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Todo sobre las calorías

Siempre escuchas hablar de ellas. Si no sabes bien de qué se tratan, sólo tienes que aprender sus secretos para empezar a perder kilos.

No hay lugar en la Tierra en el que no te enfrentes a las temibles calorías. Si vas al súper ahí están, estampadas en cada caja y botella de la sección de alimentos y bebidas. Mientras más calorías consumamos, ¿estaremos más flácidos? Así que, si acabamos con ellas, ¿también acabaremos con la flacidez, cierto? Si así fuera, daría lo mismo ingerir 500 calorías de zanahorias que 500 de galletas con doble chocolate. La respuesta es no precisamente: no existe nada simple acerca de las calorías. Aprende sus características y elimina la grasa.

Las calorías son el combustible del cuerpo…

En realidad no. No lo son.

Una caloría es una unidad de medida para el calor que, a principios del siglo XIX, fue usada para explicar la teoría de la conservación del calor y los motores de vapor. El término entró al mundo de los alimentos cerca de 1890, cuando el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) se apropió de él para un informe sobre la nutrición. Se definió a una caloría como la unidad de calor requerida para aumentar un grado Celsius la temperatura de un gramo de agua.

Hoy en día, la cuenta calórica de un alimento se estima de acuerdo con los carbohidratos, proteínas y grasas que contenga. Las calorías que ves en las etiquetas de información nutrimental se refieren a la cantidad de calor requerida para elevar 1° C, la temperatura de un kilogramo de agua.

Pero he aquí el problema: «Tu cuerpo no es un motor de vapor. En vez de calor funciona con energía química, formada por la oxidación de carbohidratos, grasas y proteínas que ocurre en las mitocondrias de tus células», dice Maciej Buchowski, profesor de medicina del centro médico de la Universidad de Vanderbilt, en Estados Unidos.

Lo que debes hacer Lleva el conteo de carbohidratos, grasas y proteínas cuando evalúes los alimentos que vas a consumir.

 

Todas las calorías son iguales…

No, tampoco lo son.

Nuestro combustible proviene de tres fuentes: proteínas, carbohidratos, y grasas. El consejero en nutrición para Men`s Health, Alan Aragon, nos dice: «Cada una de las fuentes se maneja de modo diferente. Así que el antiguo método de ingerir calorías para después eliminarlas no sirve. Tanto carbohidratos como proteínas y grasas tienen distintos efectos en esta ecuación».

Ejemplo: por cada 100 calorías de carbohidratos que consumes, tu cuerpo gasta entre cinco y 10 para la digestión. Con las grasas, el uso es levemente menor (aunque parece ser que la gente delgada parece quemar más grasas en este proceso). La campeona en la quema de calorías es la proteína: Por cada 100 calorías de proteína que consumes, tu cuerpo emplea de 20 a 30 en la digestión. Buchowski, nos dice al respecto: «Los carbohidratos y la grasa ceden calorías fácilmente: ambos están estructurados para proveer energía rápidamente. Además, tanto carbohidratos como grasas brindan más energía aprovechable que las proteínas».

Lo que debes hacer Si quieres perder peso haz de las proteínas una prioridad.

 

Una caloría consumida es una caloría digerida…

La cosa no es tan simple.

Lo que comes pasa por tu estómago y alcanza el intestino delgado, que absorbe todos los nutrientes posibles por medio de sus paredes esponjosas. Pero entre cinco y 10 por ciento de las calorías atraviesan sin ser asimiladas. La digestión de grasas es relativamente eficiente, porque la grasa entra con facilidad mediante las paredes intestinales. Las proteínas de los alimentos de origen animal son más fáciles de digerir que los que provienen de los vegetales. Los carbohidratos se procesan en diferentes niveles: la glucosa y el almidón se absorben rápidamente, mientras que la fibra transita lentamente en la zona digestiva. Wanda Howell, profesora de Ciencias Alimenticias de la Universidad de Arizona, dice: «Con una dieta rica en fibra (60 gramos al día) puedes perder hasta 20 por ciento de las calorías que consumes». Así que lograr una medición de calorías eficaz es muy difícil.

Lo que debes hacer Consume diariamente, por lo menos, 35 o 40 gramos de fibra.

El ejercicio quema casi todas las calorías…

¿Sí? ¡Cómo no!

Ni el más grande fanático del ejercicio en el mundo quema alrededor de 30 por ciento de sus calorías diarias en el gimnasio. La mayor parte se consumen en una ebullición constante, abasteciendo de combustible los procesos automatizados que te mantienen vivo. De acuerdo con el médico Warren Willey, autor de Mejor que los esteroides: «Es tu metabolismo básico. Si quieres quemar el combustible extra que genera tu cuerpo simplemente tienes que pisar el acelerador en tus actividades diarias».

«Entre 60 y 70 por ciento de nuestro gasto calórico total se realiza durante las funciones corporales normales», dice la doctora Howell. Esto incluye reemplazar tejidos viejos, transportar oxígeno, reparar heridas menores y así sucesivamente. Además, falta tomar en cuenta las calorías que quemas por la termogénesis de una actividad distinta al ejercicio, que incluye los incontables movimientos diarios que haces fuera del gimnasio. Brandon Alderman, director del laboratorio de la psicofisiología del ejercicio, de la Universidad de Rutgers, en Estados Unidos, dice: «Si a diario haces un esfuerzo por pasar más tiempo de pie, puedes lograr una quema calórica mayor que si hicieras 30 minutos de ejercicio.

Lo que debes hacer Levántate del escritorio durante el día, quemarás calorías extra.

 

Los alientos bajos en calorías te ayudan a perder peso…

No, no siempre.

Los alimentos procesados sin azúcar son la manera más fácil de reducir calorías, basta con hacer los cálculos. Pero consumir los sustitutos edulcorantes, como sucralosa o aspartame, pueden tener efectos secundarios. Un estudio de la Universidad de Texas obtuvo como resultado que una persona que consume tres refrescos dietéticos a la semana aumenta 40 por ciento sus posibilidades de sufrir obesidad. En otro estudio realizado en la Universidad Purdue, las ratas que fueron alimentadas con yogur con endulzante artificial asimilaron más calorías en alimentos subsecuentes, dando como resultado más flacidez. La teoría es que la promesa de azúcar, sin contenido calórico, puede llevarte a comer en exceso.

Lo que debes hacer Evita los edulcorantes artificiales y llena tu plato con alimentos confiables y bajos en calorías. Es decir, come frutas y verduras.

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