Icono del sitio Esquire

Matt Damon: transfiere tu calor

Un repaso por la carrera del actor de la saga de Bourne y de la todavía en cartelera Contagion. Humildad y trabajo lo definen.

Claro, no sobre métodos de parto, porque no ve a su familia como material para una entrevista. (¿Tú lo harías?) Así que hablamos de algo con lo que cualquier padre se identifica: el urgente deseo de desempeñar bien su trabajo. Y mientras lo hacemos, demuestra un trato inusual para quien es una franquicia andante: con humildad reflexiva e impenetrable por completo.

«Siempre es duro hablar de uno mismo, pero? [Se detiene y replantea.] Hay actores que simplemente son estrellas de cine, ¿sabes? Tan sólo lo son. No puedes dejar de verlos cuando están en pantalla. Sé lo que es eso y lo veo en algunos de mis amigos, pero no es lo que soy. Mis buenas películas o las que son aceptables siempre dependen de que todos sean muy buenos, no sólo yo. Soy particularmente cuidadoso para asegurar el mejor reparto posible en cada papel porque no soy alguien que pueda sobresalir de otra manera.»

En este punto me pregunto -seré honesto- si estoy presenciando un engaño, falsa modestia o una vulnerabilidad tan profunda que ningún Oscar podría curar. Pero el hombre habla de sí mismo y no es algo que suela hacer. Así que me quedo callado y él continúa entregando palabras escogidas sobre filosofías que le parecen antiéticas. Se refiere a películas que están hechas para lucir a las estrellas pero que no contienen nada más.

«Es como ver a un tipo masturbarse», dice Damon. «Es algo que no me interesa en absoluto, ni en lo que quiera gastar mi tiempo».

Pregunta a Damon sobre su éxito y te describirá cómo alguien le ayudó a alcanzarlo. Así piensa él. En su mundo, todos son la suma de lo que han aprendido, así que el crédito es para los maestros, no de los alumnos. Él aplica este respeto incluso a los temas más mundanos. Pregúntale sobre su ejercicio y te dirá las grandes cosas que aprendió de sus entrenadores. Dice que, por sí mismo, sólo sería un tipo que corre durante una hora.

Pregunta a sus colegas y la historia es diferente. «Matt supera a sus dobles», dice George Nolfi, escritor y director de su cinta The Adjustment Bureau. Y su entrenador físico Matt Baiamonte admite sin pena: «Me destroza en las carreras largas».

Repito, humildad reflexiva. Por ello intento una aproximación directa: de seguro, Matt, ha habido algún momento en que tomaste la iniciativa, mostraste el camino, innovaste o mejoraste un trabajo…

Damon se apura a recordar un comentario de su mejor amigo, Ben Affleck, cuando eran un par de actores en su lucha por escribir juntos la cinta Good Will Hunting. Affleck le dijo: «júzgame por cuán buenas son mis buenas ideas, no por las malas».

«Yo le respondí ¡Por supuesto! Supongo que así es la cosa», dice Damon. «Cuando uno de nosotros sale con una idea absolutamente jodida (cosa que pasa todo el tiempo), el otro puede decir sin pestañear Esa es una idea terrible, y ninguno de los dos se siente ofendido y sólo seguimos adelante».

Por supuesto, Damon esquivo mi pregunta. Affleck resulta el maestro en su historia. Pero ese momento, podría discutirse, fue la semilla que germinó en toda una doctrina de trabajo que le ha funcionado de maravilla a él y a sus espectadores.

Good Will Hunting lo hizo famoso, y dice que la fama fue como un trauma (pero señala a Francis Ford Coppola como el autor de esta comparación). «El mundo continúa exactamente como siempre lo ha hecho, pero todo cambia en relación a ti». Y del mismo modo, luego de una mayor promoción en los medios: todo el mundo observa, espera y juzga.

Las nuevas expectativas lo hicieron ser un actor más cauteloso. Eso podría haber sido la muerte. Pero, al continuar trabajando (por lo general con directores experimentados), hizo un descubrimiento importante: todos los grandes comparten la sabiduría «sacada de la manga» de Affleck. Usan ideas de cualquier persona del staff sin castigar a nadie porque mencione un pensamiento errado.

@@x@@

«¿Por qué no escucharías toda idea posible?», pregunta Damon. «La lealtad es hacia una buena idea. A nada más -no es a la persona, sino a la idea misma».

Conforme su carrera lo atrapaba, Damon empezó a sentirse envalentonado. Mientras más ideas sacaba -y escuchaba-, más éxito generaba. Es una estrategia de negocio a prueba de fallas: puedes ser el tipo listo que tiene las ideas, o el que reconoce una buena idea cuando la escucha. Te lleva al mismo resultado, y el resultado es todo lo que importa.

