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Ella quiere que la veas

Bienvenido a la era dorada del exhibicionismo. ¡Disfruta el show!

HAZ UN POCO DE RUIDONo tengas miedo de exagerar algunos quejidos, gemidos y gruñidos. Decir algo como ´eres maravillosa´ te será muy útil. ´Las mujeres tienen una gran necesidad de ser el objeto de tu deseo´, comenta el doctor Ogi Ogas. Foto: Cortesía.
Hoy, las mujeres parecen ansiosas por mostrar su cuerpo a través de ‘selfies’ que suben a Twitter, prendas insinuantes o retos en cuartos de hotel. Es algo que sienten como una aventura y que las excita.
HAZLO CON CLASESugiérele que intente practicar zumba en vez de correr todos los días. Las clases entre mujeres estimulan la camaradería y eso se podría traducir positivamente en la recámara. Foto: Cortesía.

El preludio comienza en el bar cuando Jeff pasa su mano delicadamente bajo el dobladillo de la falda de Anne, mientras los dos se recorren con las manos en el taxi de regreso a casa, el chofer gruñe con disgusto… Aunque de vez en cuando da vistazos a través del retrovisor.

Ahora, en la intimidad del departamento de Jeff, Anne -de 29 años- mira las grandes ventanas y el edificio de enfrente. Se asegura que las cortinas estén completamente abiertas. De ese modo los vecinos o cualquier persona que pase podrá ver claramente a Jeff bajando la ropa interior de Anne, y llevándola a la cama mientras ella lo rodea con sus piernas.

El sexo con Jeff es bueno. Pero con las cortinas abiertas es genial. Anne no es tímida, claramente. Y no le cuesta trabajo externar todas sus sensaciones al saberse tan expuesta. «Pensar que alguien podría vernos me excita aún más», dice. «Hace que todo se vuelva más caliente. Me gusta pensar que la gente nos está observando y que están celosos».

Anne no está sola. Yo también siento la tentación y mis amigas también. La inclinación por el exhibicionismo puede ser fuerte, ya seamos participantes u observadores. Es por eso que muchos de nosotros sucumbimos: por ejemplo, tu colega en la clase de yoga, subiendo a Instagram su foto en posición de camello, en la que enseña su bien tonificado abdomen. O tu novia invitándote al balcón del hotel en su lencería más sugerente. O todos esos extraños que llenan sus teléfonos con Selfies lascivos. Hay una exhibicionista dentro de cada mujer, esperando salir. Y hoy en día parecemos más dispuestas que nunca a abrir la puerta. Cuando lo hacemos, lo que te mostramos puede revelarte todo lo que quisiéramos ver. Aquí te decimos el porqué y cuál es la mejor manera de disfrutar el espectáculo.

Es divertido atraerte

Hace años, mis amigas y yo compartimos una minifalda de piel negra. La llamamos la «falda de acción». Llegaba cerca de la mitad de los muslos y, cuando iba acompañada de una camiseta escotada, garantizaba buenos comentarios de los hombres que considerábamos lo suficientemente afortunados para verla.

Esa falda no obtenía su poder del hecho que fuera corta. El cuerpo femenino, a diferencia del masculino, naturalmente sugiere sexo. Y a través de lo que usamos, una sudadera sin forma o un top ajustado, calibramos lo sugerente que puede ser. Ese poder de control es importante, explica Ogi Ogas, un neurocientífico cognitivo y coautor de A Billion Wicked Thoughts. Ogas evaluó la conducta «en línea» de más de 100 millones de personas y descubrió que, mientras las fantasías de los hombres se concentran en el orgasmo, las de las mujeres se enfocan en la sensación de ser deseadas. Así que, mientras que a un hombre le gusta que una mujer lo quiera, eso no lo va a excitar, añade Stephen Snyder, psiquiatra del Hospital Mount Sinai. ¿Aun más frustrante para ti? Las tácticas que nosotras las mujeres empleamos para atraer a los hombres no siempre funcionan en reversa. La mayoría de nosotras tristemente no fantaseamos con sus cuerpos perfectos. Y eso es porque las mujeres estamos predispuestas a escoger parejas sexuales de un modo distinto a los hombres, dice David Ley, psicólogo y autor de Insatiable Wives. Nosotras respondemos a señales más sutiles -como la manera en que interactúas con tus amigos o tu aroma? para decidir si vamos a casa contigo y finalmente si te dejaremos averiguar por qué le llamamos «falda de acción».

Nos gusta mostrar confianza

Un grupo de personas están paradas hombro con hombro en un parque observando a varias mujeres que pedalean en bicicletas fijas. Hay silbidos y gritos de «¡Quítatelo!». Y en esta ocasión la mayoría de las mujeres hacen lo que les dicen hasta quedar en ropa interior deportiva, algunas revelando un abdomen marcado, mientras que otras lucen lonjitas o estrías.

Este es el reto anual de brasieres deportivos, organizado por la Fundación no lucrativa SEAK. El acontecimiento busca construir «confianza a través del bienestar físico». Su objetivo es hacer que las mujeres se sientan orgullosas de sus cuerpos y que acepten sus defectos físicos. Aquí, no se trata de excitar a los hombres: eso solo es un efecto secundario. Es un recordatorio poco sutil de que nadie es perfecto. Y, cuando una mujer acepta esta idea, se siente inmediatamente más sensual y segura de sí misma. Y si está hasta arriba de esa ola de endorfinas (las hormonas generadas por el ejercicio o el sexo, por ejemplo) se le perdona que presuma un poco.

