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Lo que NO debes hacer durante el sexting

Lo que NO debes hacer durante el sexting

Lo que NO debes hacer durante el sexting

No cometas errores con algo que debe de ser divertido.

¿Puedo hacer danza árabe, y/o desnudos si peso más de 90 kilos?

Ahórreselo por favor. Sea un abstemio de estas ridiculeces. Evite a toda costa grabar videos que en lugar de emanar sensualidad causen risa —o misericordia—.

“Que sueñes con los angelitos, que sueñes conmigo”

Evite esas frases de púber enamorado en primavera, que parecen salidas de una página barata de poemas de amor. No, no resultan nada dulces, ni enamoran, sólo lo harán ver como un meloso que está dejando florecer su lado más ridículo.

¡Y si me descubren?

Si usted es figura pública, dícese diputado, senador, empresario o alguien a quien el resto de la población pueda señalar con facilidad —y crueldad—, cuide su reputación. Ya tiene varias personas en su equipo trabajando en su imagen como para que lo arruine todo con un descuido —sensual y divertido— tipo escándalo sexual.

¿Qué tanto puedo o no puedo enseñar?

Nos abstenemos de dar una respuesta moralista y aburrida. Pero si va usted a enseñar, evite enseñar más de lo que le enseñan, es decir: si se encuera, encuérese poco a poco, que sea recíproco, un tratado bilateral y no sólo sea usted el terrible novato y conejillo de indias expuesto a semejante exhibición. O confíe totalmente, uno debe tomar riesgos de vez en cuando.

Evite enviar o recibir mensajes incómodos o sobreexpuestos cuándo esté en lugares cerrados u oficinas.

No vaya a ser que sus compañeros descubran su lado oculto. No vaya a ser que los ojos curiosos vean que su compañero, el tranquilo y serio, en realidad es un lobo feroz que recibe a plena luz del día, imágenes sugestivas de cuerpos —y que no las comparte con el resto—.

Evite enviar fotos de su miembro a la primera oportunidad que llegue a tener.

Amigo, seamos honestos, es mejor demostrar con práctica que sólo enseñar o  blasfemando por internet.

¿Y si estoy en una relación de pareja?

Tome medidas extremas, como borrar los mensajes, cambiar los nombres y practique el arte de la elegante y pícara sutileza.

Ahorre el desventurado placer de compartir fotos o videos ajenos que ni siquiera le pertenecen.

Sabemos que por naturaleza esas hormonas le dicen a gritos que presuma, pero tranquilo, evite ser odiado por la comunidad femenina y no lo haga sin autorización.

No escriba como si se tratara de Disneylandia

Está sexteando. Es decir, seamos claros —y maduros—; evite en la medida de lo posible esos cientos de expresivos y patéticos emoticones.

¿Cuándo debo sextear?

Sea usted cuidadoso, tantee el terreno y vea primero si el interlocutor desea sextear con usted. No, no es  hacer una especie de invitación y exagerar en formalidades.

Recuerde que hay cosas que no se dicen pero de las que usted, con otras conversaciones y poco a poco, con ese sexto sentido lleno de testosterona se puede dar cuenta. En pocas palabras, averigüe qué tan negras y sexosas son las intenciones de su receptora en cuestión. Buena suerte con el nuevo uso tecnológico.

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Crédito de foto: Getty Images // Giphy

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