Es 1997. Coppola comienza cada día de filmación de The Rainmaker con juegos teatrales: hace que los actores se lancen «bolas de sonido» (pelotas imaginarias cuya trayectoria debe seguirse a partir del sonido que haga quien hace la mímica de aventarla), y hace ruidos que no concuerdan con su status de leyenda viviente. Damon aprende: «no debes sentir que eres juzgado por la gente con quien trabajas; de lo contrario, puedes paralizarte».

Es 1998. Billy Bob Thornton y su equipo de producción en All the Pretty Horses pasan tiempo libre en el boliche. Damon aprende que esto crea unidad: «Nadie es muy bueno, pero todos pueden jugarlo.»

Es 2009. Clint Eastwood termina la primera escena de la cinta Invictus antes de que el equipo completo haya siquiera llegado al set. Así comienza todas sus películas. Damon aprende: «eso manda un fuerte mensaje de que estás ahí para hacer el trabajo y que sabes lo que haces. La indecisión te mata».

Por supuesto, no todos con quien ha trabajado lo inspiran. «Siempre haces un cierto acto de fe cuando empiezas a trabajar con alguien», dice Damon, pero trata de minimizar sus efectos. Antes de aceptar un papel, se sienta a platicar con el director sobre su visión del filme. Para este punto ya leyó el guión y tiene sus ideas. Pero Damon no las comparte en un inicio. Sólo quiere escuchar algo nuevo y meditado. Está explorando cómo piensa el director.

Si acepta, entonces se involucra con el reparto. Por ejemplo, Emily Blunt, nominada al Globo de Oro por su actuación en The Young Victoria. Quería trabajar con ella en The Adjustment Bureau, pero eso resultó fácil: también lo deseaba el estudio y el director. Trato hecho. Y, luego, una recompensa por haber aprendido de Coppola a ser más despreocupado: «Conocí a Matt y me pareció encantador y simpático», dijo Blunt, «al instante pensé juntos podríamos ser como una pareja de adolescentes, raros y bobos«. La química entre ellos era perfecta.

Sin embargo, Damon ha peleado duro para que actores menos conocidos tomen papeles mayores a las grandes estrellas. No le interesa el estatus; sólo quiere a aquellas personas con quien piensa que va a trabajar bien. Es simple la conexión: si ellos son mejores, tú eres mejor. Y eso funciona para todo negocio, con cualquier jefe o equipo.

Damon ha visto lo que pasa cuando un reparto se vuelve contra su director. No dice nombres, pero habla del resultado: una película empequeñecida, un fracaso para todos. Y esa es otra razón para tener esa plática previa al aceptar una película: «Puedes dar un paso atrás y decir, Oye, cuando hablamos de esto, no fue en lo que quedamos. Y entonces realmente puedes empezar».

Hay una escena importante al inicio de The Adjustment Bureau, cuando el personaje de Damon, un político novato, pierde en campaña. Responde con un transformador discurso de aceptación de la derrota, nada de esa basura de «es tiempo de unirnos» que todos aplauden y nadie cree, sino un alegato que demuestra un humanismo poco común en muchos políticos. Pero tal discurso no estaba en el guión original. George Nolfi, el director de la cinta, dice que «eso fue una decisión explícita que hice porque es difícil escribir un discurso político que no suene a lugar común». Había planeado mostrar las semillas de una gran disertación, para luego cortarla. Pero Damon no quería eso. La gente tenía que ver el momento. Lo hizo saber a Nolfi, pero él tenía una película que dirigir. Damon siguió insistiendo con la escena faltante. «Entonces, unos dos o tres días antes de filmarlo, Matt dijo Sé que estás cansado de esto pero ve a hacer el borrador del discurso. Haz lo mejor que puedas«, dice Nolfi. «Me quedé despierto toda la noche». A la mañana siguiente, Matt y Nolfi se sentaron en un trailer y revisaron línea por línea la nueva escena. Eso es lo que ves en la película. Pero eso nos lo contó Nolfi. Matt nunca se atribuyó ese logro. Típico.

Ahora lo podemos ver en cartelera con el thriller médico Contagion del premiado director Steven Soderbergh, de la cual Matt dice: «Steven me llamó y me dijo que tenía el mejor guión de Scott Z. Burns, a quien tengo en alta estima y con quien he trabajado bien. Le dije: Maldita sea, mándamelo enseguida. Y él me respondió con una nota que decía: Lee esto y lávate las manos. Fue muy fácil para mí decir que sí.»

Esperemos a ver qué futuras sorpresas nos traerá con la que quizá finalmente se estrene, Margaret, y con las próximas We Bought a Zoo y Liberace.

Salir de la versión móvil