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Cómo conservar en buen estado tus puros

Cómo conservar en buen estado tus puros

Cómo conservar en buen estado tus puros

Los puros son un lujo muy delicado y más para los principiantes que se acercan a este arte. Si los grandes y buenos vinos se conservan, lo mismo hay que hacer con este preciado tesoro que además es bastante desconocido salvo para los expertos.

Si no eres un experto y se te han estropeado algunos de estos ejemplares que querías fumar en momentos esenciales, es hora de que no dejes pasar ninguno de los consejos que vas a compartirte. Tu suerte acaba de cambiar, ahora sólo tienes que dedicarte a

La humedad

Es el detalle más importante de todos los que tendrás en cuenta y la que hará que tus puros no se sequen si están a la temperatura correcta. Recuerda que la hoja con la que están hechos es un organismo biológico y es imposible que sobreviva en unas condiciones diferentes a la planta de la que se recolectó. Es por ello que deben conservarse en un clima de humedad similar al de la planta de tabaco.

Un humidor, la salvación

Si vas a ser un fumador asiduo de habanos, es una inversión obligada porque hará que la conservación sea lo más precisa posible. Suelen ser unas cajas de madera que permiten controlar la humedad y la temperatura. Recuerda estas cifras: la temperatura perfecta será entre 16 y 18 grados, y la humedad entre un 65% y 75%.

Si tu humidor es muy grande, trata de conservar cada puro en su caja, para que mantengan sus sabores originales y no mezclen.

Cuidados del humidor

Aunque es aparato preciso de conservación, también necesita una serie de cuidados que si no se llevan a cabo, acabarán afectando a los cigarros del interior. Para mantener la temperatura cuenta con un espacio para el agua, que hay que controlar no se evapore, sobre todo en verano.

Al igual no expondrías los cigarros a los cambios de temperatura y la luz del sol, debes hacer lo mismo con esta caja, o será complicado que cumpa sus funciones de conservación.

¿Frío?, en el refri

No, no, es una de las prácticas más extendidas pero también más dañinas para el puro. ¿Por qué? Porque el tabaco absorve humedad, algo que no hay en el refrigerador, y porque también se impregna de olores y sabores ajenos, algo que es muy probable que ocurra si los conservas en ese espacio.

Recupera los puros secos

En algunas ocasiones es posible devolver a la vida a ese puro que tanto querías fumar. Si se secó trata de mantenerlo durante varias semanas en el humidor y cada varios días desplaza el tabaco desde las esquinas al centro. Si revive, además de ser una suerte, será un placer.

Un truco

Si de momento sólo tienes unos poquitos puros, puedes guardarlos en un recipiento de plástico acompañados de una bolsa que contenga una esponja humedecida. Les dará la humedad ideal, sin que se ahoguen en el agua.

Fotografía: Shutterstock

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