incrementan sin solución aparente. ¿Cuáles son y de qué se tratan?

Uno de los más comunes es el denominado “pene de whisky”, que no es otro que el que traemos a casa después de ingerir un par de tragos. Si bien el alcohol te deshinibe, también se convierte en la morfina que te impide conseguir una erección completa. No te lo tomes como algo personal, no es un caso aislado. El remedio es simple: reducir tu ingesta de copas, ya que un exceso de las mismas provoca a corto plazo disfunción eréctil.

Otro dilema masculino es cuando no se puede eyacular y terminar el coito. El tiempo pasa y tu pene se mantiene estoico ante lo que ya se está haciendo una pesadez para ella. ¿A qué se debe? No te lleves las manos a la cabeza, todo forma parte de agentes externos, entre ellos puede ser una medicina que últimamente ingieres o el consumo de drogas, mientras que si esta imposibilidad solo ocurre de forma esporádica puede que sea a causa del estrés, inseguridad personal o depresión. En estos casos acudir a un especialista médico será la opción más viable.

Eyaculas demasiado pronto, y arruinas el clímax amoroso. Es el problema más común cuando hablamos del pene. Y tiene solución: hasta que acostumbras a entrenar tu parte íntima, puedes masturbarte de forma previa al encuentro, usar condones poco sensitivos o ir al médico si se vuelve algo crónico. La clave está en no hacer un mundo de este contratiempo, ya que se puede volver un obstáculo psicológico.

O te pica tu zona y no sabes cómo solucionarlo -ni entiendes qué ha ocurrido-. Bien, haz memoria, pudo ser un nuevo gel de baño, una rutina higiénica pobre o una relación sexual con alguien que no conocías tanto como crees. El enrojecimiento o hinchazón no es fortuito, tiene una causa, y mejor que la encuentres pronto si no quieres que el ‘asunto’ vaya a más. La tiña inguinal en esa zona aparece por causas de sudación excesiva, ropa interior apretada, hongos o una infección contraída. Tiene solución fácil con cremas, pero el mejor ataque es la prevención higiénica.

¿Y qué hay de los penes curvos? Tiene una explicación: la dirección de tu miembro depende de la cantidad de pene que tienes debajo de la piel, es decir, la parte escondida. Un hombre con poca carne dentro y demasiada afuera tendrá su parte íntima inclinada hacia abajo, mientras que si la parte interna es demasiado grande podrá tener una erección que incline el pene hacia arriba. Si se tuerce hacia la izquierda o derecha no es relevante, forma parte de la curvatura natural, por lo que no debes de preocuparte. Eso sí, si la torcedura es extrema y tus encuentros sexuales llegan a ser dolorosos, puede que tengas la enfermedad de peyronie, la cual deberá ser tratada y corregida.

“Descargas” de forma involuntaria: puede ser líquido baboso, amarillo o incluso rojizo. Y tiene un nombre: uretritis. Sí, puede ser a causa de una ETS como la gonorrea o las clamidias, pero no te alarmes, también podría ser una infección rutinaria de una bacteria. Acude lo antes posible a tu médico.

Asimismo, puede ocurrirte que no puedas tener una erección. Es vergonzoso para el varón el reconocer esto, pero tiene remedio: probablemente tengas que cambiar tu ritmo de vida en el que algo falla, pero niégate a tomar píldoras de forma prematura. De hecho, puede que seas diabético, estés demasiado estresado, no tengas sexo frecuente o fumes demasiado.

También puede que te haya salido un bulto o protuberancia y no sepas qué hacer. En este caso puede tratarse de folículos pilosos, un quiste sebáceo o una reacción alérgica, en estos casos ninguna se contagia. Aunque también puede ser parte de una ETS, por lo que, de nuevo, acudir a tu especialista es tu prioridad.

Por último, el prepucio es el culpable de más de un desasosiego. Si no estás circuncidado es posible que no puedas retirar el pellejo de la zona superior, lo que realmente no es nada cómodo -ni mucho menos higiénico-. Es la famosa fimosis y se soluciona con una sencilla intervención quirúrgica que no te dejará ningún efecto secundario nocivo. nAhora sí no tienes por qué preocuparte, ya que la prevención cuando hablamos de nuestro pene será nuestra mejor medicina.

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