En Instagram, si buscas el hashtag #Healthies, hallarás a miles de mujeres que revelan orgullosamente lo que sus entrenamientos han logrado. Otro ejemplo, en Facebook, es el grupo «Yeah, She Squats» dedicado a «darle poder a las mujeres para que presuman ese trasero que han ganado con mucho trabajo», con más de un millón de seguidores.

Claro, nada detiene a los hombres a que se coman con los ojos a esas mujeres o que compartan esas fotos con sus amigos o que hagan comentarios. Y muchos lo hacen. Aceptaremos los «Likes» y los halagos, pero no iremos detrás de ellos.

Laura, una chica de 30 años que -bajo la identidad de @lovepeacepole- publica fotos picantes de ella misma bailando en el tubo, nos dice: «Es liberador poder presumir lo que puede hacer tu cuerpo y no solo cómo se ve. Solía ser muy concienzuda, pero ahora ya no lo soy». ¿Y sus atuendos? Muchas veces solo trae ropa interior. «No creo que sea revelador. Es tan práctico como un traje de baño o leotardo».

La doctora Chloe Carmichael, una psicóloga de Manhattan que se especializa en temas relacionados con la autoestima, dice que es simplemente una manera en que las mujeres se sienten seguras de sí mismas. Es como cuando «bloguean» o hablan en un grupo: «El punto no es necesariamente el ser dominante o buscar atención sino demostrar que tiene confianza en sí misma».

Una fotografía típica en el grupo de Facebook «Yeah, She Benches» captura a la perfección esta gran filosofía: en la imagen, una mujer sudada y en forma está parada sola, ataviada únicamente con pants y un top deportivo, haciendo un «peso muerto» casi perfecto. El comentario que acompaña la foto dice: «Otra noche en la barra».

El exhibicionismo nos deja en control

Cuando Kacie, de 28 años, consiguió su primer iPhone, no lo pudo resistir, se metió al baño, giró la cámara y sacó algunas fotos de su cuerpo desnudo. Aun antes de ver el resultado, ya lo estaba lamentando. «No soy muy delgada y solía ser increíblemente concienzuda. En el gimnasio, notaría si mi estómago se zangoloteara o si mis piernas fueran más anchas que las de las chicas cerca de mí».

Pero, como pudo controlar el ángulo de sus fotos y borrar los que no le gustaban, Kacie se dio cuenta de algo: podía verse muy sensual. Asombrada, se tomó más fotos, con las poses más sensuales que pudo, envuelta en sus sábanas o vestida con nada más que una toalla. Al principio, le envió la foto a su novio. El efecto de los teléfonos con cámara combinados con las redes sociales es obvio. La fotografía digital significa oportunidades ilimitadas de hacerlo bien. Las herramientas de edición pueden hacer que desaparezcan los defectos. Algunos investigadores de la Universidad Cornell descubrieron que, cuando la gente observaba su perfil de Facebook, mejoraban su autoestima más que si se veía al espejo. La teoría es que esto sucede porque la gente publica lo que más le gusta en esta red social.

«Publicar ‘Selfies’ en redes sociales es también más impersonal que exponerse ante una audiencia; permite cierta distancia», dice Rick McAnulty, profesor de Psicología en la Universidad de Carolina del Norte. Los psicólogos le llaman auto-representación selectiva. Nuestro teléfono nos permite mostrar la mejor versión de nosotros mismos, y eso es suficiente para sembrar la semilla del exhibicionismo en casi cualquiera.

También queremos impresionar a otras mujeres

Cuando Gabrielle, de 27 años, se arregla para salir en la noche del viernes, se pregunta más lo que dirán sus amigas que lo que pensará su novio. «Si otras mujeres dicen que me veo sensual, entonces sé que así es», dice ella.

Investigadores de la Universidad de Nebraska descubrieron que las mujeres que ven a otras mujeres lo hacen igual que los hombres. Las que participaron en el estudio y vieron fotos de mujeres, les miraron el busto tanto tiempo como los hombres.

De manera similar, investigadores de la Universidad Emory encontraron que las mujeres heterosexuales a menudo responden en un nivel psicológico a las fotos eróticas de otras mujeres. «Cuando las mujeres se exhiben a otras mujeres, pueden revelar placer en su feminidad y seguir siendo amigas», comenta Deanna Holtzman, de la Universidad Estatal Wayne.

Y, cuando una mujer se siente tan audaz, los beneficios para el hombre de su vida son palpables. Por ejemplo, una vez me reuní con un ex novio. Ya nos habíamos visto en otras ocasiones, pero nuestros encuentros siempre habían sido platónicos.

Esta vez, los tragos nos desinhibieron. En poco tiempo, nos estábamos besando en el taxi. Llegamos a su casa y lo arrojé a la cama, sin importar que las luces estaban encendidas y las persianas abiertas. Me gustaba que sus ojos iban de mi pecho a la cadera una y otra vez.

«Wow», dijo después, mientras recuperaba su aliento. «Solías ser el tipo de mujer que lo hacía bajo las cobijas y con la luz apagada… ¿qué te pasó?» Temblé y bajé la sábana hacia mi cintura. «Supongo que por fin conociste a mi verdadera ‘yo'».

 

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