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Mejora tu forma de correr

Los corredores de clase mundial parecen tener movimientos naturales, pero en realidad nunca dejan de trabajar su zancada en los entrenamientos.

Usa los brazos. La cuarta clave para una zancada exitosa es el movimiento de los brazos. Los hombros deben estar relajados e inclinados hacia abajo, con los codos levemente flexionados. Si tensionas los hombros y permites que apunten hacia arriba, tus brazos se sacudirán y perderás el movimiento fluido y circular que necesitas.
LO QUE DEBES HACER… Gira rápidamente el talón hacia atrás después del contacto. Imagina que la bola de tu pie funciona como si fuera la garra con la que te aferras al suelo.
LO QUE DEBES HACER… Para conseguir una posición correctamente inclinada y alineada de cuello y torso, deja que tus ojos te guíen. En vez de mirar hacia el suelo, ve al horizonte Mantén tu barbilla hacia el cuerpo en vez levantarla libremente.
LO QUE DEBES HACER… Para liberar la tensión de tus manos y brazos, corre formando un puño “flojo” con las manos . Imagina que en cada una de tus manos llevas un pretzel que no quieres romper.
Date una mano. El típico corredor nunca piensa en sus manos, pero en verdad son cruciales. Tus brazos deben mecerse hacia adelante y atrás y no frente a tu cuerpo. Con cada zancada lleva tu mano al punto medio vertical de tu torso, pero no dejes que rebase esa línea. Si lo hace, tu cuerpo se mecerá de lado a lado.
LO QUE DEBES HACER… Mientras se apodera de ti la fatiga, tus hombros tienden a apuntar hacia arriba y a tensionarse. Cuando esto ocurra, deja caer tus manos y sacude los brazos para relajar los músculos.
Los corredores de clase mundial parecen tener movimientos naturales, pero en realidad nunca dejan de trabajar su zancada en los entrenamientos.Por John Brant con fotografías de Rodale y Agencias
Mantente en la bola. Si aterrizas en el talón, seguramente estás exagerando la zancada. Estás golpeando tu pierna contra el piso con cada paso y aumentas el riesgo de sufrir una lesión. Cuando aterrizas en la bola del pie, fluyes con la inercia. Un estudio reciente de los corredores de Harvard, apoya la teoría de Salazar: dice que los corredores que usan la bola del pie sufren menos lesiones que los que usan el talón.
Los mismos fundamentos que les aplican a los atletas olímpicos también te funcionan a ti. Puedes correr con menos lesiones, más eficiencia y definitivamente gozando lo que haces. Todo esto, si sigues las cuatro simples reglas que te mostramos abajo y haces regularmente entrenamientos para mejorar tu sprint.
Inclínate hacia adelante. Apúntale a una inclinación ligeramente hacia adelante, como dos o tres grados. No quieres inclinarte demasiado hacia adelante o atrás. En el primer caso, empujarías todo tu peso en cada zancada; y, en el segundo, golpearías demasiado tus talones.

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